Víctor Manuel 'descoloca' con un espectáculo atípico y de gran fuerza vocal en Valladolid

Víctor Manuel, durante el concierto. /R. Gómez
Víctor Manuel, durante el concierto. / R. Gómez

El intérprete engarzó temas nuevos y clásicos en un concierto de más de dos horas

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

'Casi nada está en su sitio'. Así ha titulado Víctor Manuel a su nuevo trabajo, una colección de trece canciones que, si bien son inéditas, todas ellas suenan a ya conocido, al ostentar la indeleble marca del artista que ya es leyenda con 'La puerta de Alcalá' o su versión de 'Contamíname', entre muchas otras canciones emblema de una generación y un momento histórico nacional de innegable importancia.

Y su atípico concierto del sábado en Valladolid hizo honor al título del álbum. Si bien lo habitual es que, con cada nuevo lanzamiento, el espectáculo promocional recoja más temas nuevos que clásicos, Víctor Manuel prefirió descolocar al público del Auditorio Miguel Delibes y dio preferencia a sus canciones más coreables, limitando a ocho -apenas un tercio- el espacio dedicado a sus novedades. En ese sentido; 'Allá arriba al Norte', el tema que abre este último álbum, fue también el encargado de inaugurar un espectáculo que abarcó más de veinte de sus melodías y que demostró, con un acompañamiento en estado de gracia, que el cantante prometía dar un concierto en plena forma. El guiño a los incondicionales no se hizo esperar, 'La romería' tomó la vez en las páginas del Diario Noticioso que, proyectadas en pantalla a espaldas del artista, indicaban en todo momento por qué canción se llegaba el músico.

'Cómo voy a olvidarme' sacó al Vïctor Manuel más reivindicativo y social, recordando la necesidad de hacer justicia a los «más de cien, ciento veinte mil desaparecidos» en fosas comunes y cunetas que «nos convierten en el segundo país con más desaparecidos, por detrás de Camboya». A continuación regresó a su adolescencia enamoradiza con 'A dónde irán los besos'.

'No me digas' supuso otra de sus novedades amorosas, que pronto enmendase con 'Bailarina' (en la que pudieron lucirse el bajo Dani Casielles y el batería Ángel Crespo) y con esa 'Luna' «siempre envuelta en un halo de lunática tristeza». Volvió a la carga social con un tema reciente en defensa de la situación de inmigrantes y víctimas civiles de las guerras; 'Nos están preguntando', y regresó a temas más ligeros con 'Quiero abrazarte tanto' y autobiográficos con 'El hijo del ferroviario'.

El concierto se desarrolló, en definitiva, con un público entregado, en especial con clásicos como 'El abuelo Vítor', 'Asturias' y 'Solo pienso en ti'. El resto del acompañamiento lo conformaron los guitarristas Ovidio López y Osvi Grecco, así como el saxofonista Santiago Ibarretxe (quien destacó con la flauta en temas como la 'Danza del cuelebré') y el primogénito de Víctor Manuel, al teclado, David San José.

 

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