Willy Bárcenas: «Un concierto no es ningún mitin político»

Willy Bárcenas durante la actuación del grupo Taburete en el LAVA./Ricardo Otazo
Willy Bárcenas durante la actuación del grupo Taburete en el LAVA. / Ricardo Otazo

Taburete recala mañana en la Sala Blanca del LAVA con su 'Ayahuasca Tour'

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRA Valladolid

Sostenía Willy Bárcenas (Madrid, 1989) en una reciente entrevista televisiva que confía en que la relevancia mediática de su apellido se asocie, a largo plazo, más por los éxitos propios y la trayectoria musical de Taburete que por los conflictos de su padre, el extesorero del PP enfrentado al mismo tiempo a la justicia y a las cloacas del Estado. Lo cierto es que el conjunto musical no escatima en esfuerzos profesionales para destacar, como cualquier otra agrupación melódica, y ya buscan perfilar su evolución en este tercer disco, 'Madame Ayahuasca', cuyo tour de presentación recalará este sábado 27 de abril en la Sala Blanca del LAVA a las 22.00.

«Hemos cambiado con respecto al pasado con los temas, esencialmente», explica Bárcenas. «Nuestros primeros discos giraban más en torno a la 'joda' y a los amigos, ahora prefiero hablar de metáforas, del amor, del paso del tiempo y de la vida». Pero que no engañen los ritmos vivos y entusiastas, advierte el vocalista: «La forma de cantarla puede ser alegre pero hay alguna letra triste, aunque como soy optimista por naturaleza todo encaja conmigo y con mi forma de ser, mi voluntad de darme esperanza».

Pese a la aparente seguridad con la que el conjunto, compuesto por el propio Bárcenas, Antón Carreño, Guillermo Gracia, Manuel Hevía, Patxi Urchegui, Antonio de la Fuente y Daniel Guadaño, imprime paso a paso en su devenir musical, el vocalista insiste en que no hay un plan definido para los años que están por venir: «No hay un camino marcado, solo queremos vivir de la música y estar rodeados de amigos: lo bueno es seguir creciendo y que los fans crezcan con nosotros».

Sí que comprende Bárcenas que con él la necesidad de moverse es imperativa, a riesgo de «convertirse en una caricatura propia», y sigue componiendo sus temas «según vienen», sin renunciar a unas influencias de base que abarcan a Nino Bravo y a Perales, pero también el pop de los años 2000 y grupos como Pereza, Estopa o El Canto del Loco: «Era música para todos, de esa que luego nos consigue llenar en las salas de los conciertos con público de todas las edades».

Un viaje melódico de más de dos horas

En el concierto de 'Ayahuasca' asegura Taburete a su público que encontrarán algo «diferente a todo lo que se ha hecho hasta ahora». Con la inclusión del teclado y una duración superior a las dos horas, el grupo tocará «prácticamente los tres discos enteros», vehiculados a través de una metáfora del viaje del ayahuasca «en modo 'light'», dividida en episodios con una voz en off que narra el viaje y otorga notable coherencia. Son conscientes de que es un salto al vacío que se tiene que dar: «Antes creíamos saber qué iba a ser un 'hit'; ahora le damos a todo más vueltas».

Prejuicios

Con todo, el vocalista no se obsesiona con el éxito a corto plazo: «Nunca sabes qué va a triunfar», asegura, mientras Taburete aumenta con astucia la cartera de las colaboraciones con otros nombres clave de la industria musical como Café Quijano, Rosario, Hombres G o Camela: «Eran lo que menos prejuicios tenían con nosotros», asegura, sombrío. «Ha habido algo de retintín con Taburete, ha sido algo surrealista, pero con el tiempo y el apoyo de estos grupos nos hemos ganado un respeto importante». Afirma Willy Bárcenas que el resto de la agrupación lo ha llevado mejor que él: «A mí me molestaba mucho pensar en si nos quedaríamos atrancados en la anécdota, y nos ha costado salir en la radio, porque mucha gente que no se entera les resonaba el eco y nos odiaba». Ahora, asevera, el apoyo hacia ellos es mayor.

Tras las críticas por sacar la bandera de España en un concierto en Barcelona, el cantante subraya que únicamente trató de que la gente estuviese unida por la música: «Me siento español y generar ese sentimiento común en cualquier comunidad autónoma me gusta, pero tampoco me quiero convertir en bandera de nada; mis letras son apolíticas y no procede ningún otro mensaje fuera de ese». Añade que no le gustaría que nadie se viera disuadido de acudir a un espectáculo por miedo a esta posibilidad: «No quiero que nadie deje de venir porque un concierto no es un mitín político».

En su intervención televisiva, Bárcenas también ostentó su amistad con el hijo de Jordi Sánchez, con el que asegura «empatizar» porque le resultaría imposible sentirse de otra manera: «Las ideologías son secundarias para mí porque primero van siempre las personas», y le gusta imaginar que la relación de amistad y camaradería que mantienen él y el hijo del dirigente independentista encarcelado sean «un ejemplo del que puedan tomar nota en toda nuestra sociedad, para que vean de esta manera que no todo tiene por qué ser eso de ir por ahí dándose guantazos los unos a los otros».