De cómo el fútbol afecta a Verdi

Jordi Casas, antes del ensayo con los coros el pasado martes. /Rodrigo Jiménez
Jordi Casas, antes del ensayo con los coros el pasado martes. / Rodrigo Jiménez

193 voces comandas por Jordi Casas interpretan el 'Réquiem', con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León dirigida por Andrew Gourlay

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValadolid

Jordi Casas cumple cinco años como artista residente del Miguel Delibes, como director coral de cabecera para la OSCyL. Esta semana culmina el trabajo de los pasados meses con casi 200 voces que cantarán con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León el 'Réquiem' de Verdi.

Jordi Casas atento a las dinámicas, a la afinación, a las entradas, también lo está a los coralistas. Les conoce, a muchos por su nombre, y hasta escucha cada voz en la masa coral. El pasado domingo se dio cuenta de que alguno no lo estaba dando todo en el ensayo y entre las 193 voces identificó a quien se había desgañitado en la celebración del ascenso del Real Valladolid. No importa, «el factor psicológico es importante», asume el veterano maestro, que hasta ahora había trabajado junto a un estadio de segunda. Cantarán una misa de réquiem, de descanso, justo cuando explota el verano. «La música que merece la pena no tiene sesgo ni temporada. Una vez escuché una 'Pasión según San Mateo' en pleno agosto y fue apoteósico», apunta Casas.

Hay quien ha definido este 'réquiem' como «la mejor ópera de Verdi». El maestro apostilla raudo, «cada uno escribe música como sabe. El fue un compositor célebre por las óperas, hay arias en el 'Réquiem', pero sobre todo hay un homenaje a la polifonía coral con las fugas y una gran presencia de los coros, que intervienen en cinco de los siete números».

Coros que crecen

Curiosamente Jordi Casas comenzó su andadura con la OSCyL con otro 'Réquiem', el de Mozart. Esa misa de difuntos que acompañó los funerales de Beethoven, de Chopin, de Napoleón o de Lady Di, entre otros, fue el primer banco de prueba para buscar la manera de cumplir sus dos objetivos: «acompañar a la orquesta en las obras que requieren coro y desarrollar el área social implicando a los coros de la región». En estos cinco años, los profesores de la OSCyL le han felicitado por la evolución cualitativa de su trabajo. Desde el comienzo tuvo que elegir, había más coros aspirantes a subir al escenario profesional que plazas. «Para aquel 'Réquiem' de Mozart, hice un inventario coral de Valladolid y audiciones a 14 coros para elegir cuales daban el nivel. A partir de ahí, vi que había gente muy buena en coros que no lo eran tanto así combiné la selección de coros con audiciones individuales. En este 'Réquiem' de Verdi hay 30 cantantes individuales, sin su coro. Esa selección personal me permite ajustar las voces, según haya más o menos sopranos, tenores o bajos». Reconoce que hay obras y obras, «aunque este 'verdi' parece complicado porque se canta mucho, no lo es tanto como la 'Novena' de Beethoven que hicimos el años pasado. Soy consciente de nuestras posibilidades, por eso propongo repertorio al maestro Gourlay que podemos abordar en las próximas temporadas».

Casas se multiplica entre Valladolid y Madrid. Dirige a la vez un coro creado ex profeso para la 'Creación', de Haydn –que monta la Fura del Baus el 30 y el 1 de julio en El Escorial y en agosto, en la Quincena de San Sebastián– y los coros del 'Elias', de Mendelssohn, para el Auditorio Nacional. Viaja acompañado en el AVE por la partitura del 'Réquiem', dedicada por Rostropovich.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos