Javier Gutiérrez, actor: «No veo gente honrada en la política... ni la veo ni la espero»

Javier Guitiérrez y Cristina Castaño, protagonistas de '¿Quién es el señor Schmitt?'. /El Norte
Javier Guitiérrez y Cristina Castaño, protagonistas de '¿Quién es el señor Schmitt?'. / El Norte

El asturiano, que encarna a Márquez en 'Estoy vivo', llega a Valladolid, junto a Cristina Castaño, con la obra '¿Quién es el señor Schmitt?', en el Zorrilla

ADOLFO P. VEGAValladolid

Tranquilo , risueño y, cómo el mismo se define, tímido. El actor Javier Gutiérrez despeja su apretada agenda de películas y series para dejar espacio al teatro y a la obra '¿Quién es el señor Schmitt?', que ascenderá a las tablas del Zorrilla el viernes 7 y sábado 8 de diciembre, a las 20:30.

–Da usted mucha vergüenza cuando se cambia el nombre de Javier por el de Jesús –protagonista de la serie 'Vergüenza'–.

–(Risas) Bueno, tiene que ver más con la mente que pare todas estas historias de Nuria y Jesús, estas andanzas y desventuras de una pareja que tiene el don de meter la pata constantemente y de avergonzar y abochornar a todo aquel que se acerca a su entorno.

–'Campeones' la han visto 10 millones de espectadores. Va a estar difícil tomarse una caña al aire.

–Siempre lo ha estado... y en este mundo de redes sociales, en el que cualquiera puede disparar una foto o hacer un vídeo, o acercarse como si fuese una especie de Jesús, con falta de pudor y tacto, eso está muy al día. Yo no dejo de ser un personaje público que quiere vivir como un ciudadano más: sigo cogiendo el metro, sigo sentándome en terrazas y sigo mezclándome con la personas en cualquier ciudad de este país.

–Con tanta tele y cine ¿Pierde práctica en claquetear las tablas?

–¡No, no! De hecho, en mi caso es la gasolina que necesito como actor; porque si no pierdes el 'feedback' con el espectador. No te puedes meter en el salón de una casa para saber si tu trabajo emociona o cambian de canal porque es una bazofia. El teatro te da esa comunión especial con el espectador, y más en un espectáculo como '¿Quién es el señor Schmitt?', que yo creo que estamos muy bien cuidados por parte del director, Sergio Peris-Mencheta, uno de los grandes nombres de la escena actual.

«El teatro es la gasolina que necesito como actor. Si no pierdes el 'feedback' con el espectador»

–Hablando del señor Schmitt, más de un actor se ha vuelto loco interpretando a un personaje que ya lo está... y el matrimonio Carnero no está muy en sus cabales.

–Bueno... eso no es del todo cierto. En el caso del señor y la señora Schmitt, tratan de nadar contra la corriente, es una metáfora de nuestra sociedad y hacia donde nos quieren dirigir, eso que se llama pensamiento único. El señor Schmitt, a la sazón el señor Carnero, se rebela contra eso y puede parecer un loco o un enfermo, que es como se le trata en el espectáculo.

–El lunes se emitió un capítulo curioso de 'Estoy vivo' ¿Tan harto está Márquez que se quiere morir?

–Es que no debe ser fácil sentir que tus seres queridos, el amor de tu vida, tus hijos, están a tu lado y no poder explicarle quién eres, ni darles un abrazo o el amor que un padre le daría un padre a sus hijos. El personaje es un caramelo, pero como todos los de 'Estoy vivo'. Es un proyecto enorme de Daniel Écija, uno de lo grandes gurús de la televisión española, que hace cosas que sobre el papel pueden parecer muy extremas, pero que a la hora de levantar el proyecto te das cuenta que tiene una capacidad de riesgo enorme, y ahí está la serie para demostrarlo. Estoy orgulloso de que la tele pública apueste por estos proyectos.

–En 'La isla mínima' también hizo de inspector de policía ¿Para cuándo un antagonista?

–Últimamente me ofrecen personajes en los que no está muy clara la frontera del bien y del mal, el personaje de 'La isla mínima' era eso y en 'El desconocido' igual. Me gustan esos personajes ambivalentes en el que el espectador no sabe si quedarse con la cara A o la B.

–¿Hablamos del auge de Vox?

–Bueno... (risas) me parecen malos tiempos para la política. Todo está muy contaminado, el nivel de corrupción de unos y de otros es insoportable, y el auge de la extrema derecha en Europa es muy preocupante... pero también lo es la falta de respuesta de la izquierda. Navegamos no sé hacia donde, el ciudadano ha perdido esperanza, y votan lo que consideran mejor en estos momentos tan descorazonadores.

–¿Un referente?

– En política, Julio Anguita. Me gustaría que volviera gente honesta, honrada, con verbo, capaz de ilusionar. Y no la veo... ni la veo ni la espero, ahora mismo.

 

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