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Cien años de Machado en Segovia

Unos turistas fotografían una panorámica de Segovia. /Óscar Costa
Unos turistas fotografían una panorámica de Segovia. / Óscar Costa

Se cumple un siglo de la llegada del poeta sevillano a la ciudad del Acueducto, cuando tenía 44 años

RAFAEL ROJASSegovia

Hace un siglo, el poeta Antonio Machado llegó a Segovia con la sensación de que todo había terminado para él. Viudo aún doliente de Leonor, llegó achacoso de la rodilla, que le dificultaba las caminatas tan imprescindibles para él; no tan reconocido como hubiera querido –solo pudo aspirar a una modesta cátedra de francés en una ciudad pequeña– y con la impresión de que se le agotaba la inspiración poética, de que la altura de sus versos no crecía precisamente.

Aún no lo sabía, pero Segovia iba a enseñarle que no estaba todo perdido a sus 44 años. En la ciudad, de 1919 a 1931, le esperaban, renovados, el amor, la amistad, la literatura –aunque fuera en prosa–, el definitivo reconocimiento intelectual y popular, la esperanza política y la reconexión con la vida y la naturaleza alrededor de un Eresma que le limpiaba las heridas.

Algo de esto pudo sospechar cuando llegó a Segovia por primera vez a través de la estación. Las vistas castellanas que le recibían de la sierra de Guadarrama a la ciudad, más verdes que ascéticas, no podían resultar otra cosa que una señal reconfortante para el hombre andariego de espíritu panteísta que introducía el paisaje casi en cada poema.

Y esa es la primera etapa en la que el viajero, cien años después, podrá acompañar al poeta: la vieja línea que comunica Madrid con Segovia sigue a su disposición, con los paisajes intactos. El Espinar, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte, La Losa, Navas de Riofrío y Segovia. Un trayecto que completó muy a menudo y que concluía en la estación de la calle Obispo Quesada, construida en 1884 en piedra y ladrillo y declarada en 1982 bien de interés cultural.

El Acueducto de Segovia visto desde la plaza de Día Sanz.
El Acueducto de Segovia visto desde la plaza de Día Sanz. / Óscar Costa

Escapadas a Madrid

La idea del poeta, tras su yerma etapa en Baeza, era escaparse a Madrid siempre que pudiera para participar de la estimulante vida intelectual que la recorría en los años veinte. Pero en Segovia se encontró con una atractiva actividad que también le retenía. Recién llegado, en noviembre de 1919, fue uno de los fundadores de la Universidad Popular Segoviana, la actual Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. De espíritu regenerador noventayochista, su objetivo era «promover la difusión de la cultura, ayudar al pueblo segoviano, alumbrarle nuevos caminos, elevarle espiritual y culturalmente mediante clases, cursos nocturnos para trabajadores, conferencias, biblioteca, excursiones, publicaciones, exposiciones de arte, veladas literarias…».

La sede principal de los actos de esta institución sigue siendo uno de los edificios más llamativos de Segovia: La Casa de los Picos, un edificio del siglo XV con más de 600 picos de granito que adornan su fachada. Comparte la curva inicial de la calle Real con el mirador de La Canaleja, que pone al alcance de la mano del visitante los tejados de la Segovia renacentista y que constituye una de las etapas diarias del poeta en su trayecto entre el instituto en el que daba clases y la pensión en la que dormía.

El poeta encontró en la ciudad distintas tertulias que hoy se pueden rastrear y que forman parte de un recorrido más imaginario que posible para cualquier peregrinación machadiana por Segovia. Estaba la de artistas de San Gregorio, en una iglesia desaparecida junto a la Casa del Sol; la más intelectual y política del Casino de la Unión, en lo que hoy es el hotel Las Sirenas; o la casual del café Juan Bravo, situado junto al teatro homónimo y donde hoy se levanta una estatua del poeta en bronce con sus versos grabados.

Si su instituto, el Mariano Quintanilla, de umbrío jardín con surtidor y fachada modernista, guarda en un aula muebles y objetos de la época machadiana, la pensión en la que vivió estos 13 años ofrece una completa inmersión en la vida del autor. La modesta casa por la que pagaba 3,50 pesetas al día fue conservada por la Academia de San Quirce tal y como estaba en vida del poeta, con sus muebles, su configuración y hasta sus modestos ornamentos.

El Ayuntamiento de Segovia se encarga de la gestión de lo que es ahora la Casa Museo Antonio Machado, y ha preparado, con la antigua pensión como epicentro, un programa especial para el centenario de la llegada del sevillano a la ciudad. Con el nombre de 'Constelación Machado', el edificio es la sede de encuentros poéticos con autores de distintas nacionalidades y continúa con sus puertas abiertas y sus visitas teatralizadas durante todo el centenario. Además, ha solicitado el Sello de Patrimonio Europeo, lo que le añadirá visibilidad en el continente.

El visitante que busque a Machado en Segovia aún está a tiempo de recorrer la exposición colectiva 'Don Antonio. Las vidas de Machado'. Hasta el 20 de mayo, las celdas de La Cárcel de Segovia, la antigua prisión convertida en espacio cultural, proponen casi una veintena de aproximaciones artísticas a la figura del poeta. Creadores segovianos o vinculados a la ciudad han recreado al poeta a través de pinturas, esculturas, grabados, instalaciones, fotografías, dibujos, collages, propuestas interdisciplinares de videoarte interactivo, cerámicas o libros de artista.

El instituto en el que impartió clases ofrece también hasta diciembre una exposición titulada 'El Aula Machado: el ideario pedagógico del poeta'. También habrá este año actuaciones especiales, como la decoración del jardín de la Casa Museo con tarjetas de felicitación al poeta creadas por los visitantes o una convocatoria de tuits machadianos. El tren Avant entre Madrid y Segovia incluirá viajes teatralizados y el grupo escénico Pipirijaina Teatro representará la obra 'La maleta de Machado' el 4 de agosto. Las diversas visitas guiadas a los espacios del poeta culminarán el 24 de noviembre con un paseo por la Segovia machadiana desde una perspectiva renovada y de la mano del profesor Juan Antonio Barrio. La información completa se puede consultar en www.turismodesegovia.com.

'Constelación Machado' incluye también la reedición del libro de Pablo de Andrés Cobos 'Antonio Machado en Segovia. Vida y obra', que el visitante puede utilizar como una guía de lujo, con fotografías y dibujos de la época mediante los que podrá seguir los pasos del poeta por la ciudad. El autor, que dedicó otros tres libros a Machado, resume su paso por la ciudad así: «Era necesaria la atmósfera, a la vez animosa y apacible, que Segovia le deparó. Segovia le dio al poeta el temple que le era necesario para hacer humor y metafísica sobre el cimiento de su escepticismo radical, desde los apócrifos, venciendo, a la vez, a la modestia y al miedo».