Del Conservatorio al escenario a tocar a Mozart con el maestro Gourlay

Andrew Gourlay, al frente de la Orquesta del Conservatorio de Valladolid. /Henar Sastre
Andrew Gourlay, al frente de la Orquesta del Conservatorio de Valladolid. / Henar Sastre

Los alumnos prepararon la 'Sinfonía nº 40' en una clase magistral con el titular de la OSCyL

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

La clase de orquesta de ayer en el Conservatorio de Valladolid corrió a cargo de Andrew Gourlay, maestro titular de la Sinfónica de Castilla y León. Laura de la Hoz, directora del centro, presentó al batuta a los alumnos. Público familiar expectante en el patio de butacas, colegas de cursos inferiores al fondo del escenario, y en el centro, todos preparados. En el atril la 'Sinfonía nº 40' de Mozart. «Buena edición, se han gastado mucho dinero con vosotros», bromeó Andrew. Arriba los brazos y primeros compases de una de las obras más conocidas de la historia de la música. Pero no por ello los jóvenes intérpretes despegaron sus ojos de la partitura.

Gourlay traía un montón de ejemplos cercanos. «Tenéis que disfrutar de la longitud entera de la nota, imaginaos a Pavarotti cantando este trino», y lo canta él. «Debéis dejar que suene entero para que se oiga al fondo», les decía a los violines primeros. Y también había para las violas, con la responsabilidad de iniciar la obra y marcar el ritmo. «Sugiero que incidáis más en la articulación, los demás dependen de vosotros». A las trompas del fondo, «repetimos estas ocho notas, son como el compañero que molesta en clase, tiene una articulación muy especial, larga», se lo dice quien fue trombonista antes que director. Y de nuevo a los violines, «estos compases de nuevo con la dinámica adecuada, debe oírse bien la melodía, Mozart la escribió preciosa». Poco a poco se van sumando capas de sonido para montar la sinfonía, poco a poco los chavales van levantando más la mirada, despegándola de la partitura. Toda una experiencia tocar bajo la batuta de un maestro.