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El huevo, fácil y rápido

El huevo, fácil y rápido

Cocidos, fritos, pasado por agua, en tortilla... Uno de los productos más consumidos a nivel mundial

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Aunque se pueden comer los huevos de muchas especies como oca, pato, codorniz o avestruz, entre otras, y algunos cada vez están más de moda y más presentes en el mercado, es sin duda el de gallina el que siempre se encuentra en el frigorífico de cualquier hogar. Nunca falta porque su empleo ofrece una larguísima lista de platos. En ocasiones como parte imprescindible de la receta, y es lo más socorrido para una cena rápida. Los abuelos no lo dudan: «donde estén unos buenos huevos fritos, con puntillas y comidos solo con pan, sin cubiertos, que se quite todo lo demás»

¿Cómo hacer cualquier empanado –croquetas, merluza a la romana, nuggets de pollo– sin pasarlo por huevo? Ni que hablar de las tortillas en cualquiera de sus variedades, o de los flanes y natillas, la clara para dar brillo a las tartas, cocidos para las ensaladas o menestras o picadito en una sopa de cocido... Permite comerlo de las más variadas formas. Eso sí, hay que mantenerlos frescos y cocinarlos bien, bien hechos, comerlos semicrudos supone un claro riesgo de salmonelosis.

Es además muy recomendable en las dietas de adelgazamiento. Siempre y cuando en estos casos no se hagan fritos por el aceite que absorben; pero a la plancha o cocidos y pasados por agua, son perfectos. Y ni qué decir de los revueltos. Con casi todo: garbanzos, setas y champis, gambas, espárragos trigueros, trocitos de jamón o chorizo, espinacas y un largo etcétera.

Una persona sana, que sigue una dieta equilibrada puede consumir bastantes a la semana. Si hay problemas de hipercolesterolemia o cualquier otra enfermedad con riesgo cardiovascular, la recomendación es reducir su uso a dos o tres en dicho periodo o prescindir de las yemas.

Fácil y rápida elaboración para resolver una comida sin tiempo;pero también rey de los suflés o de la salsa de mayonesa. Blancos o morenos, la calidad es la misma. Yemas más amarillas o menos, más cuestión de zonas y gustos a la vista que al paladar. Y los que hace ya unos años han irrumpido con fuerza en el mercado son los de codorniz, perfectos por su tamaño para elaborar canapés o tostadas. Pueden freírse o cocerse. Para abrirlos hay que usar un cuchillo y cortarlos, no cascarlos como los de la gallina porque no se puede. Y fuera antes el huevo o la gallina... lo cierto se que este alimento tiene pocos peros y abundantes muchos.

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