Nuno Coelho: «Cada vez es más necesario parar y desconectar, como propone la clásica»

Nuno Coelho, en Valladolid. /Henar Sastre
Nuno Coelho, en Valladolid. / Henar Sastre

El guitarrista Pablo Sáinz-Villegas vuelve con la OSCyL para tocar el concierto de Elmer Bernstein

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Debuta Nuno Coelho en España, tras ganar el XII Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Cadaqués. Primera parada, al frente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, con la que interpretará la 'Séptima sinfonía', de Dvorák, mediamaratón romántica, una pieza de 'Mi patria', de Smetana, y el 'Concierto para guitarra' de Elmer Bernstein, con el riojano Pablo Sáinz-Villegas, como solista.

Este violinista que cambió el arco por la batuta –«me empezó a entusiasmar estudiar la partitura entera, su entramado técnico, la vida de los compositores»– trabaja como asistente de Gustavo Dudamel en Los Ángeles y tiene programada una larga serie de debuts en Europa. «Se acabó el tiempo de los concursos y comenzó la prueba de verdad, con distintas orquestas, diferentes países y formas de trabajar y una gran cantidad de repertorio nuevo para mí». Por ejemplo esta 'Séptima' de Dvorák la hará la próxima semana en Manchester «pero solo con dos días de ensayo, cuando aquí hemos tenido cuatro».

El sonido de Hollywood

Esta sinfonía, compuesta en 1885 y marcada por la muerte de la madre y el hijo mayor del compositor, y de su amigo Smetana, «nos muestra un Dvorák distinto al de la 'Sinfonía del Nuevo Mundo', poco folclórico, más taciturno. Tiene un carácter sombrío, en Re menor», explica Coelho. Completa la aproximación al patriotismo bohemio 'Sarka', de Smetana, «basada en una leyenda sobre la liberación de la tierra checa, una lucha entre el ejército de hombres y el de mujeres. Es una historia muy ligada a al corazón, que apela al sentimiento nacional».

Nuno Coelho sabe que «un concierto de guitarra es algo exótico en América o en el resto de Europa, pero en España es parte de vuestro patrimonio. Lo que tiene de especial en este caso es que está compuesto por un estadounidense, Elmer Bernstein». El maestro luso reconoce que es fácil trabajar con Pablo Sáinz-Villegas. El guitarrista, que ya debutó hace cuatro años con la OSCyL, vuelve con este «concierto bellísimo que deja traslucir el sonido de California, de Hollywood, gran parte de nuestra historia», asegura. «Elmer Bernstein ha compuesto decenas de bandas sonoras. Este concierto tiene paisajes melódicos maravillosos, sugiere imágenes. Creo que es mi deber también acercar repertorio menos conocido».

De Elmer Bernstein, que nada tiene que ver con Leonard Bernstein, es la música de 'Los siete magníficos', 'La gran evasión', la oscarizada 'Millie, una chica moderna' o 'La edad de la inocencia'. Sáinz-Villegas, que lleva 18 años en Nueva York, se considera «un ciudadano del mundo orgulloso de sus raíces, que toca la guitarra, un instrumento de la gente y que habla un lenguaje universal, la música». El día 28 ofrecerá otro concierto en el Teatro Ortega de Palencia, donde se hunden las raíces de su familia materna. Acaba de grabar con Plácido Domingo el disco 'Volver', e hizo con el violinista Augustin Hadelich una 'Historia del tango'.

Tiempo de desconexión

Nuno Coelho comienza su carrera en los podios internacionales sabiendo que existe una competencia feroz y que hay colegas suyos que cuestionan la forma de recibir la música en el siglo XXI, de idéntica forma que en el XIX. «Ya sabemos que antes en la ópera se comía y se hablaba. Que no podemos esperar solo a que el público venga a las salas sino que es importante encontrar nuevas formas de acercar la música, en espacios más inmediatos, más cercanos, con formatos de concierto más pequeños, muchas orquestas están haciendo importantes esfuerzos en ese sentido. La Orquesta Juvenil de Los Ángeles, con la que trabajo, mantiene multiproducciones con danza, teatro y arte contemporáneo», explica el director. «Pero la música clásica en su recepción habitual te permite 40 minutos de silencio, sin móvil, sin Internet. Es una ocasión de parar y desconectar. Eso es cada vez más precioso, más difícil en esta vida tan rápida, cada vez más necesario. Los tiempos cambian y hay cosas que permanecen por algo. Es importante parar y disfrutar, ustedes tienen la siesta. Estructuran el día según la parada de la comida».

Abierto al gran repertorio que comienza a abordar, Nuno Coelho se siente identificado con el clasicismo –Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert– y con el inicio del siglo XX. «Es un momento de muchas geografías musicales, de Sibelius a Janácek, Shostakovich, Stravinsky y Schönberg, hasta ese momento en el que el mundo parecía que se iba a acabar y luego se demostró que todo era posible».

 

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