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¿De dónde salen las verduras?

¿De dónde salen las verduras?

Los niños de Ciudad Rodrigo se convierten en hortelanos con proyecto 'Sembrando inclusión desde la educación ambiental'

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCiudad Rodrigo

En esta ocasión no se trata de cocinar ni de transformar, la idea es buscar el origen, detenerse a pensar de dónde procede aquello que llega a la mesa, en este caso, las verduras. En Ciudad Rodrigo se han puesto de moda los huertos entre el público infantil y perfectamente se pueden tildar de ecológicos dado que los procesos que se llevan a cabo para combatir las plagas, por ejemplo, son totalmente naturales.

Los colegios públicos Miróbriga y El Puente han recuperado, después de varios años, sus huertos y para ello han contado con la ayuda de Cáritas pero es sobre todo esta entidad la que está acercando al resto de niños de la ciudad la realidad hortelana. «Los niños de los diferentes colegios se acercan a nuestras instalaciones para ver 'in situ' cómo es un huerto, estamos en una localidad relativamente pequeña pero no todo el mundo tiene un huerto o la posibilidad de conocer uno», comenta Belén Martín, técnico de Cáritas en el proyecto 'Sembrando inclusión desde la educación ambiental', que es donde se enmarca esta iniciativa con los escolares.

«Queremos que cuando coman una verdura sepan de dónde sale, pensamos que es necesario crear espacios donde los niños comiencen a comprender la importancia de comer alimentos sanos, de saber cómo y de qué manera nos llegan», añade. Los tres talleres, en los que participan alumnos de primaria de 10 y 11 años, tienen una duración de 50 minutos y abarcan varios frentes. Por un lado, trabajan con semillas, el origen de todo, «elaboran unas bombas de semillas con arcilla y tierra y una vez que se secan se pueden tirar donde se quieran. Esta idea surgió en ciudades muy grandes hace años con el objetivo de crear espacios verdes».

Los hortelanos

Hay un momento en el que deben convertirse en hortelanos, «recogen verduras que tienen que identificar y también tienen oportunidad de ver la planta». Tal y como se puede apreciar, para la mayoría es un descubrimiento identificar esas plantas.

Por último, les muestran a los 'aliados del huerto', y ahí aparecen «plantas como la caléndula que aleja las plagas, tiene buenas propiedades para la piel y es comestible», matiza Belén, y aunque en un principio todos ponen caras raras, terminan tratando de tú a tú a las lombrices, y conocen su función de descomposición de la materia orgánica. Incluso, en este huerto se han dejado plantas silvestres alrededor que cumplen, igualmente, la tarea con otros insectos.

«No saben muy bien a qué vienen pero se van encantados, son muy participativos y les damos qué pensar», concluye la técnico de Cáritas.

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