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Carnes a la brasa en tierra de vino

Chuletón, con su guarnición. /A. D. S.
Chuletón, con su guarnición. / A. D. S.

El chuletón a la brasa, el jamón ibérico al corte y el lomo de la olla se han hecho hueco en la vallisoletana Rueda

ANDREA D. SANROMÁ

En la cuna del verdejo, referente de los vinos blancos, abrió sus puertas hace cinco años La Viña de Rueda. Manuel; su padre, Luismi; su hermano Luismi y su tía Ana Rosa son parte de este negocio familiar que ofrece a quien se acerca la oportunidad de descubrir la cocina casera acompañada de un buen Rueda.

El chuletón a la brasa, el jamón ibérico al corte y el lomo de la olla se han convertido en su seña de identidad. «La idea inicial era dar raciones y en el comedor solo reservas. Pero al final el cliente te encamina a otra cosa». Así explica Manuel, copropietario, que decidieran trabajar con un menú diario basado en el producto de temporada y en el que hay 'cuchareo', pasta o arroz y ensaladas.

En invierno, lentejas los lunes o martes, cocido el miércoles y el jueves es tiempo de alubias. El cambio de estación y el aumento de la temperatura dan paso a otras propuestas, como el salmorejo, ensaladas de verano, pollo y pescado. En este sentido, Manuel insiste en que no son un local de comida rápida. «Nos gusta que la gente se tome su tiempo, disfrute de la comida, se dé una vueltita por nuestra pequeña tienda y compre unos embutidos, quesos de la zona o vinos». Porque dentro del negocio hay un espacio destinado a la promoción y venta de los vinos y productos de la zona.

Manuel Martín, copropietario del establecimiento, posa con un chuletón.
Manuel Martín, copropietario del establecimiento, posa con un chuletón. / A. D. S.

En cuanto a la cocina, se encarga Ana Rosa, especializada en la comida tradicional. De hecho su sobrino Manuel reconoce que para el plato del lomo de la olla –«que nos piden muchísimo»– siguen la receta de su abuela. «Solo te puedo contar que lo adobamos nosotros durante tres días», revela. Natural de Nueva Villa de las Torres, un pueblo de apenas 300 habitantes, a un cuarto de hora de Medina del Campo, los hermanos Martín Rodríguez siempre han estado vinculados al sector de la hostelería. «Mi familia tuvo una hamburguesería y también un bar de copas», recuerda. Así que cuando surgió la oportunidad de continuar con el negocio en Rueda no se lo pensaron. « Yo he estudiado mantenimiento industrial y robótica, y he trabajado en ello, pero lo que me gusta es la hostelería, el trato con la gente, lo disfruto», explica. En la decoración de los dos comedores queda patente su vinculación con la tierra en la que se encuentran. Las viñas, bodegas y sus vinos están presentes desde el primer momento, como en el propio nombre del establecimiento –«no le dimos muchas vueltas», apunta sonriendo Manuel–.

Pensando en el futuro, dice que a la familia le gustaría «ampliar la cocina para aumentar la oferta, pero de momento, todo el que venga quedará satisfecho con lo que le ofrecemos», concluye.