Casamenteros de parejas insólitas

Desde la izquierda, Ana María Valderrama, Lorenzo Palomo, Jesús López Cobos y Rafael Aguirre. /
Desde la izquierda, Ana María Valderrama, Lorenzo Palomo, Jesús López Cobos y Rafael Aguirre.

El violín de Ana María Valderrama y la guitarra de Rafael Aguirre protagonizan ‘Fulgores’, el concierto doble de Lorenzo Palomo que interpretará la OSCyL a las órdenes de López Cobos

VICTORIA M. NIÑO

Hay compositores que además de escribir música, juegan con ella. Alberto Ginastera y Lorenzo Palomo lo demuestran en las obras que conforman el programa de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León que esta semana interpretará a las órdenes de López Cobos. Fulgores, el concierto doble de Palomo, tendrá como solistas a dos jóvenes músicos nacionales, la violinista Ana María Valderrama y el guitarrista Rafael Aguirre. El compositor cordobés demuestra, como el argentino en sus Variaciones concertantes, el gusto de casar instrumentos poco cercanos hasta ellos.

Fulgores tiene su origen en la amistad de tres españoles en Berlín. Rafael Frühbeck de Burgos y Jesús López Cobos le sugirieron a Palomo que compusiera algo para violín y guitarra. Lorenzo trabajó durante décadas con el director toresano en Berlín. López Cobos destaca la «flexibilidad» del compositor, su capacidad de «hacer concertantes» sonidos antes no probados. «Él era pianista correpetidor en la ópera de Berlín, estaba muy acostumbrado a trabajar con la voz. Hizo una obra para piano, clarinete y voz preciosa que estrenamos en Barcelona. Es muy versátil orquestando y este concierto demuestra el diálogo equilibrado del violín y la guitarra», explica el maestro.

Junto al concierto de Palomo, la OSCyL expondrá dos obras de Ginastera, de cuyo nacimiento se celebra el centenario. «Lo conocí en los setenta, cuando fue a vivir a Ginebra y también estaba yo por allí. Era un gran señor, nos hicimos amigos. Sus Variaciones son una muestra de combinaciones instrumentales curiosas. Es música folclórica y bailable», dice Cobos.

Lorenzo Palomo estrenó con la OSCyL la pasada temporada su Concierto para contrabajo, con Ximo Clemente como solista. Tanto Fulgores, como la Sinfonía de Córdoba, Caribbean y Arabescas, un concierto de violín que se estrenará en julio en Sevilla, serán grabadas la próxima semana para el sello Naxos, con la misma plantilla que sube hoy al escenario.

Cuentan con dos solistas españoles para la ocasión. Tanto Ana María Valderrama como Rafael Aguirre se formaron en España y después en Alemania. Si López Cobos salió para Centroeuropa «porque en España en los sesenta había cuatro orquestas y nada de trabajo para un director», estos dos músicos quisieron terminar sus estudios en el país referente de la clásica y han elegido volver, «una vez absorbido todo». Ana estuvo cuatro años en Berlín y Rafael, cinco en Düsseldorf, estudiando, luego enseñando, en Londres, Latinoamérica y Berlín. «Después de diez años quise volver».

Ritmos latinos

«Estoy ahora en Málaga, el sol es la energía que necesito para salir de gira», dice Aguirre. Ambos se sienten muy identificados con la música de Palomo. Rafael asistió en 2011 al estreno de este Fulgores en Berlín, con Frühbeck de Burgos como director. «No podía imaginar que con el tiempo lo tocaría yo y eso que ya entonces me dijo Lorenzo que me lo estudiara». Ana comparte por primera vez escenario con otro solista, «tenemos una idea común de la obra. Siento muy cercana esta música conectada con los ritmos latinos, soy hija de venezolana y los he escuchado desde pequeña». Aunque como profesora del Conservatorio Superior de Madrid reconoce que descoloca un poco a los alumnos por ser más «jazzeros, más bailables».

Valderrama aborda el concierto doble «como música de cámara, bueno en general, toda es cámara para mí. No siento que soy protagonista y los demás me tienen que seguir. Debo estudiar mi parte y la de los demás. Este concierto requiere mucho de oído, de estar el uno atento al otro. Hay un momento muy bonito en el que no se distingue la guitarra del violín», dice quien acaba de grabar un disco de algunas de las partituras más virtuosísticas de Sarasate con el stradivarius del violinista navarro. Rafael Aguirre fue a Alemania tras su maestro cubano, Joaquín Clerch. «Andrés Segovia universalizó nuestro instrumento. Yahora es un honor tocar obras como la de Lorenzo, que orquesta tan bien para guitarra». Todos ellos estarán a las órdenes de López Cobos también durante la grabación. El director zamorano ya ha cerrado tres programas con la OSCyL para la próxima temporada.