30 años de Goyas

30 años de Goyas

La primera edición tuvo lugar en Madrid el 16 de marzo de 1987 en el entonces cine Lope de Vega, en la Gran Vía de Madrid, en una ceremonia presidida por los Reyes Juan Carlos y Sofía

BOQUERINI

Como tantas instituciones y empresas de la vida española, la Academia de Cine nació en un café o durante una comida. En este caso fue en el Restaurante OPazo de Madrid, el 12 de noviembre de1985 el productor Alfredo Matas a diferentes personalidades del cine, entre ellos a Luis García Berlanga, Carlos Saura y actores como José Sacristán o Charo López, entre un numerosos grupo de profesionales. El motivo era cómo crear una academia de cine que agrupase a todas las ramas y sectores de la industria, con la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood como modelo. 87 profesionales firmaron el germen de una asociación que un año después se constituía como Academia de las Artes Ciencias Cinematográficas de España. Entre sus objetivos, además del fomento del progreso del cine o el intercambio de información entre sus miembros, la creación de unos premios anuales, a imagen y semejanza de los Oscar de Hollywood o los César franceses, que reconociesen el talento de los mejores profesionales de las diferentes ramas de la cinematografía. De esta manera nacieron los Goya, un nombre controvertido porque se elegía a un pintor y no a un cineasta para dar nombre a estos galardones, y porque el nombre de Premios Goya ya estaba registrado por una asociación aragonesa de fotografía, por lo que durante bastantes años, hasta que la Academia se hiciese con el nombre se denominaron Los Goya

La primera edición de Los Goya tuvo lugar en Madrid el 16 de marzo de 1987 en el entonces cine (hoy teatro) Lope de Vega, en la Gran Vía de Madrid, en una ceremonia presidida por los Reyes Juan Carlos y Sofía que recibieron los dos primeros Goya honoríficos con el productor José María González Sinde como primer Presidente de la Academia y Fernando Rey como maestro de ceremonias de la gala. El trofeo era una pesada escultura de Miguel Ortiz Berrocal que representaba la cabeza del pintor aragonés con un mecanismo que hacía que la cabeza se abriese y emergiese una cámara con forma de mapa de España. Desde la 4ª edición, la estatuilla fue encargada a José Luis Fernández, desarrollando el mismo busto de forma y peso más reducido y ya sin mecanismo adicional..

En aquella primera edición el gran vencedor fue Fernando Fernán Gómez, que no acudió a la ceremonia. El viaje a ninguna parte se llevó los premios a la mejor película, mejor director y mejor guión. El propio Fernán Gómez el de mejor actor por Mambrú se fue a la guerra. Tras la entrega de premios se proyectó una película histórica del cine mudo español, La aldea maldita de Florián Rey, acompaña de una banda sonora compuesta por José Nieto que la dirigió en directo sincronizada con las imágenes del filme.

La segunda gala tuvo lugar el 22 de marzo de 1988 y tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Madrid, del Pº de la Castellana, donde permaneció hasta que un incendio inutilizase el auditorio y la ceremonia se trasladase en 1995 al Palacio Municipal de Congresos. Ese año sí que acudió Fernán Gómez que fue el encado de abrir la ceremonia que, de nuevo estuvo presentada por Fernando Rey. El Goya de Honor fue para Rafaela Aparicio y el de mejor película para El bosque animado, de José Luis Cuerda. Tras unos pocos meses con Fernando Trueba como presidente de la Academia, que la abre a toda la profesión, en 1989 Antonio Giménez Rico pasa a ser el presidente de la institución. Imperio Argentina recibe el Goya de Honor y Mujeres al borde de un ataque de nervios logra cinco galardones, incluido el de mejor película. Las Goyas van adquiriendo cada vez mayor repercusión. La ceremonia se trasmite en directo por TVE y alcanza un buen nivel de audiencia. En 1991 se produce un hecho relevante: TVE se niega a transmitir la gala que iban a presentar Lydia Bosch y José Coronado al no lograr vetar la presencia de Lydia Bosch a la que consideraban una actriz de Antena 3. Fue precisamente Antena 3 quién transmitió aquel año, y el siguiente la gala, hasta que en 1993 las aguas vuelven a su cauce y TVE vuelve a ocuparse de la ceremonia.

Protestas contra ETA y la guerra de Irak

En 1997 la Academia se manifiesta contra el terrorismo de ETA, con José Luis Borau que era entonces el presidente de la institución al frente, mostrando sus manos blancas y haciendo un contundente discurso contra los crímenes de ETA. "Nadie, nunca, jamás, en ninguna circunstancia, bajo ninguna ideología y creencia, nadie, puede matar a un hombre", palabras que fueron muy aplaudidas por todos los presentes. La gala la presidía Esperanza Aguirre, entonces ministra de Cultura, que debió estar distraída porque aun hoy sigue reprochando a los cineastas que no condenasen en terrorismo. En el año 2000 la ceremonia tiene lugar en Barcelona, en el Auditorio de la Ciudad Condal. Fue el año en que Pedro Almodóvar triunfó con Todo sobre mi madre. Fue la gran noche del director manchego que, enterado que el entonces Príncipe Felipe, que presidía la gala, cumplía años, le cantó el cumpleaños feliz desde el escenario acompañado de todos los asistentes.

El 2003 sería recordado como la ceremonia del no a la guerra con presentadores y premiados solidarizándose con los millones de españoles que había llenado meses antes calles y plazas para protestar por la participación española en la Guerra de Irak. Los Goyas son ya al inicio del siglo XXI una referencia para el cine español con dimensión internacional. Van surgiendo pequeños escándalos: José Luis Garci y Pedro Costa abandonan la Academia al ser acusado el primero de pedir votos y al segundo como protesta por el hecho. También Pedro Almodóvar abandonaría la Academia varios años por la discriminación que a su juicio sufrían sus películas. Pero en este caso, cuando Álex de la Iglesia era presidente, le convenció para que regresase.

Con la gala en el Centro de Congresos Príncipe Felipe del hotel Auditorium, el de mayor capacidad de Madrid, desde 2013, la gala se ha convertido también en una especie de desfile de modas en que importa más los vestidos que llevan las estrellas y que lucen en la alfombra roja y el photocall posterior, que las películas que han protagonizado, y en un altavoz para todo tipo de reivindicaciones laborales, sociales y políticas.