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El rey de los tomates

Eduardo Perote posa con varias cajas llenas de tomates de muy distintas variedades. /Agapito Ojosnegros Lázaro
Eduardo Perote posa con varias cajas llenas de tomates de muy distintas variedades. / Agapito Ojosnegros Lázaro

El municipio vallisoletano de Piñel de Abajo puede presumir de albergar más de 700 variedades de tomate en una parcela de 3.000 metros

ANDREA D. SANROMÁPiñel de Abajo (Valladolid)

Crudo, al horno, frito o a la plancha ninguna opción se le resiste en cocina. Podemos consumirlo solo o acompañado, en ensaladas, en forma de sopa, salsas, mermeladas, zumos. De primero, en segundos, como postre e incluso cócteles. Desde luego, si hay un producto que se adapta a cualquier medio es el tomate, el alumno aventajado de la huerta. Su versatilidad desde el punto de vista gastronómico se debe a los cientos de variedades que existen y que se ajustan, sin problema, a cualquier deseo culinario.

Aunque sus posibilidades no se limitan solo a la cocina, en el campo de la belleza se presenta como el aliado perfecto para la limpieza de poros debido a su astringencia natural; en el de la peluquería, el conocido como 'medio tomate' un recogido en forma de moño con los mechones superiores del pelo se ha convertido en tendencia; por no entrar en otras áreas como el cine o la literatura

Pero vamos a lo que nos ocupa, a conocer la amplia familia de 'ese señor gordito, muy coloradito que no toma café y siempre toma té' que nos presenta Eduardo Perote. En 2013, en una parcela de unos 3.000 metros, sin uso, y propiedad del Ayuntamiento del municipio vallisoletano de Piñel de Abajo, dio los primeros pasos un proyecto que hoy en día tiene al tomate como protagonista en las Jornadas Pueblo y la Feria de la Biodiversidad, que se celebran en este municipio de apenas 187 habitantes.

Tipo de tomate que se encuentra en Piñel de Abajo.
Tipo de tomate que se encuentra en Piñel de Abajo. / Agapito Ojosnegros Lázaro

En este terreno, un joven agente medioambiental comenzó a plantar una variedad tradicional de ajos, «como sólo ocupaban una línea», explica Eduardo, continuó con los tomates, las alubias y los árboles frutales de cereza, pera, manzana y también pistacho. «Reivindicamos el derecho a reproducir a pequeña escala. Buscamos la diversificación, alimentos de mucha calidad y variados, lejos de grandes producciones», añade. El objetivo es conservar la biodiversidad y recuperar las variedades tradicionales de cultivos. Aunque reconoce que no es consumidor habitual, sí que disfruta de «una buena rebanada de pan con aceite y tomate».

Si es cuestión de gustos, las mujeres se decantan por los rosados, de sabor más suave. Por el contrario, los hombres se inclinan por los de sabor más ácido. Al menos, según la experiencia de las catas que organizan en Piñel de Abajo a lo largo del año. «No se puede generalizar pero sí son tendencias que observamos», explica Perote.

En cuanto a su apariencia, «la gente más mayor prefiere el tomate en su forma clásica, más grande y redondo». Pero el 'boom gastronómico' ha derivado en la búsqueda de formas, colores y sabores diferentes, por ese motivo se envían a los principales restaurantes con estrella Michelin y gourmet de España pequeñas cajas de muestra, «para que los puedan probar e incorporar en sus platos». Así por ejemplo, encontramos en esta huerta ecológica, el tomate negro que es más dulce e intenso; el amarillo con un toque que recuerda a la ciruela; los verdes, a la clorofila; el rosado, con mayor suavidad; el rojo, más ácido; una variante entre verde y naranja, que «se asemeja al sabor del albaricoque», mientras que los blancos son más insípidos.

En definitiva 1.200 plantas de más de 700 variedades que crecen en tierras vallisoletanas, en cultivo ecológico, y que requieren de una cuidadosa clasificación para no confundirlos. El truco para luego etiquetar sin problemas, está en sembrar variedades diferentes en cada lineal para evitar confusiones. «Ponemos uno grande, seguido otro pequeño, luego otro con forma de pimiento…. Luego otro de color azul», detalla Eduardo. Un pequeño paraíso tomatero que no entiende de fronteras y donde convive la variedad rosada tradicional Cándido con el tomate Canestrino, con la forma típica de la canasta con pronunciados surcos alrededor; el tomate corazón de buey 'Coeur de boeuf'; el tomate Banana legs, pequeño carnoso y de color amarillo; y diversas variedades de Europa del Este y Portugal.

Durante los meses de febrero y marzo, se procede a la siembre de estos cientos de variedades en un invernadero hasta que la planta crezca y pueda ser trasplantada al terreno, previa selección. «Nos quedamos solo con las plantas más fuertes y vigorosas» y el resto recalan en la Feria de la Biodiversidad de Piñel de Abajo, «para que la gente se anime a cultivar otras variedades».

Distintos tipos de tomates en la plantación de Piñel de Abajo. / Agapito Ojosnegros Lázaro

El 20 de mayo

Una jornada, que se celebra en el 20 de mayo, después de San Isidro, y que es el anticipo de la que acaba de tener lugar, este mes de septiembre, con la exposición de 700 variedades de tomate en Piñel de Arriba. Pero esta 'fiebre' por el tomate, no es única de la comunidad autónoma, hace tiempo emprendieron este camino por mantener la biodiversidad en regiones como Aragón, Cataluña, Valencia o Baleares. En este sentido, Eduardo Perote, recuerda que la pérdida de biodiversidad lleva consigo la pérdida de variedades tradicionales y la vulnerabilidad de los cultivos. En este sentido, concluye que «es algo que está en nuestra mano evitar. Acciones como ésta contribuyen a la conservación y la actividad en el medio rural».

 

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