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Perdidos en Aguilar de Campoo

Imagen del pantano de Aguilar de Campoo. / Javier Prieto

Un paseo por los pueblos, la historia y el Románico de la mágica y desconocida Montaña Palentina

JAVIER PRIETOAguilar de Campoo (Palencia)

Qué duda cabe de que aprovechar la visita a la presente edición de Las Edades del Hombre es una estupenda oportunidad para descubrir el legado arquitectónico de Aguilar de Campoo. Una ocasión que ni pintada para gozar con un paseo por sus calles, descubrir los secretos de una arquitectura que, además de a galleta, huele a montaña y a hidalguías viejas. Casonas, escudos nobiliarios, galerías, soportales anchos y añosas murallas que evidencian un largo y denso paso por la historia.

Pero las posibilidades de disfrutar a fondo el menú degustación que ofrece este municipio y su entorno van mucho más allá de un pequeño paseo por sus calles. Aquí quedan, para quien busque aprovechar a fondo un fin de semana de arte, paisajes y naturaleza, algunas sugerencias. ¡Buen provecho!

1 EL CASTILLO DE AGUILAR.

Estando en la ermita de Santa Cecilia, una de las dos sedes en las que tiene asiento la edición aguilarense de Las Edades del Hombre, no debería dar ninguna pereza acometer el repecho que alza hasta las ruinas del maltrecho castillo. La recompensa no es otra que las espléndidas vistas que regala de Aguilar y el alucinante telón de fondo que son las mesetas de Las Tuerces y La Pata del Cid. Y precisamente por eso, por las vistas y su estratégica ubicación entre peñascos, fue por lo que esa fortaleza lleva ahí desde que en tiempos de Reconquista fue necesaria una torre –un nido de aguilas...– desde la que vigilar y protegerse. Desde la fortaleza partía el cinturón protector de sus murallas. Tras ellas fue tomando forma la población medieval y aún hoy es posible rastrear aquel murallón defensivo en distintos puntos de la localidad.

2 NESTAR Y LA CALZADA ROMANA DE LOS BLENDIOS.

La calzada romana de Los Blendios es el camino más antiguo que se conoce establecido como tal por los romanos para salvar la Cordillera Cantábrica entre Pisoraca (Herrera de Pisuerga, Palencia) y el denominado Portus Blendium (Suances, Cantabria). Un camino histórico que estuvo en uso hasta que los avances técnicos fueron brindando otras posibilidades a los ingenieros para atravesar las montañas. O hasta que otras vías de comunicación más modernas -como la actual autovía- la fueron sepultando sin miramientos en el subsuelo. Por eso resulta una rareza que el humilde puente de La Perdiz sea uno de sus restos, con 2.000 años de historia sobre sus pilares, y que haya sobrevivido a tanto trajín. Se localiza un poco antes de entrar en Nestar, localidad más famosa por su queso de cabra que por su puente romano, junto a una pequeña área de interpretación.

3 PEDALEANDO POR EL ROMÁNICO.

Desde que el televisivo aventurero Jesús Calleja se propuso el reto de circunvalar el embalse de Aguilar de Campoo saltando de capitel en capitel y lo dio a conocer en su programa 'Volando voy', no hay día en el que alguien no llame a la oficina de turismo de Aguilar y pregunte cómo hacerlo. Hay que tener en cuenta que se trata, sobre todo, de una propuesta deportiva para los amantes de las bicis todoterreno, cuyo objetivo es superar un reto físico disfrutando del maravilloso entorno natural que ofrece el embalse y el aderezo de ir recalando en algunas de las iglesias románicas más bellas de la zona. El trayecto completo son 59,70 kilómetros con un nivel de dificultad alto, por el esfuerzo que suponen. La señalización, que se está completando en estos días, arranca del monasterio de Santa María la Real, en Aguilar. También se puede localizar todo el trayecto la web Wikiloc.

4 VILLANUEVA DE HENARES.

No solo en Aguilar perviven las huellas de la vieja hidalguía montañesa que ejerció su poderío al pie de la Cordillera Cantábrica, con los marqueses de Aguilar a la cabeza. Hay localidades, como esta, en la que resulta asombrosa la densidad de casas fuerte, torres o pequeñas fortalezas blindadas por torreones y cercas de piedra. Entre su repertorio de casas hidalgas blasonadas encontramos la de Los Mayorazgos, torres fuertes como la de La Capellanía o el soberbio palacio barroco del s. XVII conocido como La Casona. Por encima de este palacio, la carretera da acceso a un mirador con bancos desde el que resulta obligado contemplar todo el conjunto. Otra curiosidad relacionada con Villanueva es la presencia del menhir conocido como la piedra de Sansón, relacionado con los conjuntos megalíticos de Valdeolea. Se ve sin dificultad, hincado en una linde entre los campos de labor, cerca de la carretera que lleva hacia la autovía.

5 CANDUELA.

Declarado Conjunto Histórico, otro casco urbano repleto de casonas montañesas, algunas tan notables como la conocida como La Torrona, notable ejemplo de casa fuerte barroca, a la que acompaña una ermita-oratorio anejo, es el de Canduela. En el barrio alto, otro ejemplo notable es el caserón conocido como la Casa de las Postas. A los pies de la cabecera de la iglesia se localiza una necrópolis altomedieval de tumbas excavadas en la roca. En las afueras, la ermita de San Pedro, de hechuras románicas.

6 IGLESIAS SIN PUEBLO.

El embalse de Aguilar puede ser excusa para la realización de numerosas actividades de aire libre. Y, en cualquier caso, aporta un contrapunto paisajístico de indudable belleza al telón montañoso inmediato. Pero su construcción entre 1953 y 1964 supuso la inundación de los pueblos de Cenera de Zalima, Villanueva del Río, Frontada y Quintanilla de la Berzosa. La ubicación de las iglesias románicas de estas dos últimas poblaciones, en un nivel más alto que el resto de las casas, las salvo de la inundación. Hoy aparecen sobre el paisaje huérfanas de las localidades a las que dieron servicio. La iglesia de San Andrés de Frontada se localiza en una apartada península del embalse hasta la que se accede, en 3,6 kilómetros, por un buen camino de tierra. El inicio del paseo se encuentra señalizado en la carretera PP-2132, un kilómetro antes de la localidad de Foldada, yendo desde Aguilar. Estos 3,6 kilómetros son una excelente excusa para disfrutar de un paseo por las orillas del embalse. Quizás más aún cuando el nivel de las aguas baja un poco y permite ver los restos del pueblo inundado a muy pocos metros de la iglesia y su cementerio. En torno a la iglesia, arropada por un frondoso pinar, mesas y bancos se brindan para un descanso.

La iglesia de Quintanilla de la Berzosa despunta sobre una loma a la que bordea esa misma carretera PP-2132. Además de por las vistas, merece la pena llegar hasta ella para ver de cerca los restos de la necrópolis altomedieval excavada en roca que hay a sus pies.

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