Sección oficial: De Islandia a Singapur, dos formas de relacionarse con la tierra

Fotograma de 'Una tierra imaginada' de Yeo Siew Hua.

'La mujer de la montaña' es un cuento ecologista mientras que 'Una tierra imaginada' muestra la lucha del hombre por ganar suelo al mar

VICTORIA M. NIÑO

Una película islandesa, otra que llega desde Singapur y la italiana de Virzì son las tres últimas cintas a concurso en la Sección Oficial de la 63ª Seminci.

'La mujer de la montaña' es un cuento de terrorismo ecologista con el atenuante de las buenas intenciones y una adopción inminente. Benedickt Erlingsson narra en esta película, que se estrenará el 4 de diciembre en España, la historia de Halla, una directora de coro que lucha contra la industria del aluminio. Para ello provoca apagones en la fundición cercana y aunque no logra parar la producción, sí pone enjaque a las autoridades.

Astuta, decidida y convencida, su manera de proceder cambia al recibir una carta desde Ucrania en la que le asignan una niña de cuatro años por una solicitud hecha hace tiempo. La ayuda de su hermana gemela será fundamental.

La cámara de Erlingsson rinde homenaje a Islandia, un parasío natural frío, inhóspito y bellísimo y salpica de humor los giros sobre los que se estructura del filme.

'Una tierra imaginada', de Yeo Siew Hua, nos traslada a Singapur, la ciudad-estado que, a semejanza de otras ciudades del Golfo Pérsico, crece ganando terreno al mar. El trabajo en una gravera es el punto de partida de la película ganadora del último festival de Locarno. Wang, chino, y Ajit, bangladeshí, se hacen amigos en un medio completamente hostil a cualquier relación personal. Viven amontonados en pequeñas habitaciones y Wang no puede dormir. Su insomnio le lleva a un cibercafé, y allí está la segunda persona que le llama por su nombre, la chica que regenta el local. Dos policías investigan la empresa en la que trabajan, o más bien en la que están secuestrados, porque no disponen de su pasaporte y su salario paga los costes del viaje. Esclavitudes del siglo XXI, relaciones a través de ordenadores y videojuegos y personajes deshumanizados que acaban consolándose en una historia a medio hacer.

'Noches mágicas' es una película nocturna con poca magia. Tras ganar en 2016 la Espiga de Oro con 'Locas de alegría', Paolo Virzì, director italiano, ha vuelto con una comedia que pretende rendir homenaje al cine italiano sin lograrlo. Demasiado ruido, demasiados diálogos ininteligibles, demasiados tópicos en este largo en torno a tres aspirantes a guionistas. La acción sucede en 1990, conada como un 'flash-back' en la declaración en la comisaria, y finalmente nos muestra la situación de aquellos tres jóvenes hoy.

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