Los afectos barrocos de Vinci y Tambascio toman el Calderón

El equipo de 'La Partenope', junto a Viteri, director del Calderón (atrás, primero por la izqueirda). /Rodrigo Jiménez
El equipo de 'La Partenope', junto a Viteri, director del Calderón (atrás, primero por la izqueirda). / Rodrigo Jiménez

El teatro vallisoletano rinde homenaje al desaparecido director con la reposición de la ópera 'La Partenope'

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Maestro con decenas de incondicionales discípulos, Gustavo Tambascio murió en 2018 pero su estela se deja sentir en la lírica española. El Teatro Calderón ha querido rendir homenaje al director con la reposición de 'La Partenope', de Leonardo Vinci, un montaje estrenado hace diez años, fruto del encargo que tenía Tambascio, investigar y recuperar la música de los compositores para las cortes españolas hasta el siglo XVIII, en el que iba a ser Centro de Estudios de Músicas Históricas en León.

Nápoles, cuna de la música de los castrati y capital del barroco italiano supeditada a la gran Venecia, fue la patria de Leonado Vinci. El compositor no tuvo demasiada suerte con el estreno de esta ópera que se representó por primera vez bajo el título de 'La Rosmira Fedele'. Fue un coetáneo de mayor renombre, G. F. Händel, quien utilizando el título original y tomando prestados algunos pasajes, triunfó con 'La Partenope'.

Tambascio recuperó esta ópera y puso a sus mejores espadas al frente de la dirección escénica –su asistente ahora directora Susana Gómez–, de la coreografía –Yolanda Granado–, de las acrobacias y batallas –Alex G. Robles–, vestuario –Jesús Ruiz– y escenografía –Ricardo Sánchez Cuerda–. Todos ellos han vuelto a esta reposición diez años después, en un homenaje a aquel que les inoculó su amor por el mundo del XVIII, la fiesta, la improvisación, la tragedia, el humor, la impostación, la improvisación barroca. En aquel momento «uno iba a la ópera a echar la tarde», comenta el director musical Carlos Aragón. «No se apagaba la luz del teatro, se comía y bebía, ya que podían estar desde las tres de la tarde hasta las nueve de la noche. Se hablaba, no se escuchaba toda la música y cuando algunas arias se aplaudían y lograban la atención del público, la ópera había triunfado. Se extrañarían mucho de ver al público de hoy callado y sentado durante tanto tiempo». A la ópera hay que añadir los interludios, entremeses o intermedios cómicos. Para ellos contarán con el tenor José Manuel Zapata, que echa mano del humor para afrontar su condición de «tonadillera», como se llamaban las cantantes que en la zarzuela hacían este mismo trabajo.

Instrumentos históricos e interpretación historicista de una partitura trabajada por Aragón a la luz de un libreto reescrito por Tambascio que atrapa al público durante tres horas y media. La Orquesta Vespress D'Arnadi obedecerá a la batuta de Aragón. El elenco vocal lo preside Pauline Claes (Partenope), con María Hinojosa como Rosmira, Oihane Viñaspre en el papel de Arsace, Josep Ramón Olivés es Armindo, Mireia Pintó encarna a Emilio y David Lagares a Ormonte.

Yolanda Granado es la responsable de que los cantantes sean capaces de bailar y acompañar con el gesto la fuerza de sus palabras.Emocionada recuerda «al maestro y su capacidad para llenar todo de vida». Jesús Ruiz pone el énfasis en «el trabajo colectivo, en la suma de lenguaje gestual, corporal, vocal», todo encaminado a la expresión de las emociones barrocas. Todos ellos prepararon el estreno hace diez años durante una estancia de un mes en Ponferrada y para todos esta es una «recreación histórica doble», por la ópera y por repetir el equipo la hazaña sin el alma mater.

Las representaciones serán este miércoles (20:00 h.), viernes (20:00 h.) y domingo (19:00 h.). El precio de las entradas oscila entre los 15 y los 90 euros.