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Teselas y fastos

Imagen del interior de La Olmeda. / Javier Prieto

La Olmeda celebra el cincuentenario de su descubrimiento (1968-2018)

JAVIER PRIETO Palencia

Es sabido cómo se las gastaban los romanos cuando se proponían celebrar algo por todo lo alto: si para tener emociones fuertes había que echar a alguien a los leones pues se le echaba. Faltaría plus. Así que no extraña que a la celebración que se trae entre manos la villa romano palentina de La Olmeda vayan a acudir algunas de las mejores legiones romanas en activo de cuantas pululan en la actualidad por la Diócesis Hipaniarum. En concreto, la Auxilia Palatina Propugnatores Barcinonenses ASCARII SENIORES, Cohors V Baetica, Cohors I Celtiberorum y Legio Comitatensis Septimani Seniores montarán sus campamentos en el entorno de la villa, el jueves 5 julio, con la intención de poner en su contexto a la que es, en la actualidad, una de la villas romanas más relevantes de la península. Lo que se celebra es el cincuentenario de un descubrimiento tan fortuito como feliz.

Fue el 5 de julio de 1968. Javier Cortes, perito agrónomo de profesión, se encontraba realizando labores de nivelado en una propiedad suya con el fin de acondicionarla para el regadío cuando tuvo, con su arado, el enganchón de su vida. El apero se había quedado trabado con lo que parecía el inicio de un viejo muro y, en el afán por averiguar de qué se trataba en realidad, no tardaron en aparecer los primeros vestigios de unos mosaicos que evidenciaban la existencia de una edificación romana bajo aquella capa de tierra que ya nunca iba a quedar transformada en regadío.

Fortuna, la diosa romana que reparte la suerte, hizo aquel día un buen trabajo. Las cosas a partir de aquel enganchón podrían haber discurrido de muy distinta manera, pero lo cierto es que la personalidad de Javier marcó definitivamente el destino de la villa. La curiosidad por conocer el verdadero alcance de aquel descubrimiento cambió también el rumbo de la vida de Javier: se acercó a la arqueología hasta el punto de convertirse en uno de los más prestigiosos expertos europeos en arte musivo romano.

Y su empeño y visión de futuro lograron lo que muchos consideran su mayor logro: conservar donde estaba el impresionante conjunto de mosaicos que uno tras otro fueron apareciendo a lo largo de las excavaciones. Lo habitual en aquel tiempo, incluso lo más fácil, era haber ido sacando de allí los diferentes mosaicos con el propósito de recuperarlos, consolidarlos y, en una pequeña parte, exhibirlos en la pared de algún museo. Pero, adelantándose varias décadas a su tiempo, luchó con fuerza para que los mosaicos no se marcharan del lugar en el que habían sido colocados, tesela a tesela, unos 1.500 años antes. Gracias a eso, las actuaciones en torno a la villa fueron ganando en empaque hasta dejarla convertida en un foco de atracción turística por el que pasan cerca de 62.000 visitantes al año, un importante río de personas que tras visitar la villa dedica parte de su tiempo a conocer también los atractivos que presentan la localidad palentina de Saldaña y su comarca.

Las letrinas de los romanos en la instalación.
Las letrinas de los romanos en la instalación. / Javier Prieto

El mejor momento de la villa

La villa romana de La Olmeda fue en su momento, en torno al siglo IV d. C., la gran mansión de un acaudalado propietario dedicado a una explotación de carácter agroganadero. Un latifundio de considerables proporciones cuyas rentas debieron situarlo en lo más alto de una clase acomodada capaz de proporcionarse aquellas señas de identidad que le eran propias.

La estancia de La Olmeda que mejor revela el poderío económico que debió de ostentar su propietario es el oecus, el salón principal de la villa donde se celebraban los banquetes y el propietario daba el do de pecho para demostrar su categoría social. Sobre su suelo se extiende un hermoso puzzle de 175 metros cuadrados dando forma a uno de los mosaicos romanos policromados más grandes conservados in situ.

Esta alfombra de piedrecitas donde se ve la escena de 'La Odisea' en la que Ulises descubre a Aquiles escondido entre las mujeres del palacio de Licomedes, rey de Skyros, no es, ni mucho menos, el único mosaico del palacio. Las pasarelas que vuelan sobre este palacete señorial, cuyas estancias se extienden a lo largo de 4.400 metros cuadrados, permiten disfrutar, gracias al acierto de haberlos dejado ahí, de casi 1.500 metros cuadrados de mosaicos realizados por diferentes artesanos y equipos justo en el lugar donde fueron colocados para que los disfrutaran sus dueños y sus invitados. Pero su valor no se debe solo a su extensión –que también, sino a la calidad de su ejecución.

Taller para realizar mosaicos en el interior de la instalación.
Taller para realizar mosaicos en el interior de la instalación. / Javier Prieto

Cincuenta aniversario

Para celebrar como se merece el 50 aniversario de su descubrimiento, la Diputación de Palencia ha preparado un denso e intenso programa con 97 actividades entre las que se encuentra la llegada de las legiones romanas. Estás acamparán junto a la villa los próximos días 5, 6 y 7 de julio para, además de montar su campamento, realizar desfiles, entrenamientos de maniobras y artillería, visitas teatralizadas y recrear sobre el terreno el mundo romano civil y militar.

También está prevista la realización del programa Mvsicvm, un total de catorce conciertos que se llevarán a cabo durante los meses de julio y agosto, de los que cuatro se desarrollarán en el propio yacimiento, uno en la capital palentina, cuatro en el Museo de La Olmeda, en Saldaña, y los cinco restantes en la plaza Vieja de Saldaña. Entre los más destacados figura el del próximo sábado 7 de julio en la villa, a las 20:30 horas, con Carlos Núñez y el grupo palentino El Naam como protagonistas. Todos los conciertos son gratuitos.

El programa completo puede consultarse en villaromanalaolmeda.com.

 

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