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La musa hostelera

Purificación López, en el patio del restaurante La Concordia de Monzón de Campos. / Ramón Gómez

Purificación López, ejemplo de emprendedora hostelera y de desarrollo rural desde La Concordia en Monzón de Campos

Juan J. López
JUAN J. LÓPEZMonzón de Campos (Palencia)

A la joven Puri, su padre no la veía detrás de la barra. Mientras en un viejo tocadiscos en Monzón de Campos sonaban Los Bravos, con aquello de los chicos y las chicas, la adolescente Puri trataba de acercarse al negocio familiar de cualquier manera. «Mis padres abrieron un bar en 1968, y mi padre no quería que estuviese allí. Me decía esta pequeña es la que más vocación hostelera tiene. Todo el día intentando estar en el bar... De ahí me viene mi pasión por este negocio», recuerda hoy sentada en el patio interior de La Concordia, un coqueto restaurante rural, que cuenta con su correspondiente extensión hotelera.

«En origen, se trataba de un bar, con el tocadiscos sí, y con la gente que jugaba su partida, etc», rememora. «Yo luego me casé y me marché a Bilbao, donde estuve cinco años», señala Purificación López, una mujer que convirtió aquel local del que le echaba su padre en un moderno establecimiento que hoy destaca en la hostelería palentina.

«Yo no sabía qué hacía en Bilbao, no me veía de ama de casa, y entonces mi hermano José decidió que dejaba el bar y se marchaba a Palencia. Entonces le dije a mi marido, nos volvemos a Monzón», explica Puri, quien cambió el bar por un restaurante, que poco a poco se ganó la fama de buena cocina. «Aquí se come bien», interrumpe el hijo de Purificación, David Martínez, quien regenta ahora el restaurante con una comida moderna con base tradicional. «Vamos, hacemos una fusión», agrega.

En 1999, Purificación abrió el hotel, que se sitúa en frente del restaurante, y completó su obra, antes de dedicarse al desarrollo de su pueblo y la comarca. «Soy feliz en el mundo rural, y nadie me cambia eso», concluye con una sonrisa una profesional palentina que renunció a la urbe para completar un sueño que creció entre partidas de cartas y la música de Los Bravos.