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Un chef apasionado por el vino

Miguel Ángel Casado Olivares, el productor de cine Junajo Landa y Karlos Arguiñano, en Valladolid. El Norte/
Miguel Ángel Casado Olivares, el productor de cine Junajo Landa y Karlos Arguiñano, en Valladolid. El Norte

Karlos Arguiñano estuvo en Valladolid para presentar sus vinos blancos

Nieves Caballero
NIEVES CABALLERO

«La verdad, hay que ser un valiente para venir a Valladolid a presentar un txacolí». Así, lo reconocía el cocinero vasco Karlos Arguiñano, que estuvo la pasada semana en la capital de una provincia que cuenta con cinco denominaciones de origen (Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro y Tierra de León) y vinos tintos rosados y blancos, para dar a conocer sus 'txacolis' (chacolís) K5 y K Pilota, ambos elaborados con la variedad hondarribi zuri. El televisivo cocinero se sintió como en casa entre los compatriotas y los vallisoletanos que le recibieron en el Barrio de la Farola, en el Gure Txoko (sociedad gastronómica integrada por vascos asentados en Valladolid desde hace muchos años), un especio que Arguiñano definió como «una casa abierta».

El cocinero llegó de la mano del vallisoletano Miguel Ángel Casado Olivares, especializado en la distribución de vinos y conservas, y mostró la misma pasión que por la cocina a la hora de hablar de un proyecto enológico al que se enganchó hace una década con cuatro amigos. «Si a los 60 años empiezas algo, lo haces bien», apuntó, antes de recordar que, además de tener siete hijos y once nietos ahora «somos 27» en la familia. Pues eso, que todo lo hace a fondo, quiso decir.

La Bodega K5 se encuentra en el municipio de Aia, a nueve kilómetros de Zarautz, en un enclave situado a 300 metros sobre el nivel del mar, rodeada por 15 hectáreas de espectaculares laderas de viñedo, «donde hace 200 años se sujetaban las cepas con costillas de ballena», según recordó el chef, y de un bosque de castaños, robles y hayas. Para elaborar sus vinos, Karlos Arguiñano y sus socios se pusieron en manos de uno de los enólogos más reconocidos del país, Lauren Rosillo.

El enólogo manchego Lauren Rosillo es el director técnico del grupo riojano Familia Martínez Bujanda, que posee la bodega vallisoletana Finca Montepedroso en la Denominación de Origen Rueda, donde elabora un único vino con capacidad de envejecimiento en botella después de haber sido criado sobre sus propias lías. Además de asesorar a Karlos Arguiñano, el enólogo elabora sus propios vinos.

El chef vasco decidió convertirse en bodeguero, convencido de la capacidad de envejecimiento de «los vinos blancos elaborados con fundamento», como los platos. Así, su K5 Arguiñano permanece durante 11 meses sobre sus lías en depósito de acero inoxidable a temperatura controlada; mientras que K Pilota solo cinco meses. «Es el último hijo mío, tiene buena presencia, buen ánimo y está muy rico», aseguró en referencia a su K5, «el pata negra de la bodega»; aunque también se reconoció orgulloso del K Pilota, «el hermano pequeño». Optimista por naturaleza, el chef vasco no descarta «poder vender mis vinos en Valladolid, si los compran hasta los filandenses y los australianos». Los cierto es que sus chacolís se distribuyen por todo el mundo.

El chef y rey de los programas de televisión de cocina fue como es: simpático, hablador, contó chistes y se hizo fotos con casi todos y cada uno de los miembros del Gure Txoko, antes de despedirse.

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