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Casi como en casa, con menús a medida

Preparación de un plato en la fábrica de Venta de Baños. /Antonio Quintero
Preparación de un plato en la fábrica de Venta de Baños. / Antonio Quintero

Trabajadores con diversidad funcional se ocupan de preparar recetas tradicionales adaptadas a cada consumidor

PATRICIA MELEROVenta de Baños (Palencia)

Últimas tecnologías y maquinaria de vanguardia para las recetas más tradicionales. Así trabaja Clece en sus cocinas de Venta de Baños, un servicio de «catering» que atiende principalmente a sus propios clientes, es decir, los usuarios de las residencias, escuelas infantiles, centros de día o programas de ayuda a domicilio que gestiona esta empresa de servicios.

Los fogones de Clece se caracterizan por preparar las recetas más tradicionales, la cocina casera de siempre, pero adaptada a cada zona y con alimentos procedentes de proveedores locales. «Todos nuestros menús están basados en la cocina tradicional, pero utilizamos equipos y maquinarias muy avanzadas, impensables hace unos años», explica la responsable de Seguridad Alimentaria de Clece en la zona, Laura de los Ríos.

El catering atiende fundamentalmente a personas mayores y niños. «Nuestro valor diferencial está en la forma de elaborar las recetas y su composición. Cocinamos pequeñas cantidades para colectivos muy concretos con lo que los menús están muy adaptados a sus necesidades nutricionales», afirma De los Ríos. Las dietistas y nutricionistas de Clece Servicios Sociales diseñan los menús (con 400 platos diferentes) tomando como referencia la dieta mediterránea y adaptándolos a las necesidades de los usuarios para garantizar una dieta equilibrada. «No somos una fábrica de comidas como tienen las grandes empresas del sector», puntualiza De los Ríos.

Una cocinera remueve un gran guiso en las instalaciones de Clece en Venta de Baños.
Una cocinera remueve un gran guiso en las instalaciones de Clece en Venta de Baños. / Antonio Quintero

La mayoría de los centros y programas que atienden Clece se encuentran en Palencia y Valladolid, pero también en Burgos, Miranda de Ebro, Santander, Salamanca y León.

La calidad final y la capacidad de preparar platos al gusto de casi todos surgen de controlar todo el proceso de elaboración. Desde el origen a la mesa. «Para nosotros es importante saber de dónde viene el alimento hasta el final. Todo el proceso, la trazabilidad, está informatizado en las cocinas de Clece, lo que nos permite minimizar errores y ser más respetuosos con el medio ambiente. Trabajamos en la línea de que la alimentación sea segura, sostenible y saludable», apunta.

En la cocina de Clece trabajan en equipo una veintena de profesionales que se esfuerzan para coordinar la labor de jefes de cocina, cocineros, ayudantes, auxiliares de limpieza, almaceneros, dietista, nutricionista y un técnico de seguridad alimentaria. Otro valor añadido: promover en la plantilla la integración de colectivos en riesgo de exclusión. En el centro de Venta de Baños están empleadas cuatro personas con diversidad funcional y una víctima de violencia de género. Entre todos preparan menús saludables, con productos locales y de temporada.