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El actor Óscar Martínez, en el Teatro Calderón. Rodrigo Jiménez

Óscar Martínez, actor

«El actor no puede esperar a estar inspirado, tiene una hora en el teatro, ahí entra la técnica»

Óscar Martínez presentó en el Calderón su 'Ensayo general', su tratado sobre el trabajo del intérprete tras medio siglo de oficio

Victoria M. Niño

Valladolid

Miércoles, 3 de diciembre 2025, 11:14

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El título del libro resultó metafórico y Óscar Martínez, el actor argentino que se ha ganado al público español desde la gran y pequeña pantalla en los últimos tres lustros, demostró su profesionalidad. Presentaba 'Ensayo general. Apuntes sobre el trabajo de actor', publicado por la Academia de las Artes Escénicas de España, en un acto junto a la Fundación Municipal de Cultura. Ya por la mañana, la concejala Irene Carvajal y el director del Teatro Calderón José María Esbec acompañaron a Cayetana Guillén Cuervo, presidenta de la Academia en una rueda de prensa para dar a conocer la gala que dicho coliseo acogerá el día 15. La sala estaba llena. En cambio por la tarde, la sala Delibes recibió al 'ciudadano ilustre' como si de un ensayo general se tratara, sin público.

Juan Ignacio Uribe, gerente de la FMC, lo presentó levantando de cuando en vez la mirada del papel de inspiración wikipédica como si el patio de butacas estuviera poblado, pero no. Y siguió el regalo de Óscar Martínez a los pocos presentes.

Solo lamentó que no estuvieran los alumnos de la Escuela de Arte Dramático, destinatarios finales de ese texto que bullía en su cabeza desde los comienzos, «pero no tomaba apuntes por pudor». Al final los tomó, «porque siempre me interesaron los rudimentos del trabajo», confesó el autor, director y actor argentino.

No le gusta la palabra 'técnica' pero no ha encontrado otro nombre para esos recursos que pueden asistir al actor en la creación de esa «realidad imaginaria». Porque «a diferencia de un creador de primer agua, a un actor no le vale la inspiración, tiene una hora en el teatro y no puede esperar a estar inspirado, como le pasa también un director de cine. Si tienes rodaje, tienes rodaje». De ahí que al talento natural le asista «la formación. No estoy de acuerdo con los colegas que minimizan su importancia, hay algunos muy grandes que son descreídos. No es incompatible lo conceptual, con el talento y la experiencia. La formación permite que el talento natural se desarrolle mejor. Es como ayudar a una semilla. He visto cómo actores consagrados tenían actuaciones muy desparejadas en el teatro, un día de diez y otro de cinco. La técnica sirve para poner en funcionamiento, para invocar lo que necesitas cuando no estás inspirado. Entrena cómo disponer la cabeza y las emociones para responder», explicó didáctico.

Precisamente ese afán por mejorar, por ayudar a algunos compañeros en el teatro, le condujo a la dirección a los 46 años. «Ya llevaba más de un cuarto de siglo en el teatro y me decían 'tenés que dirigir'». Yel instrumentista -Martínez gusta de establecer el símil entre el intérprete dramático y el musical, aunque en aquel coincidan instrumento e instrumentista- se convirtió en director. «Se dirige distinto cuando tienes la experiencia de la interpretación, sabes lo que quieres del actor y cómo lo puedes conseguir», aclara.

La profesora Marga del Hoyo, con quien conversó, le interpreló por los fantasmas de los que habla en su libro, la autocrítica feroz y el desbordamiento emocional. «Hay que controlar el inquisidor que observa. Lo que haces tiene un 80% de inconsciente y un 20% de consciente, si este último crece en porcentaje dejas de estar presente en el trabajo, no te metes en la escena. Es como un tenista que se distrae un segundo y pierde una bola, pero si piesna en ello pierde en set. De joven era algo terrible para mí, te conviertes en espectador de tu trabajo, te paraliza. Aprendí con los años a poner eso en el lugar que debía estar. Respecto al desbordamiento, nunca lo sufrí, es menos peligroso. Uno hace de criminal, no se convierte en un criminal».

Actor de teatro durante la mayor parte de su carrera, en 2013 cambió su suerte y desde entonces ha perdido la regularidad en las tablas para filmar y grabar. El director del museo de la serie 'Bellas artes' se hizo un hueco en el cine mundial con 'El ciudadano ilustre' y 'Re latos salvajes'. Desde entonces ha rodado hasta cuatro películas algunos años. Lamenta que grandes actores como Javier Bardem no prueben el teatro, «me iba a ver hasta tres veces por semana cuando hice 'Arte' pero no logré convencerle». Considera que el teatro es la vuelta «a la fuente, a la verdad del oficio. Miren cómo grandes actores de EE UU regresan al teatro, no lo hacen por dinero. Es el caso de Glenn Close o tantos otros».

Para los que no estuvieron, queda el 'Ensayo general' escrito, una suerte de manual para actores que quieran acercarse al buen hacer de Martínez.

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