La ordenada anarquía de The Living Theatre, según Walker

Tom Walker, actor y documentalista de The Living Theatre. /Carlos Espeso
Tom Walker, actor y documentalista de The Living Theatre. / Carlos Espeso

El artista de la legendaria compañía neoyorquina recibe el homenaje del Festival de Teatro y Artes de Calle

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Recuerda que en 1977 en la sala La Paloma, de Barcelona, tuvieron que actuar primero para el censor que dio de paso la representación de 'Siete meditaciones sobre el sadomasoquismo político'. La respuesta del público español, en plena Transición, fue tan activa que les salieron más bolos y The Living Theatre vino también a Valladolid. Lo cuenta Tom Walker uno de los veteranos de la compañía neoyorquina que ayer recibió el homenaje del Festival de Teatro y Artes de Calle.

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«La compañía había venido también en 1967, yo no estaba, y volvimos en 1991 con nuestra revisión de 'Antígona'», explica el actor, también documentalista de The Living Theatre. Él mismo es puro archivo de una manera de entender y hacer teatro durante 72 años, citando funciones, intérpretes, ciudades, arrestos, textos y escenificando con su cuerpo los múltiples rituales de la fundadora, Judith Malina. «Era hija de un rabino y –aunque anarquista, pacifista y antipatriarcal–, su visión estaba muy marcada por los rituales religiosos». De hecho, «la gente aún piensa en el 'Living' como un mito, como una comuna hippy dedicada al sexo, la droga y el rock&roll, cuando, en realidad, Judith era una directora muy metódica y cualquier montaje tenía un sólido esqueleto detrás, un orden en la aparente anarquía. Llevaba un diario de director y se pueden seguir todos los montajes en él».

Piscator, Brecht y Malina

Malina y Julien Beck fueron los fundadores de The Living Theatre en el salón de su apartamento. El teatro para ellos sumaba militancia política, defensa de los derechos civiles, poesía, insumisión ante tabúes religiosos y sociales e interacción con el público. Pagar una entrada para verles implicaba estar dispuesto a ser uno más de sus coros si se lo pedían, a cantar, moverse, bailar, quizá, y siempre a hablar, a debatir.

En su repertorio se suceden textos clásicos, contemporáneos y los escritos por los directores de la compañía. «Judith estaba muy influida por su maestro, Erwin Piscator, quien desarrolló el teatro político en la Alemania de la posguerra y determinó el trabajo de Bertolt Brecht. Eso más la implicación del 'Living' en el Mayo del 68 en París, sus acciones en la calle contra la guerra de Vietnam y otras intervenciones pacifistas devino en la decisión en 1970 de separarse en varios grupos. Uno dedicado a la sala, otro más volcado en la acción callejera. Íbamos a colegios, hospitales, fábricas», recuerda Walker.

Fueron invitados a Brasil e hicieron dos montajes en las calles de Sao Paulo y Río de Janeiro. Buena parte de sus funciones versaban sobre la relación señor-esclavo, es decir, el dominio, la sumisión y la sublevación. «Aceptamos una residencia en Minas Gerais, en Ouro Preto, y acabamos detenidos en la cárcel durante dos meses. Era una prisión de una dictadura, donde se torturaba a ciertos presos. Uno de los actores recibió electroschock una hora. Tuvo mucha repercusión internacional, cuando nos liberaron Judith publicó en varios periódicos un largo discurso y nos convertimos en la voz de los prisioneros brasileños. Nos deportaron y concebimos la obra 'Siete meditaciones sadomasoquistas del poder político'. Mostramos ante el mundo el ritual de la tortura». Conocieron otras muchas comisarías. Recuerda Walker otra detención en Oporto, «porque en la función callejera había parejas en posturas sexuales. Normalmente se procesionaba y se acababa delante de alguna institución significativa; una iglesia, una comisaría, un hospital, según el mensaje. En Oporto acabamos frente a una iglesia. Fue fácil detenernos porque llevábamos disfraces, pero también detuvieron a gente que se había sumado. Yo iba en el mismo furgón que una chica que me dijo; 'no te preocupes, mi padre es el gobernador, nos soltaran pronto'. Y así fue».

El último 'Living' ha sido un espectáculo apoyado por los sindicatos y otras instituciones brasileñas, 'Electric Awakening', contra la explotación del gas. «Lo estrenamos en 2017 y se han hecho adaptaciones para México, el pasado mes de marzo, y para Los Angeles. También hemos estado haciendo talleres en Noruega».

Acto inaugural del TAC fuera de los escenarios, el homenaje a Walker sirvió también para reconocer la labor de Javier Martínez, 'Varillas',director del TAC. Se descubrió una placa con su nombre en la sala multiusos del Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA). Walker ofrecerá un taller este lunes dirigida a alumnos de teatro (en el espacio 11 Filas) y una clase magistral el martes en la Casa Revilla.