José María Cámara: «No hay una experiencia más completa que un teatro musical»

José Mª Cámara./Javier Naval
José Mª Cámara. / Javier Naval

El hombre que puso en marcha el espectáculo que se representa en el Calderón explica el proceso de producción

JIMENA VEROSValladolid

De Calderón a Calderón han viajado las casi 80 personas que componen la reconstrucción de la historia de Romeo y Julieta en versión americana en 1957. Después de su éxito en Bilbao, llegan al Teatro Calderón de Valladolid desde hoy hasta el 22 de septiembre para traer a la ciudad 'El mejor musical en gira' según han votado los espectadores para los premios Broadway World Spain que ya han podido disfrutar del espectáculo. José María Cámara, productor de West Side Story, cuenta todos los detalles de esta gran producción.

–¿Por qué pensó que podría funcionar West Side Story?

–Una eterna historia de Shakespeare nos pareció el mejor modo de celebrar al mismo tiempo el quinto aniversario de la productora y el centenario de Leonard Bernstein. Nunca se había producido en España la versión original que se estrenó en su momento y me parecía una obligación como profesionales llevarla por fin a escena. Se respeta el libreto, la partitura musical de Bernstein y las coreografías, que son idénticas a las de 1957. La trama interesa porque es inmortal, todo lo que sucede forma parte de la vida cotidiana, como los conflictos raciales con la inmigración, la toma de decisiones por parte de las mujeres o la lucha de clases. La gente cree estas acciones tienen solución, pero son conflictos eternos.

–¿Cuál fue el presupuesto inicial?

–West Side Story es una inversión terrible, supera los tres millones de euros. Es una de las mayores producciones que han girado jamás porque requiere muchísimo personal. Solo en el escenario hay 43 artistas, además de 14 músicos que interpretan los temas 100% en directo, y los 16 de equipo creativo. A la cantidad inicial, hay que sumar cada semana de manutención de todo el personal.

–¿Ha querido acercar la historia al público con la adaptación de las letras?

–La adaptación hace que el espectador asuma la historia como suya. Por fin todo el mundo puede entender qué ocurre sin fingir que lo sabe. Nuestra versión, creada por David Serrano, ha sido adoptada como la oficial en el mundo en idioma español. Además, la música de Bernstein es digna de destacar. Que una partitura tan exquisita no se toque en directo, sería un pecado. El disco de las canciones de West Side Story ha sido el que más tiempo ha ocupado el número uno en la lista de ventas de Billboard, por encima de Michael Jackson, por lo que esta obra ha gustado durante generaciones. También ha sido el cine musical más galardonado de los Oscars.

–¿Cómo es el proceso que sigue la producción de un musical hasta llegar al estreno?

–Si hablamos de una obra que ya está 'hecha', desde que se toma la decisión hasta llevarlo a escena, nunca pasan menos de 2 años. El primer año se realiza el trabajo previo de adaptación, traducción y, como somos contadores de historias, tenemos que 'hacer viajar' la obra en el tiempo, en la cultura, de manera que tenga significado en el momento en el que se representa. El año siguiente se basa en discutir la escenografía, fabricarla, hacer los castings y ensayos, y después, con suerte, se puede estrenar.

–¿Y después?

–Mientras una obra está viva, es como un niño. Hay que cuidarlo permanentemente, 24 horas al día. Los productores ejecutivos vigilan que mantenemos el nivel de excelencia que la obra requiere.

–¿Cuál ha sido el proceso de mayor dificultad?

–El más complicado es la selección del elenco, porque tiene que ser extraordinariamente bueno. West Side Story no perdona. Cada actor refleja la edad y las características del personaje, escogido a medida. Como anécdota, un chico se presentó para el papel de Bernardo, no pasó la prueba, pero ha sido elegido por Spielberg para interpretar el mismo papel en su próxima producción. El musical exige excelencia en cada papel, por eso se reconoce en todo el mundo como 'el mayor musical de todos los tiempos', según publicó London Times.

–Usted dijo que para llevar a cabo este trabajo era necesario mantener la calma, ¿cómo lo hace para estar pendiente de todo?

–Este trabajo implica cierto grado de tensión creativa en todos los niveles, necesario para hacer las cosas bien. Si hay nervios, es señal de que está funcionando. Pero no vale estar relajado ni tener nervios antes, ni después de la representación. Es un trabajo que exige cariño, tensión y dedicación, y si te dedicas a ello porque te gusta, eres feliz.

«Madrid se ha convertido la capital mundial del teatro musical en español»

–¿Cómo está la situación del teatro musical en España? ¿Y en otros países?

–Madrid se ha convertido la capital mundial del teatro musical en español. España es país premium en Europa, estamos en tercera posición detrás de Londres y de Hamburgo, y por encima de Asia, América Latina… En inglés, sin duda, Broadway, Londres y Hamburgo en este orden. En español no nos tose nadie en el planeta entero. Por otro lado, cualquiera puede hacer un musical, pero es muy difícil hacerlo bien.

–¿Por qué puesta por los musicales? ¿Es rentable?

–En el mundo civilizado, los musicales son una de las ofertas preferidas en el menú de entretenimiento. No hay una experiencia más completa. Es una propuesta que satisface la trilogía de por qué la gente va o dejar de ir a ver cosas: a qué dedica su tiempo, su dinero y sus emociones, puesto que la gama de sentimientos que transmite la palabra, el canto y el baile, no deja al espectador como un elemento pasivo. Si el público decide que le gusta es rentable, si no, es una ruina. Es un gran esfuerzo, pero la gente lo reconoce y ve los espectáculos.

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