Adiós sobre el tejado

La banda británica pudo tocar cinco canciones en la azotea de la discográfica Apple antes de que la policía los desalojase. /
La banda británica pudo tocar cinco canciones en la azotea de la discográfica Apple antes de que la policía los desalojase.

Hoy se cumplen cincuenta años del concierto de despedida en la azotea de la sede de Apple, donde Los Beatles, abrigados hasta las orejas, dejaron su testamento en vivo con 42 minutos de rock

CARLOS ROLDÁN

El compromiso no oficial de los Beatles de no pisar un escenario se rompió inesperadamente el 30 de enero de 1969 en un frío mediodía londinense. El lugar no podía ser más insólito, la azotea de la sede de Apple Corpps, la empresa del grupo que estuvo a punto de llevarles a la ruina. La tenacidad de Paul McCartney, que siempre intentó regresar al directo, obtuvo sus pequeños frutos en forma de 42 minutos de música.

La última vez que me detuve ante el número 3 de Savile Road, yo era el único que levantaba la cabeza hacia la famosa terraza en esta casi desierta calle. El dependiente de una de sus numerosas sastrerías me confirmó sin demasiado entusiasmo que efectivamente en lo alto del edifico había tenido lugar el último concierto de unos Beatles abrigados hasta las orejas, con unos dedos helados que casi no podían circular por los trastes de la guitarra de John Lennon.

El mal sabor de boca que les había dejado la tormentosa grabación del Álbum Blanco llevó a Paul a tratar de convencer a sus compañeros de la conveniencia de volver al estudio para registrar un nuevo disco respaldado en esta ocasión por un documental que recogiera todas las vicisitudes de su proceso de grabación. El proyecto podría quedar redondo con una actuación sorpresa en cualquier lugar del mundo. Todo ello bajo el nombre de Get Back que luego se convertiría en un álbum y en la película Let It Be. La maniobra de seducción de Paul llegó tan lejos que propuso sin éxito a la propia Yoko Ono para ocuparse de la dirección de la cinta. Ante su negativa, se encomendó la tarea a Michael Lindsay-Hogg, quien recibió la orden de limitarse a narrar en imágenes la elaboración de un disco con todas sus consecuencias.

Homenajes desde aquí

Estos días, fans de la banda recuerdan por todo el planeta el concierto que acabó con la Policía 'disolviendo' el buen rollo que habían montado en la terraza de su estudio de grabación en Londres, Apple Corps, para rodar aquel documento. Y entre ellos, Juan López y Alfredo Niharra, pioneros en España de las bandas tributo en general y de los Beatles en particular. Juan fundó ni más ni menos aquel grupo bilbaíno llamado Liverpool que Jesús Hermida reclutó a finales de los años 80 para su programa matutino, los únicos músicos que hacían aquello en nuestro país por entonces. Lo cierto es que Juan ha estado siempre en formaciones homenaje a su banda de referencia, aparte de muchos otros proyectos musicales. Junto a Alfredo -desde los 90 en Dolly Beatles, otro tributo- lleva casi 20 años tocando con The Plastic Clono Band (y en el grupo Lee Perk), compuesto también por Fernando Ruiz (baterista) y Miguel Ángel Fernández (teclista) -sustituido por Álex Blasco para esta ocasión-. Pioneros y veteranos que se han recorrido los festivales beatle de toda Europa reclamados por los organizadores para tocar temas que habitualmente otras formaciones similares ni contemplan. Además, no se disfrazan -nada de pelucas-, a diferencia de la mayoría: «Nos gusta centrarnos más en defender las canciones, sin artificios».

