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Miles de razones

Miles de razones

La Denominación de Origen Protegida Cebreros prevé recolectar un millón de kilos este año, gracias al incremento en el número de hectáreas y al clima de los últimos meses

PAULA VELASCOÁvila

Por el veranillo de San Miguel están los frutos como la miel», reza el refranero popular. Y es que es en esta época del año, próxima a la festividad del arcángel el 29 de septiembre, cuando la recogida de las cosechas frutales está en pleno apogeo. Aunque las condiciones meteorológicas previas también tienen mucho que ver en que este dicho se cumpla, la uva es una incondicional en este periodo, de clima aún estival.

La Denominación de Origen Protegido (DOP) Vino de Cebreros, en la provincia de Ávila, fue la primera que abrió la vendimia en Castilla y León, hacia mediados de agosto, con la recolecta del albillo real, una de las cuatro variedades de uva amparadas, junto a la garnacha, tempranillo y garnacha tintorera. Ahora, esta última semana de septiembre, «todas las bodegas están introduciendo uvas, es la semana más dura de controles», explica Marta Burgos, directora técnica de la DOP de Cebreros.

La climatología de 2018 «ha hecho que la uva esté madurando más lentamente», explica, «ha llovido abundantemente en primavera, el verano ha sido menos caluroso, solo ha habido una ola de calor la primera semana de agosto, y la primera quincena de septiembre ha entrado con lluvia, lo que ha frenado mucho la vendimia. Esta segunda quincena, en la que ha subido la temperatura, la fruta ha terminado de madurar».

Y es que el clima puede influir en la añada. «Ni mejor ni peor. Va a ser diferente a otros años. Ahora la personalidad la tienen que dar los elaboradores».

De la misma opinión es el presidente de la DOP, Rafael Mancebo. «Este año la uva está muy sana y en mi opinión será buena cosecha. Tenemos que ver cómo funciona la vinificación, pero en cuanto a la calidad, sabor, el grado y la acidez vienen muy bien, así que esperamos que el producto final también sea muy bueno», señala.

Albillo real

Y si ha finalizado la recolección del albillo real la primera semana de septiembre con 73.000 kilos, continúa la vendimia de la garnacha y «probablemente lo haga hasta después del Pilar, al menos en las zonas más frescas», asegura Burgos.

El vino es «muy singular», debido a características como «la vejez de los viñedos, la altitud de estos y el granito en el que se asientan las cepas». Todo ello le da un toque de «mineralidad al vino» que se elabora en las pequeñas bodegas de la zona, que «este momento ascienden a diez», explica Mancebo.

Y es que, desde que existe el amparo de la Denominación de Origen Protegido, «se ha pasado de la desesperación a la esperanza, hay proyectos nuevos en la zona, poco a poco vamos creciendo y la inversión externa también crece. Antes la gente abandonaba, pero ahora aparecen jóvenes interesados. La uva se está pagando a un precio más razonable», de los 0,20 céntimos el kilo a rondar los 0,50, asegura el presidente.

Hasta el momento, «se han recolectado 437.000 kilos de garnacha, aunque nuestra previsión es la de alcanzar el millón de kilos», explica Burgos. Datos importantes para una DOP que en este momento cuenta con 300 hectáreas de viñedos inscritas, un número muy superior si se compara con las 130 del pasado año, en el que se recogieron más de 600.000 kilos.

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