La historia del rap, escrita con plomo

El pasado viernes, 15 de febrero, se cumplieron 20 años del asesinato de la promesa del hip-hop Big-L

Fotografía de un momento posterior al asesinato de Christopher Wallace, conocido como Notorious Big, a la salida de una fiesta. /EL NORTE
Fotografía de un momento posterior al asesinato de Christopher Wallace, conocido como Notorious Big, a la salida de una fiesta. / EL NORTE
ADOLFO P. VEGAValladolid

La historia del hip-hop norteamericano está embadurnada de sangre. Recientemente se sucedieron, con menos de 24 horas entre uno y otro, los asesinatos de Jimmy Wopo y XXXTentation, ambos a golpe de bala. Sin embargo, estos dos casos son los últimos de una desgraciadamente larga lista, en la cual se encuentran los nombres de algunos de los grandes del género o de impactantes promesas que no llegaron a relucir en todo su esplendor. En este último grupo se encuentra Lamont Coleman, más conocido como Big-L, de cuyo fallecimiento se cumplieron 20 años el pasado viernes, 15 de febrero.

Lamont se cría en el meollo de Harlem, la llamada 'danger zone' –apodo que daría título a una de sus canciones–. A pesar de esto, nunca estuvo implicado en ningún enfrentamiento entre bandas y era de los pocos en su distrito sin antecedentes penales. Pronto empezó a meter la cabeza en el mundo del hip-hop y llegó a formar parte del mítico grupo D.I.T.C. por la calidad de sus rimas. Arrasó entre público y crítica y se le encumbró como una de las mayores promesas del hip-hop tras su primer disco, 'Life ov da poor & dangerous', que vendió más de 200.000 copias hasta el año 2000.

Un tiro después de muerto

En las primeras horas del ocaso del 15 de febrero de 1999, en la esquina entre la calle 45 West y la 139 Street Harlem, a Lamont Coleman le descerrajaron nueve balazos, el último de ellos en la cabeza cuándo yacía muerto. Con respecto a los motivos, hay varias hipótesis. Aunque el caso no fue cerrado, la teoría más aceptada, publicada en su día por la antigua revista 'The Source Magazine', implica a un amigo de la familia, Gerard Woodley, quien llegó a ser acusado de la muerte de Lamont y no se le condenó por falta de pruebas. Se especuló con que el objetivo de los disparos era el hermano de Big-L, Leroy Pheenaze. Paradójicamente, el asesino, Woodley, comparte escena junto al asesinado en la contraportada del disco que le catapultó a la gloria, 'Life ov da poor & dangerous'.

En un círculo rojo, Big-L, y rodeado con un círculo amarillo, Gerard Woodley, su supuesto asesino, en la contraportada del disco del primero, 'Lifestylez ov da Poor & Dangerous'.
En un círculo rojo, Big-L, y rodeado con un círculo amarillo, Gerard Woodley, su supuesto asesino, en la contraportada del disco del primero, 'Lifestylez ov da Poor & Dangerous'. / EL NORTE

Casos como el de Lamont Coleman, ajeno a disputas entre pandillas, son la excepción. Normalmente, estos asesinatos suceden en un contexto de tensión y violencia, como fue la guerra entre bandas del este y el oeste de Estados Unidos. Tal fue el caso de dos de las mayores leyendas, reconocidas a nivel mundial, del hip-hop: Tupac y Notorious Big. El primero, de nombre de pila Tupac Amaru Shakur en honor a un dios inca, alcanzó la gloria con su primer disco, '2Pacalypse now', y se apalancó en ella con los subsiguientes, 'Thug life', 'Me againste the world' y 'All ayez on me' –entre todos ellos, consiguió más de 75 millones de ventas–. La denuncia social de su lírica contrastaba con la imagen de 'gang leader', real por otra parte, que exaltaba en algunas de sus canciones.

El 7 de septiembre de 1996, tras salir de un combate de boxeo entre Mike Tyson y Bruce Seldon, Tupac cogía un coche junto con su productor musical, el gerente del sello discográfico Death Row, Suge Knight. Minutos después, frente a un semáforo, un Cadillac blanco a la altura del automóvil de ambos músicos escupiría una andanada de balas, de las cuales cuatro alcanzaron al rapero. Seis días después fallecía de parada cardiorrespiratoria en el Hospital Universitario de Las Vegas. Inmediatamente se inculpó del asesinato al antes mencionado Notorious Big, pero hace unos años el otro ocupante del coche acribillado, Suge Knight, manifestó en un juicio que el plomo que mató a Tupac iba dirigido a él.

Christopher George Wallace, nombre de nacimiento de Notorious Big, también llamado Biggie Smalls por su estatura (1,90 metros) y peso (140 kilos), desmintió siempre las acusaciones. Wallace sabía que llegaría el fin desde antes de comenzar. Su primer disco, que vendió más de un millón de copias a su salida en 1994 y fue laureado por crítica y público, se llamaba 'Ready to die' –'Listo para morir'–. El 9 de marzo de 1997 asistió a la gala de los premios Soul train Music y, posteriormente, a una fiesta privada en el Petersen Automotive Museum. Al salir, de un coche en marcha llovió un chaparrón de balas. Aunque cuatro impactaron en el rapero, solo una fue mortal: le perforó el corazón, el pulmón y el colon, según el informe forense de 23 páginas de la autopsia. Dieciséis días después saldría a la luz su segundo disco, que cumplió literalmente con su nombre, 'Life after death' –'Vida después de la muerte'–.

El maestro con sombrero

El rap de los 90 bebió las influencias de la década anterior, de artistas en solitario como Ice-T o grupos como los Beastie Boys o Run-DMC. De este grupo resurgió un DJ que pasaría a la historia como maestro de los platos y el 'scratching' –hacer girar los discos para emitir un particular sonido–: Jam Master Jay. Según su partida de nacimiento, Jason Mitzell, el 'scratcher' despegó desde el primer momento con temas reconocibles al primer toque de oído para cualquiera que escuche rap, como 'My Adidas' o 'It's Tricky' –del disco 'Raising hell'–. El que fue uno de los primeros músicos de hip-hop en aparecer en la portada de 'Rolling Stone' resultó ser inspiración para mc's de la talla de los anteriores.

En la media tarde del 30 de octubre de 2002, Jason Mitzell, que siempre estuvo alejado de las reyertas y los tiroteos entre bandas, recibió un balazo en la frente en su estudio de Queens, con una carrera firmemente asentada y dejando huérfanos a tres hijos y una hija. Crimen todavía sin esclarecer, tarea que intentó el episodio de la serie 'ReMastered: Who killed Jam Master Jay?', de Netflix; se cree que Mitzell conocía a sus dos asesinos, porque entraron a la estancia llamando al telefonillo. Este asesinato es uno de los más controvertidos y misteriosos de la historia del hip-hop, debido a sus buenas relaciones con todos.