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Fuerza y estructura encumbran al tinto Buen Chico

Jose Romón, comercial; Jesús Jáñez, director de Administración y socio; Beatriz Rodríguez García, sumiller; Carlos León, director comercial, y José Miguel Villar, director de Compras y socio de Bodegas Frutos Villar. /RAMÓN GÓMEZ
Jose Romón, comercial; Jesús Jáñez, director de Administración y socio; Beatriz Rodríguez García, sumiller; Carlos León, director comercial, y José Miguel Villar, director de Compras y socio de Bodegas Frutos Villar. / RAMÓN GÓMEZ

Bodegas Frutos Villar jugó con sabores adicionales para descubrir el potencial de los vinos ante el Club de Catas de El Norte de Castilla

ANDREA DÍEZValladolid

Experiencias y emociones. Es lo que buscan los clientes. Es lo que aconsejan los expertos en ventas y marketing. Y es lo que consiguieron generar entre los asistentes los cuatro vinos, un blanco, un rosado y dos tintos de las denominaciones de origen Rueda, Cigales, Toro y Ribera del Duero, el pasado lunes, en el hotel AC Palacio de Santa Ana. Experiencias y emociones. Allí se organizó, una vez más, las consolidadas Catas de El Norte de Castilla que fueron correspondidas con un interesante público dispuesto a dejarse llevar por la maestra de ceremonias, que en esta ocasión fue Bodegas Frutos Villar. En el juego de experiencias y emociones, otros cuatro elementos adicionales, el regaliz, café molido, unos trocitos de piña y unas gominolas cumplieron la función de potenciar las cualidades de cada uno de los vinos catados.

Al evento asistieron el director de Administración y socio Jesús Jáñez Villar; el director de Compras y socio, José Miguel Villar; el director comercial del grupo, Carlos León Pérez; el comercial para Castilla y León, José Romón, y Beatriz Rodríguez García, sumiller por la Escuela Internacional de Cocina de la Cámara de Comercio de Valladolid y sumiller del restaurante Esquina de Colón, que se encargó de dirigir la cata

En primer lugar, de la DO Rueda llegó Muruve Verdejo 2017, un 100% verdejo, fermentado en lías. El aroma es muy limpio pero no muy persistente, «con predominio de toques tropicales que están tan de moda», apuntó Beatriz. Y aquí entró en juego el primer elemento asociado, un trocito de piña, que los asistentes olfatearon para distinguirlo a continuación en la copa. A este aroma, «le sigue el toque del maracuyá, melocotón y la hierba fresca e hinojo». En boca, afrutado, fresco y sabroso que se potenció al probar el trozo de la piña.

Seguidamente, de la zona de Cigales, se presentó Viña Calderona Rosado 2017, un 100% tempranillo «el 2018 saldrá en breve, justo antes de navidades», puntualizó Carlos León. Entonces, fue el momento de oler una gominola y reconocer «el sabor a los palotes». Un vino ideal para «acompañar una tarta de queso» y «con los arroces», añadió el director comercial que, subrayó que «hay que luchar por defender los vinos rosados».

En tercer lugar, le llegó el turno al primero de los tintos, un crianza de la Ribera del Duero, Conde de Siruela Crianza 2015. Para la ocasión, Beatriz aconsejó oler el café molido para volver a la copa y notar el cacao, el torrefacto, aromas a rosa roja y a fruta roja madura. Ya en boca, «la barrica apenas se nota», describe, y sugiere acompañarlo con un chuletón, un bacalao a la vizcaína o un plato de quesos.

Y para el final se reservó la primicia, un vino de autor creación de enóloga Nuria Peña Albillo, Buen Chico 2015, de la DO Toro. Se trata de un tinto potente, estructurado, con cuerpo y expresivo que sorprendió no solo por su sabor sino también por su etiqueta pensada para atraer a un público más joven. Un original diseño con un perro como protagonista que guarda de cualquier peligro una botella vino tinto. Con una edición limitada de 10.000 botellas, la jovialidad del exterior choca con la referencia en su interior porque es un vino genérico, de viñas centenarias, que ha envejecido en barricas de roble francés durante 17 meses y un mínimo de 12 meses en botella. En nariz, fluye el aroma a regaliz y también los toques a coco, tofe y fruta madura. En boca, los regalices entre el público facilitaron apreciar su suavidad. Para completar el menú «un queso fuerte y un chocolate de 90% de pureza», aconsejó la sumiller poniendo el broche final a la cata.

 

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