En verano, a la Luna

En verano, a la Luna

El estudio Arkane no solo acertó de pleno con su recreación del título de culto 'Prey', sino que ahora lo expande con atino con nuevo contenido que traslada a los jugadores a una Luna plagada de peligros

EDUARDO ESPALLARGAS

Cuando la URSS consiguió lanzar al primer ser humano de la historia al espacio exterior y traerlo de vuelta, los estadounidenses se pusieron nerviosos. Fue Yuri Alekséyevich Gagarin un 12 de abril de 1961, y supuso tal avance en el progreso de la humanidad que EEUU necesitaba un gesto lo más rápidamente posible. La NASA, apenas un mes después, celebró su propio viaje con el astronauta Alan Shepard, aunque era un vuelo balístico suborbital. No obstante, y pese a su mérito, en el imaginario colectivo nadie recuerda a Shepard, sino que quedó impresa la famosa misión Apolo 11, la visita a la Luna comandada por Neil A. Armstrong en 1969. Lo que allí no se encontraron, por suerte, es lo que plantea el estudio Arkane en su expansión para el sobresaliente Prey: 'Mooncrash'. Todo un ejemplo de cómo alargar la vida de un videojuego con una visita lunar plagada de infiernos y amenazas en constante cambio.

'Prey – Mooncrash'

Plataforma: Xbox One, PC, PS4 Precio: 19,99 (requiere juego original) Edad: +18

El título original vio la luz en 2017 como un nuevo renacer del videojuego homónimo que se lanzó una década antes. Para alegría de los fans, el nuevo 'Prey' estaba en manos de Arkane Studios, creadores de obras tan fantásticas como 'Dishonored' y publicado por Bethesda. No defraudó, y la aventura protagonizada ahora por Morgan Yu innovaba en gran variedad de aspectos para rejuvenecer la serie. Volvía a situar al jugador ante una invasión extraterrestre, esta vez en plena estación especial, pero una invasión con un tinte muy diferente marcada por el magnífico diseño de los enemigos: los temibles Tifón. Con un fuerte componente estratégico por las formas de abordar a las criaturas haciendo uso del complejo armamento, la experiencia tuvo una gran acogida entre crítica y público y posiblemente muchos estaban esperando continuar con el periplo de Yu.

Arkane, sin embargo, ha decidido darle un descanso a su protagonista para ofrecer una experiencia que toma las mismas bases, pero le da una vuelta de tuerca. Así, los usuarios que hayan adquirido 'Mooncrash' partirán hacia la Luna, en concreto a la base secreta de TranStar. Allí se verán atrapados en un sistema de simulación de supervivencia que les prometerá poder salir con vida si superan las diferentes pruebas. Sobrevivir es, pues, el objetivo principal de 'Mooncrash'. Claro que, con los múltiples errores que dicha simulación sufrirá y la presencia de los temibles tifón por medio, las cosas no serán fáciles. El planteamiento resulta clave para entender la esencia de 'Mooncrash', y es que se trata de una aventura de lo que en la jerga se conoce como roguelike. El término se utiliza para aquellos videojuegos que ofrecen libertad de exploración al usuario a través de una serie de niveles (normalmente mazmorras) que se van creando de manera procedimental, de manera que no hay niveles iguales y cada partida es nueva.

Eso es lo que ocurre en 'Mooncrash', pues cada nueva inmersión en la simulación supone desafíos y pruebas diferentes, enemigos que proponen amenazas cambiantes y secretos a merced del ingenio del jugador. Se podría decir que es un videojuego complicado, pero es en la práctica y el ensayo-error donde reside el aprendizaje. Cada partida será fatal para el personaje y habrá que empezar de nuevo, con la ventaja de que se podrá hacer con el dinero ya ganado, para invertirlo con inteligencia y ser así más fuertes. No se pierde el componente estratégico gracias a que 'Mooncrash' cuenta con hasta cinco personajes disponibles, cada uno con su propio árbol de habilidades que invita a afrontar las partidas de manera diferente. Además, cada uno tienen su propia intrahistoria y una misión única para desbloquear contenido.

La gran cantidad de variantes hace que no solo 'Mooncrash' no se muestre repetitivo, sino que es un desafío continuo que engancha. No es fácil hacer frente a los múltiples retos que plantea, desde la cuenta atrás que supone la simulación (aumenta el nivel de corrupción) hasta los cambios de estado del personaje (puede sufrir roturas, quemaduras o infecciones que es preciso curar con apremio) y los múltiples tipos de enemigo. Un soplo de aire fresco y un ejemplo de cómo ampliar la experiencia de un videojuego sin caer en prácticas reiterativas. Bienvenidos a la luna más peligrosa.