Al final... clásicos

Dave Weckl, en un concierto de Universijazz. /RODRIGO JIMÉNEZ
Dave Weckl, en un concierto de Universijazz. / RODRIGO JIMÉNEZ

La pureza de Charles McPherson despidió la exitosa mayoría de edad de Universijazz

ROBERTO TERNEValladolid

El festival de Jazz de la Universidad de Valladolid se clausuró el pasado viernes con la actuación de todo un clásico, como es Charles McPherson. De nuevo, Universijazz puede hablar tanto de éxito de público como de integración en su programación de una rica y variada paleta de colores y géneros musicales dentro de la perspectiva del jazz. Bajo la dirección artística de José Luis Gutiérrez, el festival continúa despuntando como una cita internacional que apuesta por el aperturismo del género, ofreciendo siempre en su cartel artistas puros e innovadores. El primer concierto se celebró a base de jazz rock con Mike Stern y el exigente batería Dave Weckl, a quien José Luis Gutiérrez dedicó un guiño cariñoso en su presentación del pasado viernes. El martes se produjo el primer inciso clásico con Avishai Cohen Trío, mientras que el miércoles, llegó el momento de la deseada innovación, dentro de la norma, con un Christian McBride flanqueado por músicos y 2 dj´s. Todos ellos estuvieron al servicio de la naturalidad del jazz y de otros géneros lindantes.

Universijazz se despidió con sabor a clásico de la mano de Charles McPherson, inmerso en su gira de celebración de 80 aniversario. Tuvimos la oportunidad de disfrutar del talento que protagonizó la efervescente escena jazz de los 60 con artistas como Dizzy Gillespie, Lionel Hampton y Charles Mingus, entre otros. Canela pura que, a través del Be Bop, ha escrito en mayúsculas una buena parte de la historia del jazz del siglo XX. Hoy, tenemos la suerte de que continúe en activo y de comprobar, en directo, cómo sigue articulando en perfecta forma temas como 'Nature Boy' (popularizado por Nat King Cole), junto a músicos de verdadero peso. El piano de Bruce Barth tiene una gran importancia en el 80 aniversario de McPherson por su sensible y acrobática técnica, sin obviar el talento de Mark Hodgson al contrabajo y la batería de Stephen Keogh, que aunque usó menos platos y timbales que Dave Weckl, estuvo fantástico. Una pena que el público de Universijazz no disponga de un discreto servicio de barra. En la noche de McPherson se echó en falta aquellos primeros años del Universijazz en Santa Cruz en los que una buena caña es capaz de refrescar la densidad del género y el calor de una mágica noche de jazz.