Cuando subirse al escenario cumplidos los 65 no es un problema

Los navegantes de La Nave, en uno de los bailes que hacen en el montaje 'Mapas'. /Henar Sastre
Los navegantes de La Nave, en uno de los bailes que hacen en el montaje 'Mapas'. / Henar Sastre

El proyecto La Nave Senior reúne en su segunda experiencia a 54 mayores de 65 años y entierra, con el teatro como hilo conductor, el dilema de entrar en la tercera edad sin ocio ni alicientes

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

«¡Dadles caña! ¡Qué se enteren!». Se acaba de bajar el telón del ensayo general y Chema Viteri, director artístico y padre de la criatura, da su bendición a las 54 personas que han navegado durante todo un año por las procelosas aguas del teatro experimental. El barco responde al nombre de La Nave Senior, y en su segundo viaje ha trazado un mapa emocional con las vivencias personales de medio centenar de aficionados que ya han cruzado el umbral de los 65 años. El resultado se representó este jueves y viernes en el Teatro Calderón, pero es el trayecto la verdadera razón de ser de una travesía que trasciende del teatro. Se trata de un proyecto vital que persigue enterrar el dilema de hacerse mayor sin ocio ni alicientes. Como si de mantras se tratase, 'Mapas' zarpa repitiendo todos estos miedos.

- «Te das cuenta de que la vida se te va y necesitas hacer cosas».

- «Eres mayor para los jóvenes pero joven para los mayores».

- «Mi marido murió y necesito cubrir ese vacío».

El eco de sus conciencias retumba en escena. Todos ellos llegaron bajo una historia muy concreta y un año después esa individualidad forma parte de un mapa colectivo. «A García Lorca lo conocí tarde», grita una voz en off. Fue precisamente el poeta granadino quien dijo que «aquellos que temen a la muerte, la llevarán sobre sus hombros», y su mensaje se convierte en estímulo sobre el escenario.

«Nos han sacado algo que teníamos dentro y no sabíamos, y que nos hace sentir jóvenes»

«Nos han sacado algo que teníamos dentro y no sabíamos, y que nos hace sentir jóvenes» susana herreras, 70 años

Para la gran mayoría es ésta su primera experiencia teatral, una iniciativa que les ha cambiado la vida y les ha aportado enseñanzas que pueden trasladar a su día a día. «Venir cada semana a ensayar ha supuesto una inyección de juventud para todos nosotros», explica María Teresa Tejo Vergara, con 84 años la más veterana de la compañía. En su caso ha tardado casi tres juventudes en cruzar la cuarta pared, pero el resultado –susurra– ha merecido la pena. Ahora lo alternará con los versos. «Me gusta escribir poesía», dice orgullosa una de las abuelas más populares de Becilla de Valderaduey.

- «Planifico a corto plazo porque no sé si mañana voy a estar viva», retumba en el teatro.

Más que estar, sentirse vivo es otro de los pilares sobre los que se asienta La Nave. «Para personas como nosotros supone revitalizar nuestro tiempo de ocio ahora que disponemos de más», apunta Susana Herreras, quien pese a coordinar la red de teatro de la Junta de Castilla y León durante más de dos décadas nunca hacía cruzado de manera decidida la cuarta pared. «Nunca me había planteado subirme a un escenario y un día me dije ¿por qué no?». Ahora está encantada. «Nos ha sacado algo que teníamos dentro y no sabíamos que teníamos, y que nos hacen sentir jóvenes», añade quien, en un determinado momento del montaje, se mete en la piel de la joven que fue víctima de La Manada en los Sanfermines.

«Con 11 años una miopía me obligó a dejarlo todo. Para mí ha supuesto un resurgir»

«Con 11 años una miopía me obligó a dejarlo todo. Para mí ha supuesto un resurgir» julio alonso zancada, 74 años

Ella, como alguno de sus compañeros, ya formó parte de la primera mini Nave que llevó a escena la adaptación teatral de 'El festín de Babette' bajo la dirección y dramaturgia de Antonio Álamo y Pepa Gamboa.