Hoy mismo tenían previsto ofrecer un concierto a la misma hora que aquel de hace medio siglo en una azotea de un local en Santander, junto a la playa, pero los temporales han obligado a posponer el homenaje ideado por un grupo de fans de Cantabria:

«Cuando me llamaron para proponérmelo -confiesa Alfredo- dije que absolutamente no; no, no podíamos hacerlo. Recrear aquello con seriedad y calidad, con un repertorio muy complicado, aquellas canciones que tocaron allá arriba y que no dominábamos, nos parecía imposible. Así que esa fue nuestra primera respuesta. No. ¡Y con este frío! Y porque nadie puede cantar 'I Got A Feeling', ¡tan agudo no llega Juan ni el propio McCartney ya!», bromea.Y aunque se haya pospuesto, en próximos días se sabrá cuándo y a qué azotea se subirán para doblar el cuello a los transeúntes cuando escuchen desde lo alto las melodías que sonaron aquel día, tan cerca del cielo y de la despedida.

«Nos gustaría mucho dar este concierto en nuestra ciudad, claro, en Bilbao. Aunque es verdad que nos llaman más de Cantabria, Burgos, Valencia... Y de ciudades europeas con festivales de este tipo. Hemos estado varias veces en Gran Bretaña -han tocado en seis ocasiones en la Beatleweek de Liverpool y tres en la icónica sala The Cavern-, en Francia, Bélgica, Alemania... Y la gente flipa porque hacemos versiones que ninguno hace. Ese es el secreto, ofrecer joyitas que nadie saca ni da valor». Texto: Isabel Ibáñez

Lindsay-Hogg mostró la apatía del grupo en toda su dimensión, que queda perfectamente reflejada en la filmación, así como la desesperación de Paul ante el escaso interés de sus compañeros. Una escena imborrable recoge uno de los enfrentamientos entre Paul y George a causa de una crítica del multinstrumentista a un riff del guitarrista. En ese momento George se siente herido con su compañero. Mira, tocaré cualquier cosa que quieras que toque. O no tocaré nada. Haré lo que sea que te complazca. A continuación abandona el estudio y se despide con estas palabras: Nos vemos por los clubes.

Paul y John recurrieron a Derek Taylor, jefe de prensa del grupo, para disuadirle de una salida que creían definitiva. George se avino a rectificar con la condición de que Paul renunciara a su permanente tutela, lo que el bajista aceptó sin rechistar y aprovechó la circunstancia para trasladar la grabación de los inhóspitos estudios de Twickenham a Savile Road. Los Beatles encomendaron entonces la producción a George Martín, que aceptó sin mucha convicción trabajar lejos de Abbey Road, acompañado esta vez de de Glyn Johns, habitual productor de los Rolling Stones. Las instrucciones fueron precisas, según cuenta Philip Norman en su biografía de Paul McCartney, se trataba de reproducir un álbum de actuaciones en directo de los Beatles, sin sobregrabaciones ni cortes de ninguna clase. Su primer lp 'Please Please Me' de 1963 había sido precisamente eso. Billy Preston sería el teclista de refuerzo. Y como dato curioso, el operador fue el ingeniero y productor Alan Parsons. Las sesiones, sin embargo, fueron caóticas. El grupo pasaba el tiempo con improvisaciones e interpretaciones de clásicos del rock and roll. Los nuevos temas soportaban hasta más de sesenta tomas ante el hastío de Martin que, a pesar de su larga experiencia, ya no acertaba a identificar el resultado correcto. Philip Norman explica que ante esta situación John llegó a recriminarle: «en ese caso no sirves para una mierda». Pese a todo, solo 23 temas, algunos con varias versiones, se incluyeron en la película además de los incorporados al disco 'Let It Be'. El experto musical Jordi Sierra i Fabra calcula que más de sesenta quedaron inéditos. El grupo hizo también una nueva versión de 'Bésame mucho'.

Talento musical

El director Lindsay-Hogg, asumiendo las fantasías desbordadas de Paul, planeó filmar el concierto de regreso de los Fab Four al atardecer, en un anfiteatro romano de Túnez, con la música resonando como el cántico del almuecín para convocar a decenas de miles de fieles. Finalmente los Beatles bajaron de su nube, renunciaron a un montaje mastodóntico y prefirieron algo más simple. Subieron a la azotea de Apple y enchufaron allí sus instrumentos. El público se redujo a unos cuantos empleados de la empresa y algunos espectadores desconcertados de los edificios más próximos.

