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El vino como acuarela

El vino como acuarela

Un taller práctico se adentra en los secretos de la pintura con tintos y rosados

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZAranda de Duero

La elaboración de vino es, sin duda, una auténtica obra de arte, pero sus posibilidades plásticas pueden ir más allá con una vertiente pictórica que cada vez es más habitual. Pintar con vino conlleva una técnica muy parecida a la acuarela, el mismo papel, idénticos pinceles, productos líquidos, superposición de capas y la compatibilización de húmedo sobre húmedo y seco sobre húmedo.

El resultado son cuadros monocromáticos, con tonos más claros o más oscuros dependiendo de la categoría del vino, la añada, la procedencia o su mezcla con agua. La artista, Laura Salinero, lleva varios años experimentando con la pintura con vino y, desde hace unos meses, ha dado un paso más, enseñando a alumnos esta técnica plástica en el Interclub de la Fundación Caja de Burgos en Aranda de Duero.

«Empecé por casualidad, vi que caía una gota en el mantel y pensé, si se puede pintar aquí también en otras superficies y, a partir de ahí, comencé a investigar, hasta que conseguí terminar cuadros de forma satisfactoria», explica. A la hora de pintar, utiliza distintos tipos de vino para obtener tonalidades diferentes: joven, tinto roble, crianza, rosado e incluso «algunos picados», confiesa. Al respecto, destaca que cada vino es diferente a la hora de pintar «incluso de la misma añada y del mismo tipo, cada botella puede darte diferentes tonalidades». El vino blanco no se utiliza, «porque para blanco ya tenemos el papel», desvela.

El primer paso es completar lo que se denomina una paleta de colores con cada vino para poder saber hasta dónde puede evolucionar en concreto y lo que se puede llegar a conseguir con él en un lienzo. «Cada cuadradito de la línea tiene una capa más que el anterior y cuántos más cuadraditos haces más gama consigues», detalla.

La pintura con vino es complicada y requiere de mucho tiempo, una gran paciencia y práctica. «Tiene su carácter, hay que intentar llegar a un acuerdo con el vino y llevarse bien, nunca vas a conseguir todo lo que tú quieres, pero sí se le puede domar», afirma Laura. Una vez terminado el trabajo se seca al aire durante el tiempo que se considere necesario por cada autor. Utilizar el vino como acuarela es una técnica pictórica cada vez más habitual y muchos artistas se atreven a adentrarse en ella, aunque «pocos a enseñarla», resaltando así la peculiaridad del taller.

Laura Salinero ha conseguido una amplia colección de cuadros elaborados con vino y pincel, algunos de ellos lucen ya en diferentes escenarios al haber sido comprados. La mayoría de ellos se centran en motivos relacionados con el mundo del vino como cepas peladas esperando a renacer, el ramaje o el esqueleto del racimo. También ha probado con abstractos, «una tarea bastante complicada, pero hasta donde se puede llegar, bien», concluye.

 

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