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Pradorey regresa al Barroco con el teatro de Lope de Vega, la cocina castellana y sus vinos ribereños

Asistentes a una representación teatral en los jardines de la Posada de Padrorey en una edición anterior. /El Norte
Asistentes a una representación teatral en los jardines de la Posada de Padrorey en una edición anterior. / El Norte

Durante los días 20, 21 y 22 de julio, rinde homenaje a la rica historia del entorno donde se ubican la bodega y la posada

EL NORTEGumiel de Mercado (Burgos)

Aunque Pradorey tiene siempre la mirada en el futuro, nunca pierde de vista su pasado, los siglos de historia que ha vivido la finca Real Sitio de Ventosilla de la Ribera del Duero, los personajes ilustres que han pisado sus tierras y los monarcas españoles que, enamorados del lugar, fueron dando forma a lo que hoy es esta finca de enorme riqueza, no sólo vitivinícola sino también cultural. Por eso, un año más (y ya van nueve) Bodegas Y Viñedos Pradorey celebra las Jornadas de Teatro Barroco, un viaje en el tiempo hasta sus orígenes de forma casi literal.

Y es que quienes acudan los días 20, 21 y 22 de julio a celebrar estas jornadas, podrán disfrutar del teatro de Lope de Vega, concretamente de la obra 'De Cosario a Cosario', una de las comedias menos conocidas del autor pero de las más divertidas, pues reflexiona en clave de humor sobre la diferencia de sexos y los celos en las relaciones sentimentales. Sobre las tablas, la compañía Pradana Teatro la adapta a todos los públicos y a nuestro tiempo en una versión que ha llamado #Descuadra_2. La cena también rinde homenaje a esta época con un menú que recrea el Barroco. Para el descanso, La Posada Pradorey, edificada en la finca en ese mismo siglo XVII, en pleno ecuador del Barroco, espera al visitante, ahora sí, con las comodidades de hoy.

Cada cual puede disfrutar de estas jornadas como más le plazca, pues Bodegas y Viñedos Pradorey ha diseñado tres experiencias para que el visitante personalice su visita y que se pueden adquirir en la página web de la bodega (pradorey.es/teatro-barroco/). El primero incluye una visita a la bodega con degustación incluida, una visita guiada a la Ermita de San Andrés que alberga un retablo del siglo XVI expuesto al público en contadas ocasiones, paseos relajados por los jardines vino en mano y la entrada para la obra de teatro, por 18€. El segundo incluye todo lo del primero y además una cena barroca en La Posada con un menú de época, todo por 55€. Y el tercero es el pack completo, por 235€, que incluye dos noches de alojamiento en régimen de pensión completa, cena el viernes al aire libre, comida en un asador tradicional el sábado seguida de una cata de vinos y una visita a la Ermita, un rato relajado en los jardines antes de la obra de teatro y, finalmente, la cena barroca en La Posada con ese menú especial de época; la mañana del domingo empieza con los desayunos de Lope de Vega. Perfecto para quienes quieran disfrutar de tres días de teatro, cultura, buena cocina castellana, un entorno relajado donde desconectar y el contacto mano a mano con la historia, regada con los vinos Pradorey.

Una finca histórica

Como se puede apreciar (y como el propio nombre indica), el Barroco es el motivo de este homenaje, pues fue esta época la que empezó a definir lo que Pradorey es hoy: un lugar fuertemente unido a la historia, la cultura y las artes, y, más adelante, a la cocina y los vinos. Todo empezó cuando Isabel la Católica vio el potencial de lo que hoy es la finca de Pradorey, en la Ribera del Duero burgalesa; no lo dudó, la compró y le puso el honorable título de Real Sitio de Ventosilla. Era 1503. Cien años después, el Duque de Lerma mandó construir en esa finca un palacio para hospedar al rey Felipe III. Hoy ese edificio es La Posada, y se ha conservado intacto, con su fachada original del 1600. Este rey, como tantos otros, disfrutaba de una de las artes vivas que por entonces unía a monarcas y plebeyos: el teatro. Y fue precisamente Lope de Vega quien acudió a entretenerle con representaciones de sus obras y a pasear por los jardines de la finca en busca de inspiración para escribir otras. Por cierto, los mismos jardines que acogieron a Rubens. Por todo esto y por su buen hacer con el vino, Pradorey es hoy la finca más importante de la Ribera del Duero y en honor a esta historia y en agradecimiento a esta tierra, se convierte durante unos días en corral de comedias, posada de época y reducto de paz para quienes se atrevan a viajar en el tiempo con el buen vino como compañero de viaje.

Bodegas Pradorey es la finca histórica más importante de la Ribera del Duero. Los terrenos en los que se asienta pertenecieron originalmente a Isabel la Católica, quien les dio el nombre de Real Sitio de Ventosilla. Pasaron después a Felipe III, quien disfrutó de la caza en El Prado del Rey, y a Alfonso XIII, quien la declaró como explotación agrícola modelo. En este transcurso sedujo igualmente a artistas de la talla de Rubens y Lope de Vega.

Javier Cremades de Arado

Fue en 1989 cuando Javier Cremades de Adaro compró la finca viendo su potencial vitivinícola y comenzó a elaborar vinos de calidad en la parte oriental de la Ribera del Duero. La finca cuenta con 3000 hectáreas, 520 de ellas son viñedos propios distribuidos en ocho pagos muy diferenciados y divididos en 141 parcelas. Aunque la tradición arraigó en esa tierra, desde su origen Pradorey busca la excelencia de sus vinos y en ello han jugado un papel fundamental la innovación tecnológica y la osadía de sus dueños, que fueron los primeros en elaborar un vino de categoría Roble, en hacer un rosado pálido en la Ribera del Duero (Lía de Pradorey), en dejar incolora la uva tempranillo (El Cuentista), en utilizar el sistema boreal en Rueda o en elaborar un vino en antiquísimas tinajas (El Buen Alfarero).

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