El bodeguero Carlos Moro recibe la Espiga de Honor en Cine&Vino

Carlos Moro, tras recoger la Espiga de Honor de la Seminci. / Gabriel Villamil

Seminci celebra la V edición de esta serie de actividades entre el séptimo arte y los caldos de la región

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Vuelven los caldos, las botellas, las denominaciones de origen y, en definitiva, los productos de nuestra tierra a encontrar su hueco en 'Cine&Vino', una serie de actividades integradas en la Seminci que ya cuentan con cinco años de andadura. El maridaje, por emplear un término de este ámbito aun con el riesgo de convertirlo en manido, entre el séptimo arte y el mundo del vino, vuelve a sacar músculo a lo largo de esta semana hasta su cierre el próximo viernes, una apuesta personal por parte de Javier Angulo orientada a uno de los sectores económicos más importantes de nuestra región donde ayer se acogió, en una gala dirigida por José Corbacho, la entrega de la Espiga de Honor al bodeguero y viticultor Carlos Moro.

«Es una enorme satisfacción», declaró Moro minutos antes de la gala de Cine&Vino; «supone un gran honor recibir de mi tierra esto, yo, que siempre ejerzo de vallisoletano». Posteriormente quiso matizar sus palabras e incluir, como receptores de esta Espiga, a todo su equipo: «Son los verdaderos merecedores de esto, yo solo soy la cabeza visible». El bodeguero también tuvo palabras elogiosas para esta edición del certamen, «está batiendo todos los récords de asistencia tanto en las proyecciones como en los actos de este tipo».

Moro destacó además sentirse, antes que nada, agricultor:«Es un oficio tan bonito que permite cultivar cereal o girasol, pero es el vino lo que permite transformar la materia prima y llevarlo a las mesas de la tierra, ligado a su zona por la etiqueta». Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación de Valladolid, destacó de Moro «su sentido, su olfato empresarial que se abre como un abanico; y su sensibilidad, a través de la solidaridad y su apuesta por el i+D de su fundación».

«Al final vamos a tener que llamar a esto Vino&Cine», ironizó José Corbacho al comienzo de esta gala, convencido desde el humor de que «en cincuenta años nadie se acordará de la Seminci y esto seguirá viviendo; un gran encuentro donde la gente ve películas, bebe vino y Rueda». Esta denominación de origen, junto a Cigales y Ribera del Duero, riega las catas y proyecciones que conforman Cine&Vino, acompañadas por una selección de productos que acompañan a la degustación de los caldos, cortesía de la Asociación de Artesanos Alimentarios de Castilla y León y Tierra de Sabor.

Cine&Vino también acogió la entrega de premios de la III edición de Rueda con Rueda, un concurso de cortometrajes que este año ha sumado hasta tres menciones especiales (mejor fotografía para 'Clau', mejor actriz ex aequo para Adriana Ozores y Andrea Trepat por 'Fin' y mejor actor para DanielGómez por 'La musa'), y premios de 2000, 3000 y 5000 euros para 'No hay más que una', de Jesús Díaz Morcillo (mejor trabajo de estudiantes de cine); 'Vino en las venas', de Leire Albinarrate (mejor corto rodado en la denominación de origen Rueda) y 'Cambio de turno' (primer premio), dirigida por el argentino Federico Untermann.

Otro realizador gaucho, Nicolás Carrera, es el responsable del largometraje que se proyectaba ayer: 'El mejor sommelier del mundo', un documental con tintes de thriller vertebrado en torno a la World's Best Sommelier Competition que acogiera la ciudad de Mendoza en 2016.

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