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Conejo a la brasa, un plato estival

Conejo a la parrilla. /A. D. S.
Conejo a la parrilla. / A. D. S.

Con el verano a la vuelta de la esquina, esta sabrosa carne se convierte en un ingrediente ideal en ensaladas y arroces

ANDREA D. SANROMÁ

Proteínas, fósforo, vitaminas, bajo contenido en sal y gran versatilidad en la cocina, el conejo es uno de los alimentos que no faltan en una dieta equilibrada. Con el verano a la vuelta de la esquina, esta sabrosa carne se convierte en un ingrediente ideal en ensaladas, arroces o como protagonista único. En el restaurante-parrilla Donde Tasio, la especialidad es a la brasa. Tasio Gutiérrez, experimentado cocinero y propietario del establecimiento ubicado en el centro del municipio vallisoletano de Villanueva de Duero, incorpora alguna que otra especia e hierba aromática, aunque el secreto está en el 'majao', que «es una mezcla de ajo, limón, aceite de oliva, vinagre y pimienta», enumera.

Esta especialidad culinaria convence a sus clientes porque además de ser bajo en grasa, «nosotros lo adobamos primero con orégano, pimienta y un poco de sal», explica. Sin embargo, reconoce que hay otro protagonista en su oferta y no es otro que el pincho de lechazo. Son la especialidades más demandadas «sobre todo los fines de semana, que es cuando se nota más movimiento». Durante el resto de la semana, reflexiona, «como en la mayoría de los pueblos, está todo más parado». Tasio regresó al pueblo hace dos años después de pasar tres décadas trabajando en varios establecimientos de Valladolid. «Este es un nuevo proyecto que ha emprendido mi hija, y mi mujer y yo la estamos apoyando», explica.

El propietario de la parrilla, Tasio Gutiérrez.
El propietario de la parrilla, Tasio Gutiérrez. / A. D. S.

Apuestan por una comida casera, «porque es lo que la gente demanda». Platos como la sopa castellana o de pescado para el invierno, juntos a los guisos de conejo, pollo y el lechazo cochifrito. Por otro lado, aprovechan el entorno rural, un municipio con 1.170 habitantes, próximo a Valladolid, para habilitar un amplio salón comedor con capacidad para 150 comensales, porque «es también un buen lugar donde poder hacer celebraciones», indica.

Con la experiencia que otorga el haber estado trabajando en la hostelería desde los 14 años, Tasio tiene claro que la calidad del producto es uno de los factores que influyen en la fidelización de los clientes para que regresen a su casa. «Si la gente viene hasta aquí y sale contenta con lo que han comido es porque ofrecemos un menú con calidad», asiente, y se muestra de acuerdo con el cambio de tendencia generalizado en el consumo que ha relegado a las cenas a un segundo plano.