Punto de Encuentro: Basadas en hechos reales

'Rafiki'/
'Rafiki'

Estrategias opuestas de un desbarre mexicano y una denuncia keniata

JORGE PRAGAValladolid

La mexicana 'Museo' se ocupa de un hecho que conmovió a su país en 1985, el robo de más de cien piezas en el Museo Arqueológico por dos estudiantes de Veterinaria. Hace diez años un guionista, Manuel Alcalá, empezó a remover la historia y acabó por interesar al director Alonso Ruizpalacios, que había triunfado con su primer largo, 'Güeros'. Era, y es, un suceso oscuro, que dejó un botín de valor incalculable imposible de vender; tardó años en recuperarse, menos alguna pieza que se quedó por el camino. Uno de los autores desapareció para siempre y el otro fue asesinado cuando salió de la cárcel.

Punto de Encuentro

Museo.
Dir. Alonso Ruizpalacios. Guion Alonso Ruizpalacios, Manuel Alcalá. Intérpretes. Gael García Bernal, Simon Russell Beale. México. 2018. 128 minutos.
Rafiki.
Dir. Wanuri Kahiu. Guion Jenna Bass, Wanuri Kahiu. Intérpretes Samantha Mugatsia, Sheila Munyiva. Sudáfrica/Kenia/Francia/Países Bajos/Alemania/Noruega. 2018. 83 minutos.

La película declara sus fuentes desde el comienzo: «Basada en hechos reales». Pero al mismo tiempo es consciente de las lagunas que anegan esos hechos, y que para sortearlas no cabe más que la invención. Para que no haya equívocos ni falsas esperanzas de crónica, adopta desde el principio un tono libérrimo en el que casi todo cabe. Es un desafío para el espectador, pues cuesta acostumbrarse a su humor cambiante, a su cámara imprevisible, a su música espesa. En las escenas primeras se entiende poco, en las últimas casi lo mismo. El atractivo reside en el desbarre de sus protagonistas, con Gael García Bernal a la cabeza, en un viaje sin cabeza ni destino trufado de citas que van del Don Juan de Carlos Castaneda a El Chavo del 8. Las antigüedades se mercadean por Acapulco, sirven para cortar la cocaína en los prostíbulos, se olvidan en las juergas playeras. Un desvarío constante que, por citar un pariente ilustre, recuerda el de 'Airbag', la película de Juanma Bajo Ulloa que tomada en pequeñas dosis nunca cansa. 'Museo' tal vez pida también algún descanso para tomar aire en su producción de alto nivel, que por si acaso finaliza con las cartas boca arriba: «Para qué pedir la verdad en las historias de riesgo», reza el epílogo. Qué pinches.

'Museo'.
'Museo'.

De clanes distintos

Un rebosamiento mexicano que encuentra su envés en 'Rafiki', una producción entre Sudáfrica, Kenia y varios países europeos, dirigida por la keniata Wanuri Kahiu. La película se ciñe a la relación amorosa entre Kena y Ziki, dos muchachas de un suburbio de Nairobi que pertenecen a clanes familiares distintos, con intereses políticos enfrentados. Pero el principal obstáculo a su relación es la intolerancia social y familiar que se da en Kenia hacia el amor femenino. El descubrimiento de que forman pareja les hace sufrir agresiones, condenas religiosas y finalmente separación forzosa con la decisión de la familia más rica de mandar a su hija a Londres. La historia está servida con una realización sencilla, casi simple, cuyo mayor brillo está en el color alegre de cuerpos y vestimentas. Pero su principal objetivo, la denuncia de la homofobia de la sociedad keniata, se convierte artísticamente en una cárcel, pues la película no busca apenas otros vuelos ni resortes, conformándose a un exotismo agradable. En Kenia se prohibió su estreno.

Donde sí abunda la frescura y la experimentación es en muchos de los cortos de la sección. 'Lunar-Orbit Rendezvous' es canadiense, pero el atrevimiento que maneja su directora Mélanie Charbonneau tiene la imaginación gamberra del primer Godard y del comienzo de la Nouvelle Vague. Joanna Lurie maneja para su animación marina 'Le jour extraordinaire' una paleta delicada de colores e imaginación. Por fin, Gerardo Morán prolonga en 'Callback' el pinche juego de identidades entre actores mexicanos, ándele.

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