Músicos con denominación de origen

Diego Rivera y Amarilis Dueñas inauguran el ciclo este jueves. /Henar Sastre
Diego Rivera y Amarilis Dueñas inauguran el ciclo este jueves. / Henar Sastre

Dos dúos y un trío protagonizan los tres conciertos del ciclo que Juventudes Musicales dedica cada año a intérpretes vallisoletanos en el teatro Calderón

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Vuelven a casa por primavera. Este año son siete los protagonistas del ciclo Músicos Vallisoletanos que organiza Juventudes Musicales. Desde mañana y hasta el sábado, la sala Miguel Delibes del teatro Calderón (20:00h.) acogerá los recitales del dúo que forman Amarilis Dueñas y Diego Rivera, el trío ElkArt y el dúo de Ximo Clemente y Álex Ramírez.

Inaugura el ciclo este jueves la benjamina Amarilis Dueñas, chelista que viene de Alemania, con el pianista Diego Rivera, desde Madrid. Se conocen desde hace años pero será la primera vez que toquen a dúo. Ambos formaron parte del coro Harmonia Pueri, de Valentín Benavides. «Soy cinco años mayor y eso de pequeños parece mucho. Me fijaba en aquella niña que siempre iba con su chelo. Luego la he ido siguiendo», explica Diego. El programa lo han articulado en torno al plato fuerte de la 'Sonata' de Rachmaninov. «Es una obra enorme. La compuso en 1901 justo cuando acababa de salir de la depresión tras el fracaso de su 'Primera sinfonía'. Volvió a resurgir con el 'Concierto 2º de piano' y este éxito eclipsó a la sonata», apunta Diego. «Es una música por la que transita una corriente fuerte hacia lo oscuro de los instrumentos y en otros momentos se eleva hacia los agudos, hacia un cantabile que subraya lo bello». Rodean a Rachmaninov, las 'Tres piezas fantásticas', de Schumann, y 'El gran tango', de Piazzolla. Diego tiene ahora más compromisos en Alemania. Allí, en Colonia, estudia Amarilis.

Los tres miembros del ElkArt Trío son profesores del Conservatorio de Valladolid. Desde 2016 tocan juntos, según el calendario escolar. Han elegido dos obras que tenían muchas ganas de tocar. «El trío de Brahms nos le han pedido varios amigos y el de Beethoven tras haber hecho otro, queríamos abordarlo», explica Catalina Cormenzana, piano. Sheila Gómez (violín) reconoce que la docencia les condiciona pero «es bueno que los alumnos nos vean que estamos en activo, es fundamental transmitir la ilusión por tocar». Otra misión es contagiar a los jóvenes músicos la querencia por la cámara. «La música de cámara implica un trabajo individual muy exigente y uno grupal, después», dice Cati. Mikel Zunzundegui, chelo, añade que «todas las decisiones se toman entre los músicos. En la sinfónica hay un director, nosotros nos dirigimos». Por eso Sheila destaca «la creatividad que la cámara permite te obliga a estar al 100%. Hay destellos, en cada directo pueden surgir una nueva idea, tienes que estar pendiente de tus compañeros, no descansas ni un minuto». Su concierto será el viernes 22.

Acercar el contrabajo al público, esa es la cruzada de Ximo Clemente desde hace tiempo y lo vuelve a hacer este sábado. «Es difícil en parte porque se ha desarrollado en los últimos 150 años». Quizá por eso ha elegido un programa «de 'grandes hits', música muy buena y fácil de escucha». Son obras de Bach, Mozart, Schumann y Abel transcritas para contrabajo. Ximo y Álex han tocado juntos en una variada oferta de música de cámara. Clemente, profesor de la OSCyL, lleva dos años en la Orquesta de Cámara de Holanda, un proyecto que lidera Gordan Nikolic.