«'Mónica y el sexo' ha sido una catarsis»

Mónica Naranjo./MEDIASET
Mónica Naranjo. / MEDIASET

Mónica Naranjo estrena el viernes a medianoche un programa «muy blando y muy accesible, para que lo vea incluso un chaval de 16 años»

JULIÁN ALÍA

Mónica Naranjo (Figueras, Girona, 45 años) muestra su faceta más íntima y personal en 'Mónica y el sexo', un nuevo programa que llega este viernes a Cuatro a las 23:45 horas, y que fue presentado ayer. La 'docuserie' pretende descubrir las diferentes maneras de vivir la sexualidad, y por ello, la cantante catalana ha viajado a distintos países, como Japón, México o Brasil, acompañada de Ana Joven y Miguel Bosch, directores y guionistas del formato. En esos periplos, Mónica también cuenta con la compañía de un personaje famoso, como José Corbacho, Boris Izaguirre o Ana Milán, con quienes intercambia confidencias al tiempo que conocen diferentes prácticas sexuales.

-¿Cómo surgió el proyecto?

-El origen fue, simplemente, que yo y dos amigos que se dedican a hacer 'docuseries' para internet (Ana Joven y Miguel Bosch) nos dimos cuenta de que no había ningún programa de sexo en la televisión actual. Y a raíz de ahí ideamos 'Mónica y el sexo'.

-¿Qué se va a poder ver en él?

-Partimos de la base de nuestra situación vital, en la que empezamos a grabar: Miguel estaba a punto de casarse, Ana llevaba 15 años casada, y yo llevaba 16. Al final, a medida que íbamos construyendo el programa nos fuimos dando cuenta de que nuestra vida se había convertido en un castillo de naipes, porque nos separamos los tres. Decidimos empezar la serie partiendo de nuestra actualidad vital, del qué pasa en el cuerpo y en la mente de un ser humano cuando se separa. Ahí nos encontramos con que cada uno lo llevaba a su manera: Miguel empezó a tener muchos amantes, Ana se dio a la vida loca, y yo me quedé viviendo una especie de duelo.

-¿Tiene ganas de que llegue el viernes?

-Estamos que nos comemos hasta los muñones. Esto lo hicimos hace un año, y desde entonces llevamos con unas ganas tremendas de saber cuándo se iba a estrenar, así que el viernes nos vamos a reunir todos y vamos a hacer un 'live' en Instagram para poder ver el programa junto con la audiencia en directo. Eso es bonito, porque para todos nosotros 'Mónica y el sexo' ha significado algo muy importante y ha sido una catarsis en nuestra vida.

-¿Cómo ha llevado esa espera?

-Bien, bien. A fin de cuentas, la tardanza era lo más lógico del mundo. 'Ahora hay que evitar esto, ahora hay que meter lo otro.' Al ser un programa de sexo hay que mirar muy bien el contenido, aunque también es cierto que es muy blando, muy orgánico, muy accesible. Se emite a esa hora, pero es totalmente lícito que lo vea incluso un chaval de 16 años, que no pasa nada.

«Las cosas por su nombre»

-¿Significa eso que se han autocensurado a la hora de hablar?

-No, no. Para nada. Hablamos como normalmente solemos expresarnos: las cosas por su nombre. Nosotros somos gente muy explícita, y limitar la forma verbal sería también un 'fake'. Hemos querido en todo momento ser nosotros mismos.

-Las entregas van a contar con la presencia de algunos famosos.

-Sí, de amigos que se vienen a viajar con nosotros y que nos han abierto las puertas del corazón y de su experiencia y su intimidad. Han sido extraordinariamente generosos.

-¿Alguno le ha sorprendido especialmente?

-Cada uno de ellos. De Carmen (Lomana), que es una persona a la que conocía, descubrí cosas que me llamaron mucho la atención, y también de mi amiga Ana Milán, José Corbacho, Boris Izaguirre. Cada uno nos ha regalado un pedacito suyo.

-Viene del mundo de la música, pero ha participado en muchos programas de televisión. ¿Cómo recuerda sus inicios?

-Empezó de la forma más discreta del mundo, que fue a través de 'Tu cara me suena'. Cuando me lo propusieron, pensaba que qué podía aportar yo a la televisión no haciendo música. Pero me gustó, y poco a poco fui aprendiendo hasta que hemos llegado hasta aquí.