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El barco de los lobos

Mirador de Castronuño desde donde se observa la hoz del Duero. /Fran Jiménez
Mirador de Castronuño desde donde se observa la hoz del Duero. / Fran Jiménez

Los viñedos y la bodega Barcolobo Finca La Rinconada se encuentran en plena Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero, en Valladolid

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROValladolid

La Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero ocupa 8.420 hectáreas al suroeste de la provincia de Valladolid, que se extienden por los términos municipales de Castronuño, Pollos, Tordesillas y Torrecilla de la Abadesa. Este espacio natural acoge una de las escasas colonias de cría de garza imperial y martinete común de Castilla y León en un pequeño humedal, en el que también se pueden observar otras aves acuáticas. El río Duero ha dibujado un enclave natural con forma de hoz en el que conviven la vegetación de ribera con pinares, choperas y encinares.

En el corazón de este espacio, se encuentra la Finca La Rinconada, de larga tradición agraria, ganadera y cinegética, en la que en el 2000 la familia vallisoletana Isidro Rincón decidió plantar viñas en parte de las 1.700 hectáreas, en las que también se cultivas cereales, frutales, plantones de fresas y hortalizas.

En la actualidad, cuenta con 20 hectáreas de viña de las variedades tempranillo, syrah y cabernet sauvignon, según explica Fernando Isidro, uno de los hermanos propietarios, mientras se acerca a un viñedo de suelo arenoso con mucho sílice. El resto de los terrenos de las viñas son arenas con gravas (cantos rodados) y limosos.

Los hermanos Isidro Rincón están convencidos de que la ubicación de las cepas en plena reserva natural «da una personalidad y originalidad única» a los vinos. Los tintos de Barcolobo logran el equilibrio entre la fruta y la madera. También su localización marca unos criterios sostenibles y de «respeto absoluto por este entorno natural».

Los vinos de Barcolobo se elaboran en una pequeña bodega ('boutique') que ocupa una antigua panera y almacén de grano, edificada con ladrillo y piedra y que fue restaurada en el año 2006. Los vinos tintos y el rosado de Barcolobo llevan el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra de Castilla y León. El enólogo es el zamorano Ramiro Carbajo, que asesora a otras bodegas.

El nombre de la bodega y el vino alude a la tradición pesquera de los antiguos habitantes de la Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero y al hecho de que los lobos se acercaran hasta el río. Los pescadores amarraban sus barcas en un lugar conocido como el puerto, hasta donde llegaban en sus mulas, y luego vendían sus capturas por los pueblos de alrededor. Una de ellas se llamaba la barca de los lobos. Además, los barqueros comunicaban a los jornaleros y los rebaños de ovejas de una orilla a otra del río Duero.

La línea de ancho convencional entre Medina del Campo y A Coruña pasa junto a la bodega. Hace seis décadas, se cargaban los vagones con el grano almacenado en el granero de la finca que hoy es la bodega. Barcolobo elabora con una entre 70.000 y 80.000 kilos de uva cada año.

La selección de la mejor uva se realiza en el campo durante una vendimia manual, muy escalonada porque cada una de las variedades tiene una maduración diferente, al igual que las fermentaciones. Cuando llega de la viña, la uva se introduce en una cámara frigorífica para que el hollejo se mantenga terso. Las uvas enteras son conducidas por cintas elevadoras hasta la parte alta de los depósitos de acero inoxidable, donde se realiza una semifermentación carbónica gracias a las levaduras ambientales, con temperatura controlada. La bodega cuenta con cinco depósitos fermentadores de 10.000 litros con tapas siempre llenas, en los que el sombrero se mueve a base de bazuqueos manuales. La fermentación maloláctica de los tintos se realiza en 300 barricas de roble francés (40% nuevas y el resto de segundo año). El vino será trasegado después de nuevo a los depósitos, antes de volver a las barricas. A media crianza, se acometerá la mezcla o 'coupage' para que haya una buena integración entre las castas tempranillo, syrah y cabernet sauvignon.

Fernando Isidro Rincón (i) y Ramiro Carbajo (d). / Fran Jiménez

Uva de un viñedo de 28 años

Ramiro Carbajo elabora un blanco de verdejo, con Denominación de Origen Rueda. En este caso, compran la uva de un viñedo de 28 años situado en la parte alta de Castronuño. Después de macerar cuatro o cinco horas en un depósito de acero inoxidable, fermenta durante tres o cuatro meses en barrica nueva. Barcolobo Fermentado en barrica 2017 mantiene la fruta en nariz y boca, aunque la madera le aporta longevidad. Se percibe una salinidad «de la corriente atlántica», según ha destacado Carlos González, director de la 'Guía Peñín'.

El rosado Barcolobo Lacrimae Rerum 2017 procede del sangrado directo de la uva por su propio peso, sin prensar; después pasa a barricas de segundo año, se clarifica y en dos meses está embotellado. Es frutal y fresco. Se elaboran entre 7.000 y 10.000 botellas, dependiendo de las añadas. Se presenta en una botella moderna y atractiva para los jóvenes. Producen entre 4.000 y 5.000 botellas.

Barcolobo 2013 ha logrado una Gran Medalla de Oro en el Concurso Mundial de Bruselas al ser el vino mejor puntuado de todos los premiados de Castilla y León. Está elaborado con las variedades tempranillo (70%), syrah (20%) y cabernet sauvignon (10%), que se vinifican por separado. Se cría durante 12 meses en barricas de roble francés y permanece un mínimo de 12 meses en botella. Se elaboran una 45.000 botellas.

Barcolobo El Jaral 2014 es la joya de la bodega. Las 300 barricas en las que se crían vinos de las tres castas se catan continuamente y se señalan aquellas que contienen los mejores vinos. Después se realizará la mezcla. Se producen entre 4.000 y 5.000 botellas. Algunos años elaboran Barcolobo La Rinconada, un tinto roble 100% tempranillo.

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