Una de las escenas que ha dejado el montaje 'Mapas'.
Una de las escenas que ha dejado el montaje 'Mapas'. / Henar Sastre

En ese mismo reparto también estuvo José Luis Piñada, teatrero aficionado desde hace más de veinte años en grupos como Trece de Mayo, en Laguna de Duero, que pese a sus tablas ha descubierto aspectos que le eran desconocidos. «He aprendido cosas durante todo este tiempo que jamás había visto», esgrime, sin ningún reparo en reconocer que, pese a su experiencia, tuvo cierto tembleque «en la pierna izquierda» el primer día «que tuve que decir algo en público». Aquel fue el primer día que La Nave le robó la siesta...

«Venir cada semana ha supuesto una inyección de juventud para todos nosotros»

«Venir cada semana ha supuesto una inyección de juventud para todos nosotros» María teresa tejo, 84 años

Su caso está en las antípodas del que le ha tocado protagonizar a Julio Alonso Zancada, otro de los navegantes que La Nave ha recuperado para el teatro después de años 'secuestrado' por culpa de unas gafas. «Hice teatro cuando estaba en el colegio San Luis, pero a los 11 años me pusieron gafas por una miopía galopante y lo tuve que dejar», explica Julio sobre una historia, la suya, que ahora ha encontrado su final feliz. «Desde entonces no había vuelo a hacer teatro y es ahora cuando me he librado de las gafas cuando he podido volver», comenta, enganchado también desde hace un año al curso ofertado en el Festival de Teatro Clásico de Olmedo o al de verso impartido por Jesús Peña (Teatro Corsario).

«Llevo ya veinte años haciendo teatro y aquí he aprendido cosas que jamás había visto»

«Llevo ya veinte años haciendo teatro y aquí he aprendido cosas que jamás había visto» josé luis piñada, 77 años

La Nave Senior nació como un lugar de encuentro y formación que hasta el pasado mes de marzo no supo si iba a culminar en una representación. Fue entonces cuando todos tuvieron que trazar, a modo de redacción, una serie de reflexiones sobre temas de plena actualidad como la eutanasia, la justicia, la soledad o la vida en una residencia. Todos aquellos bosquejos se sintetizaron en un guion que han ido perfilando y madurando durante los últimos dos meses. Y con esa experiencia adquirida, la mayoría quiere repetir en la convocatoria que verá la luz el próximo otoño. Es el caso de Rosa Mª Acero, de 68 años, que durante más de treinta años ha dirigido el teatro infantil del colegio San Francisco de Asís pero que nunca había dado el paso de subirse al escenario. «Me lo he pasado muy bien y me he reído mucho con adultos, algo que necesitaba», asegura, sobre un proyecto que, en su opinión, «va mucho más allá del teatro». En buena medida, el éxito depende de los profesores Marta y Félix, «son geniales y con una paciencia infinita», añade, al unísono con Mariadela Álvarez. «Toda mi vida he sido muy teatrera pero esta experiencia ha sido muy bonita. Te das cuenta de que en la vida todo pasa», matiza Mariadela.

Abrir puertas

De ese guion último de 'Mapas', montaje que muy probablemente vuelva a subir a escena el próximo mes de noviembre, son responsables tanto Marta Ruiz de Viñaspre como Félix Fradejas, los dos tutores que han apadrinado a este grupo y llevado el rumbo de La Nave desde el primer día. «Nos hemos encargado de abrir puertas para que sepan cómo funciona desde dentro el teatro y conozcan a la bestia desde sus entrañas, aunque lo más importante es dar la oportunidad a una generación que no ha tenido el acceso que hay ahora a la cultura y abrirles una puerta que han tenido cerrada durante mucho tiempo», señala Félix, en un discurso que suscribe, palabra por palabra, su compañera Marta. Ninguno ha visto un solo impedimento en la edad de sus alumnos. Al contrario. «No he visto personas mayores sino gente con inquietudes», sostiene Marta, para quien «todos nos movemos en las mismas emociones aunque las manifestemos de forma diferente».

«Este proyecto va más allá del teatro. Me he reído mucho con adultos, algo que necesitaba»

«Este proyecto va más allá del teatro. Me he reído mucho con adultos, algo que necesitaba» rosa maría acero, 68 años

Da igual que los alumnos tengan 20 años, caso de los miembros de La Nave Junior, o que hayan cumplido los 70, caso de La Nave Senior. No hay edad para cruzar paredes. La clave es mantener intacta la inquietud y el interés por seguir aprendiendo. Y a partir de ahí, atender a las sabias palabras de García Lorca, el poeta al que nunca es demasiado tarde descubrir. «Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir»...

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