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Sabores agridulces de Taiwan

Receta de pato oriental. /A. D. S.
Receta de pato oriental. / A. D. S.

Chu Lan Chen y Chin Su Chen potencian la gastronomía oriental

ANDREA D. SANROMÁ

Chu Lan Chen, más conocida como Rosa, y su marido, Chin Su Chen, se instalaron en Valladolid hace 42 años. Abrieron uno de los primeros establecimientos de comida oriental de Valladolid con la ilusión de tener su propio negocio y comenzar una nueva vida a miles de kilómetros de su Taiwán natal. Sin olvidar sus raíces, a las que hace alusión el propio nombre del restaurante, Formosa, la isla hermosa, que es como la bautizaron los colonos portugueses en el siglo XVI, diseñaron una carta asentada sobre la cocina taiwanesa.

A esta isla llegaron ciudadanos de distintos puntos del país asiático, de ahí la mezcla de sabores que se refleja en su comida. «En la zona de Pekín es todo mucho más dulce, en otra más agrio y nosotros quizá sea más agridulce», señala Rosa. Uno de los platos que más llama la atención es el pato de Formosa, «mi marido se invento la salsa», pero definir su sabor es complicado para quienes no están acostumbrados a sentir en boca una fusión entre lo dulce pero también picante, debido al uso de pimienta blanca.

Chu Lan Chen, más conocida como Rosa, posa con algunos de los platos del restaurante Formosa del que es copropietaria.
Chu Lan Chen, más conocida como Rosa, posa con algunos de los platos del restaurante Formosa del que es copropietaria. / A. D. S.

«Es difícil de explicar porque aquí no se hace esta mezcla en la comida», apunta. Le sigue el ramen de ternera, en el que se utilizan hasta cuatro especias diferentes para adobar la carne que acompañará a los fideos de trigo al estilo chino. Es una de las elaboraciones más tradicionales de China, muy popularizada en el vecino Japón. Se sirve en un cuenco y para degustarlo, «ahora la gente se atreve más con palillos, antes preferían cubiertos». Y en tercer lugar, la ensalada de algas, aporta pocas calorías, se le añade verdura y unas gambas.

Hoy en día, reconoce Rosa, el conocimiento sobre la gastronomía china se ha extendido porque «la gente viaja más, es más curiosa», y el inicial concepto de rollito de primavera ha quedado atrás. En este sentido, insiste en que «hay clientes que buscan la comida hecha de forma casera y tradicional». La apertura de los mercados internacionales a la importación ha favorecido el que hoy en día no sea tan difícil encontrar productos específicos de cada cultura culinaria. «No hay problema, aquí podemos hacer nuestra comida y por eso a la gente le gusta», concluye.