Alberto Chicote: «Cuando termino un programa me siento Superman»

Alberto Chicote./
Alberto Chicote.

El chef reflexiona sobre la séptima temporada de 'Pesadilla en la cocina', que emite esta noche La Sexta. «Todas las situaciones que se ven ocurrieron así»

JULIÁN ALÍA

Con delantal en vez de capa, Alberto Chicote (Madrid, 50 años) vuelve a ponerse este miércoles, a partir de las 22:30 horas, al frente de 'Pesadilla en la cocina', que estrenó la semana pasada en La Sexta su séptima temporada con 1,3 millones de espectadores y un 9,4% de cuota de pantalla. El cocinero confiesa que alguna gente le dice que el espacio «siempre es igual». Él les replica que «como los partidos de fútbol: todos tienen dos partes de 45 minutos, en todos se empieza con el balón en el centro del campo, son once contra once., pero luego cada uno discurre de una manera».

-¿Esperaba llegar a la séptima temporada?

-¿Yo qué voy a esperar? Cuando empecé, pregunté a los amigos que habían hecho algo de televisión. Recuerdo perfectamente que le pregunté a Darío Barrio, que hizo el programa 'Todos contra el chef', en Cuatro, y me decía: 'Alberto, seamos realistas. Esto, normalmente, dura una o dos temporadas, pero nada más'. En aquel momento él había triunfado con el programa, llevaba tres o cuatro temporadas, y era un exitazo del copón. Pero 'Pesadilla.' ha arrancado ahora con la séptima y yo tengo la sensación de que con la misma expectación o más que las anteriores.

-¿Qué es lo que más le saca de quicio?

-Seguramente, la falta de constancia, de determinación o de esfuerzo, porque todo lo demás son consecuencias inherentes a esto. Yo sé que todo el mundo se fija más en que la cocina estaba superguarra, que no había quien pisase el suelo, que metes la mano en la freidora y, madre mía. pero al final esto no dejan de ser más que consecuencias de algo que para mí es mucho más grave, que es la falta de profesionalidad, el desinterés por el que las cosas estén bien, la desgana por trabajar. Yo soy de los que piensa que todo pasa por algo, y que en demasiadas ocasiones dejamos de preguntarnos precisamente el porqué.

-Los suele ver en directo, ¿no?

-Desde el primer el programa. Creo que solamente me he perdido uno, que me pilló en un avión. Los demás los he visto, y siempre comento y tuiteo sobre el programa con la gente que lo está viendo. Me parece fundamental. Es una manera de recibir 'feedback' directo de qué es lo que está sintiendo la gente en el momento de la emisión. Cuando empieza, siempre suelto un tuit de 'arrancamos', y cuando acaba, le agradezco a la gente que nos haya acompañado. Y lo mismo al día siguiente, con los datos que hayamos hecho, sean los que sean.

-¿Le sigue la pista a los restaurantes que visita?

-Hacerlo con todos sería complicado, porque ya van cerca de 100, pero sí es cierto que siempre hay gente que por las redes sociales me va contando si ha cerrado, si le gustó mucho, si no. La gente es la que me hace un poco el seguimiento.

-¿Qué sensación le queda cuando acaba cada programa?

-Yo cuando termino un programa me siento Superman. ¿Cómo te vas a sentir? Puedes ofrecerle una oportunidad a alguien que, de otro modo, no la tendría. Uno siente que su trabajo es maravilloso y muy gratificante. Creo que cualquiera se sentiría de esa manera al poder echarle una mano a alguien para que pueda enderezar el camino, en este caso, de un medio que le puede mantener trabajando y funcionando durante muchos años es una maravilla.

-¿Se sobredramatizan las situaciones para hacer un producto más televisivo?

-Nosotros hacemos 'Pesadilla.' a cañón. Cuando se me ve entrar en el restaurante por primera vez es que estoy entrando por primera vez. Las cosas que pasan, pasan, y las que no, no las podemos cambiar. Grabamos durante una semana toda la historia en un restaurante, y a partir de ahí se hacen unos cincuenta minutos de cada programa. Yo creo que la gente piensa que es imposible porque muchas veces la realidad va más allá de lo que nos imaginamos. Hay veces que no queremos creer que esas cosas pueden ocurrir en el restaurante de debajo de nuestra casa, pero puedo asegurar que todas y cada una de las situaciones que se ven ocurrieron así. Siempre digo que seríamos la agencia de actores más grande de Europa, porque llevaríamos cerca de 400 actores ya contratados, y encima muchos de ellos continúan trabajando en un restaurante después de tres o cuatro años por si alguien pasa. No tiene ningún sentido. Lo que sí es cierto es que el equipo de 'casting' hace un trabajo fantástico seleccionando diferentes tipos de restaurantes, espacios trabajadores, propietarios.

-¿Es algo que pilla de sorpresa a los propios protagonistas?

-Una cosa que nos ha ocurrido es que, antes de empezar a grabar, la gente de los restaurantes nos reclama un guion. ¿Qué guion? Aquí nadie les va a decir lo que tienen que decir. Les dicen que por esa puerta voy a entrar, que les preguntaré lo que me parezca, y que tendrán que darme de comer lo que pida y lo que sepan hacer. Ni más ni menos.