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Un mate inclusivo en la cocina

De Castro, en plena preparación de la tortilla de patata. /Gabriel Villamil
De Castro, en plena preparación de la tortilla de patata. / Gabriel Villamil

José Antonio de Castro, entrenador del Fundación Grupo Norte del Club Baloncesto en Silla de Ruedas Valladolid, prepara una tortilla de patatas en la cocina de su casa

ANDREA D. SANROMÁValladolid

Primero comenzaron con la cebolla envasada; después, las botellas con clara de huevo; luego, la tortilla de patatas plastificada, y ahora la venden ¡hasta enlatada! Así que con tranquilidad y sin llevarse las manos a la cabeza, José Antonio de Castro, entrenador del Fundación Grupo Norte del Club Baloncesto en Silla de Ruedas Valladolid, se pone el delantal para demostrar que no hay ni excusa, ni barreras, para no elaborar de forma tradicional uno de los platos más identificativos de la gastronomía española. Sí, efectivamente, la tortilla de patatas.

El primer paso es disponer de un lugar para prepararla, y en su caso, a falta de una cocina accesible –«son carísimas», apunta su mujer, Marta Recio–, se customiza la propia para que el matrimonio pueda utilizarla sin problemas.

Para reducir la altura de la encimera unos centímetros optaron por quitar la tapa de los electrodomésticos y ajustarla al máximo. De esta forma, «podemos cocinar los dos sin problemas», explica ella.

Mientras tanto, José Antonio ya se encuentra manos a la obra controlando que no se quemen la patata y la cebolla que están en la sartén. Y se toma su tiempo, porque le gusta que la patata se deshaga y que no se note la cebolla. «La pico mucho», apunta.

Los ingredientes los encuentra en la parte inferior del frigorífico o sobre la encimera, como detalla su mujer. «Nos ponemos de acuerdo para saber qué va a necesitar él porque no podemos ponerlo todo en las baldas bajas», señala. Y además, le han encontrado un doble uso al lavavajillas, porque es ahí donde colocan todos los platos o la cubertería limpia que va a necesitar José Antonio para cocinar. «Muchas veces, la adaptación está en la sencillez», asegura convencido.

Por cierto, que para depositar la basura han optado por colocar un cubo sin tapa de palanca y un microondas que también pueda estar en la encimera. «Nuestra cocina es pequeña, pero así nos organizamos», señala Marta, su primera fan porque reconoce que además de la tortilla también tiene mucho éxito con las paellas. Le viene de familia porque, por un lado, su madre fue cocinera en un bar-restaurante familiar –«Yo siempre le digo que soy el que le enseñó a hacer la tortilla de patata», bromea–, y por otro, sigue la receta de su abuela: «Le pongo un chorrito de leche». Y tampoco se olvida de sus influencias televisivas. «Creo que todos nos hemos atrevido a entrar en la cocina gracias a Karlos Arguiñano».

En cuanto al resto de su casa, reconocen que hace veinte años, cuando la compraron, no había las mejoras que hoy se pueden encontrar, y es que la primera dificultad está en el portal. «Es el único (de la comunidad) que no es accesible, porque al ser un bajo no hay espacio para la rampa y tiene que entrar por otro lado», explica Marta.

El técnico del baloncesto en silla de ruedas se dirige a la cocina de su casa.
El técnico del baloncesto en silla de ruedas se dirige a la cocina de su casa. / Gabriel Villamil

Hasta Australia

Mientras sigue la conversación con Marta Recio, el olor de la sartén indica que la tortilla está casi a punto. Huele muy bien. «Que sepáis que cuando es mi cumpleaños, el equipo siempre me pide que lleve una», advierte José Antonio de Castro al mismo tiempo que da la vuelta a la tortilla. De hecho, agrega que la receta ha viajado hasta Australia, porque un jugador de este país fue expresamente a tomar nota de los pasos a seguir. «Vino con un cuadernillo. Lo que no sé es si lo habrá puesto en práctica», se ríe. Le quedan tan solo unos segundos a la tortilla y José Antonio aprovecha para recordar que también hay que estar pendiente del horno. En su caso, está colocado justo debajo de la vitrocerámica, y si está encendido... «¡ojo! que me quemé por acercarme demasiado, así que ahora siempre me voy moviendo». Y, «eh voilà», la tortilla de patatas al estilo José Antonio ya está lista para ser degustada.

 

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