«No creo que se eche en falta a Eva»

Pepe Rodríguez./RTVE
Pepe Rodríguez. / RTVE

Tras la marcha de Eva González, el jurado de 'MasterChef' se mete en el papel de presentar

JULIÁN ALÍAMadrid

'MasterChef' celebra este martes a las 22:35 horas una repesca en Pedraza (Segovia), el pueblo de Samantha Vallejo-Nágera, donde los aspirantes tienen que elaborar por equipos un cáterin para una boda, diseñado por la propia Samantha, que admite que por fin ella también va «a poder 'chulear'» de su negocio. En ausencia de Eva González, que firmó un contrato con Atresmedia para conducir 'La Voz', el trío de jueces hace ahora las labores de presentadores, pero es Pepe Rodríguez (Illescas, Toledo, 51 años), portavoz del jurado en las anteriores versiones, el que suele llevar la voz cantante. En esta ocasión, la primera sin la presentadora sevillana, los tres tienen sus propios discípulos, y compiten entre sí para que gane el suyo.

-¿Qué les parece la idea de competir también entre jueces?

-Muy bien. Aunque nosotros no necesitamos ese giro de guion, porque nos picamos ya de por sí, creo que sí es bueno para los concursantes, y le da un plus al programa. Mola mucho.

-Esta es la primera edición sin Eva González.

-Sí, y no creo que nadie eche en falta a Eva. No por nada, pero ella también sabía cuál era su papel en el programa. Era una anomalía, y lo normal es lo que está ocurriendo ahora, como pasa en el resto de versiones internacionales. Ahora, los tres hacemos todo más rápido y más fluido. Lo bueno, lo malo y lo regular es mucho más directo. No lo digo por intentar hacer de menos a Eva ni mucho menos. Esa relación va a ser para toda la vida.

-¿Alguna vez ha pensado en dejarlo?

-Hay momentos en los que estamos cansados, pero nuestro problema es que no hacemos televisión solo. Tenemos más negocios. Si yo viviera solamente de la televisión, no me podría cansar en la vida.

-En esta edición han cocinado mucho más que en anteriores.

-Sí y es complicado. No son tus fuegos ni tus cocinas. Normalmente tienes una serie de elementos más industriales, y esto es un poquito más de casa. Entonces, te cuesta un poco más conseguir la temperatura, y no te suele salir igual de bien. Tú buscas el 10, y aquí te sale de 8,5 o 9. Y luego la presión de que te están viendo los concursantes, claro.

-¿Por eso tiene más empatía con los concursantes?

-Yo soy bastante suave, por naturaleza mía propia. Perdono los fallos de los demás porque yo creo que tengo muchos también. A veces me pongo serio, pero no porque una anchoa no esté perfecta y el pimiento esté dulce o no, sino porque a lo mejor uno se ha estado tocando la pera durante una hora, ha tenido una desidia terrible, está vacilando. Y eso sí que nos enerva, pero, ¿que salga mal? Si yo soy el primero que echo más sal a una cococha, y eso es natural y humano. El problema es cuando ves que alguien viene con pocas ganas.

-¿Es difícil que la gente se enganche a la cocina?

-La comida es un problema cultural, y lo coges o no lo coges, te gusta o no te gusta, lo entiendes o no. Pero como todo. 'Hay que leer, que es muy bonito', dicen. Y luego son pocos los que lo hacen. Pues esto es igual.

-¿Diría que 'MasterChef' está favoreciendo eso?

-Sí, hay una pequeña parte que sí se engancha, quiere comer bien, y le gusta. Y otra que come fatal y no le da ninguna importancia. No hay nada más que ir a las grandes superficies y ver de qué van llenos los carritos.

-¿Y cuál sería la solución?

-Nos falta explicar las cosas del comer mejor desde pequeños. De una forma más sencilla y más elemental. En este programa a veces nos despistamos de cosas elementales y desvirtuamos un poco lo que debería ser el comer.