Viggo Mortensen, siempre en el margen

El actor Viggo Mortensen./
El actor Viggo Mortensen.

Se nota cuando un actor no encaja en el típico perfil del star system

ANGÉLICA TANARRO

Se nota enseguida. Cuando un actor no encaja en el típico perfil del star system. Es algo que no tiene que ver con su físico, ni con su actitud. Pero se nota. Viggo Mortensen es uno de ellos. Simplemente, distinto. Y no porque siendo como es neoyorkino (nacido en la Gran Manzana en 1958) sea forofo del argentino Club Atlético San Lorenzo de Almagro, cosa que deja patente siempre que puede en su indumentaria o en sus complementos. O porque siendo nortemaericano de ascendencia danesa por parte de padre ostente las Medallas de Oro de la Provincia y la Ciudad de León (las instuciones locales se las concedieron por su empeño en aprender el acento leonés, durante el rodaje del Capitán Alatriste). No. Simplemente es distinto. Es de esos pocos actores que si dejan de serlo tienen otras muchas ocupaciones esperando. Entre rodaje y rodaje, Viggo Mortensen es poeta, editor, músico, fotógrafo y pintor. Puede serlo y al mismo tiempo ayudar a diseñar el vestuario del papel que le dio más popularidad. Es decir, puede ser todo eso, un intelectual, e interpretar como si tal cosa el papel de Aragorn en la trilogía 'El señor de los anillos' que no le dejará secuelas importantes.

Quizá por todo eso, no parece de los que esperan agobiados a que suene el teléfono con una propuesta en forma de guion. Puede ser Alatriste e inmediatamente después dejar la espada y coger el volante del coche de un capo de la mafia rusa ( Nikolai Luzhin en 'Promesas del Este'). Puede ponerse a las órdenes de Ridley Scott y compartir plano con Demi Moore ('La teniente O'Neil) o aceptar un papel en 'La pistola de mi hermano' con Ray Loriga. Porque todo lo hace como si en el fondo no tuviera demasiada importancia. Será por eso que cuando se repasa su filmografía sorprende que haya tantos títulos, muchos más de los que se recuerdan a bote pronto cuando se pronuncia su nombre.

La que no es tan extensa es la lista de premios y nominaciones. Si se llevara el Oscar no solo sería su primera estatuilla dorada, sería también el primer premio importante de su carrera.

Si tuviera que escoger un papel de los muchos que ha llevado a la pantalla, me quedaría con 'El hombre' de 'La carretera' el film que en 2009 adaptó la novela homónima de Cormac McCarthy. Ese personaje oscuro que día a día aprende de su hijo pequeño en medio de un desierto apocalíptico parece hecho a su medida.

Pero ha llegado hasta aquí encarnando a otro 'capitan' bien distinto del que imaginara Pérez Reverte. Nadie mejor que él para ponerse en la piel un personaje que vive al margen de las convenciones sociales. En 'Captain Fantastic', Mortensen es un padre de familia que ha criado a sus seis hijos apartados de la sociedad, en consonancia con los ideales del movimiento hippie. Su vida cambiará cuando, a la muerte de su esposa, decida retornar siquiera transitoriamente a la vida convencional que sus hijos no conocen y a una familia (la de su mujer) que no les entiende. El choque de 'civilizaciones' está servido.

Mortensen tiene difícil hacerse con el premio. La competencia es dura. Pero, si no lo consigue, es fácil imaginarlo de vuelta a Madrid, donde vive desde hace siete años con su pareja, la actriz española Ariadna Gil, y hacer lo que hace siempre, salir poco e intentar pasar desapercibido. Eso sí, vistiendo la camiseta del San Lorenzo de Almagro.

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