El concierto

El rastro
Las imágenes del concierto en la azotea se utilizarían para la película 'Let It Be' y posteriormente para el documental 'Anthology', usándose tres temas para el álbum 'Let It Be', mientras que la grabación completa se incluye más adelante en varios 'bootlegs' (discos no oficiales). Este es el setlist:
'Get back'
Tres versiones
'Don´t let me down'
Dos versiones.
'I've got a feeling'
Dos versiones.
'God save the queen'
Interpretada en una breve versión mientras se cambiaba la cinta de audio.

La actuación tuvo una duración de 42 minutos con las siguientes canciones 'Get Back' (tres versiones), 'Don't Let Me Down' (en dos ocasiones), 'I've Got A Feeling' (también dos veces), 'One Alter 909', 'Dig A Pony' y 'God Save The Queen'. Uno de de los instantes más llamativos, como subraya Mark Hertsgaar en su libro 'Los Beatles, un día en la vida' ocurrió cuando Lennon olvidó las primeras palabras del tercer verso de 'Don'Let Me Down' dirigidos a Yoko. John salió del pasado inventado unas nuevas.

Las imágenes del concierto exhiben la excelente forma de los Beatles que demuestran que no habían perdido su talento musical en una actuación en vivo. A pesar de las condiciones hostiles del entorno, su sonido es limpio y espectacular. Los siete grados de Londres no arredraron al grupo, aunque John y Ringo lucen prendas de abrigo que solicitaron a sus parejas para protegerse del frío.

'Let it be'

El disco
Fue el duodécimo y último trabajo de estudio de los Beatles. Salió al mercado el 8 de mayo de 1970 producido por Phil Spector, aunque en realidad está grabado casi en su totalidad en 1969 y antes de la publicación de su penúltimo álbum, 'Abbey Road'. Iba a llamarse 'Get Back', pero, a la vista de la disolución del grupo, se tituló 'Let It Be'. Lleva aparejada la grabación del documental del mismo nombre que incluye el concierto de la azotea.
Canciones
En 35'10 minutos, engloba los títulos 'Two Of Us', 'Dig A Pony', 'Across The Universe', 'I Me Mine', 'Dig It', 'Let It Be', 'Maggie Mae', 'I've Got A Feeling', 'One After 909', 'The Long And Winding Road', 'For You Blue' y 'Get Back'.
Controvertido
Fue un parto largo y con dolor. La banda estaba desintegrándose y el malestar entre sus miembros era palpable. Lennon anunció su marcha medio año antes de que este último álbum llegara a las tiendas.

La tercera versión de 'Get Back' fue la definitiva, pero en ese momento apareció la policía alertada por las empresas de la zona mientras numerosos peatones se agolpaban en la calle con las cabezas levantadas. Los 'bobbies' aguardaron cortésmente a que Paul finalizara su interpretación con esta improvisación: «Has vuelto a tocar en la azotea y sabes que a tu mami no le gusta. Va a hacer que te arresten». Jordi Sierra concreta más y apunta a la queja de un ejecutivo del Royal Bank llamado Stephen King que presentó una denuncia. Se ignora si su actitud fue el resultado de su irritación o bien intentó pasar a la historia por hacer callar a los Beatles.

La azotea de Savile Road, que acogió este concierto legendario, fue también el escenario el 22 de abril de este mismo año de una ceremonia íntima en la que el recién casado John Winston Lennon cambió su segundo nombre por el de Ono. Sus padres le habían impuesto el nombre de Winston en honor de Chuchill, en plena Segunda Guerra Mundial, y ante estas circunstancias bélicas optó por hacer público su rechazo.