Los lunes, ¡orquesta!

Gimeno y Gourlay, con los músicos de Aspace. /Rodrigo Jiménez
Gimeno y Gourlay, con los músicos de Aspace. / Rodrigo Jiménez

Los pacientes con parálisis cerebral de Aspace hablan a través de la percusión en los talleres de la OSCyL

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Caballos, piscina, paseo y los lunes, ¡orquesta!. No conocen más calendario que el de sus actividades. Los 22 pacientes con parálisis cerebral que acuden a Aspace en Valladolid convierten en una fiesta el primer día de la semana, el más melancólico para el común de los mortales. Este curso los talleres musicales han pasado de quincenales a semanales. Organizados por el área socioeducativa de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León su fin último es hacer de la música una herramienta de comunicación y de integración.

Así que un bombo, una pandereta o un cascabel se convierte en la narración del estado de ánimo de quien no puede verbalizarlo. Incluso aquella paciente cuyas extremidades inertes no obedecen a sus órdenes y apenas tiene movilidad en media pierna participa con un cascabel atado a su tobillo. Belén Mulero, educadora del centro, apunta la sorpresa de las familias cuando ven a los pacientes en el escenario participando de la canción o el baile que preparan: «No se imaginaban que podían hacer tanto». Además del taller colectivo, para los 22 pacientes y diez miembros del personal, hay otro más reducido para pacientes más gravemente afectados que dirige Jokin Urtasun, viola de la OSCyL. Ayer les visitaron el director técnico y el director titular de la OSCyL, Jordi Gimeno y Andrew Gourlay. Allí comprobaron «el subidón que provoca la música en los pacientes», como señala Mulero, y les acompañó la directora del centro, Alicia Mateos.