https://static.elnortedecastilla.es/www/menu/img/degustacastillayleon-desktop.jpg

¡Buen Camino!

La sonrisa de Isabel Rodríguez recibe a los peregrinos. /Ramón Gómez
La sonrisa de Isabel Rodríguez recibe a los peregrinos. / Ramón Gómez

Isabel Rodríguez, más de dos décadas de servicio al peregrino en el albergue Nuestra Señora del Pilar, en Rabanal del Camino

Nieves Caballero
NIEVES CABALLERORanabal del Camino (León)

Rabanal del Camino no deja a nadie impasible con sus calles empedradas y las típicas casas maragatas. El peregrino siente ganas de quedarse en esta localidad de la provincia de León que forma parte del municipio de Santa Colomba de Somoza. Eso le ocurrió a Pilar Rodríguez Morán, y se quedó. Hizo el Camino de Santiago en 1993 y, según dice, «me enganchó tanto que volví para quedarme». Abandonó Madrid y regresó a su pueblo natal para montar una albergue que abrió en 1996 en la casa familiar maragata. Aunque su madre, Esperanza, de 85 años, ya daba cobijo en su casa a los peregrinos mucho antes.

Después de haber tenido que lidiar y luchar a capa y espada con el Ayuntamiento y la junta vecinal durante nueve años, la justicia le ha dado la razón. «Intentaron cerrar el alberche, pero al final he salido por la puerta grande», señala, orgullosa y sin perder la misma sonrisa con la que recibe a cada uno de los peregrinos que atraviesan el portón de su casa y entran a un patio lleno de flores que cuida su madre.

La cama en una de las habitaciones compartidas en el albergue de Isabel cuesta cinco euros. Sin embargo, está acostumbrada a mostrar la generosidad de los hospitaleros del Camino con aquellos que no tienen nada. Además, es habitual que comparta su casa y su mesa con hospitaleros voluntarios que regresan durante un periodo para ayudar de forma desinteresada a los peregrinos, como la joven noruega Ida Gavlen. Es un requisito indispensable que todos ellos hayan peregrinado hasta Santiago de Compostela antes.

Isabel Rodríguez acoge a personas «muy especiales» porque no todo el mundo es capaz de ser voluntario de modo altruista. Ella misma transmite unas vibraciones que invitan a quedarse, a entablar conversación, mientras se comparte mesa y unas fuentes de huevos fritos (de las gallinas del albergue) con chorizo, una ensalada con productos de la huerta, una fuente de macarrones, una tortilla de patata o una empanada, todo ello casero.

«Que lleven poco peso y buen calzado para poder disfrutar del Camino de Santiago». Son los principales consejos que da a todos aquellos que emprendan el Camino, sea por motivos religiosos o turísticos. Pero ¿cómo recibe a los caminantes? Pues muy sencillo: «Hola, peregrino». ¿Y cuándo se van?: «¡Buen Camino!», que es el saludo actual más común, ese que sustituyó al antiguo 'ultreia' o 'ultreya' («más allá»).

 

Fotos

Vídeos