Entrevista

William Boyd: «Todo es azar en la vida»

William Boyd posa tras una entrevista. /Marta Jara
William Boyd posa tras una entrevista. / Marta Jara

El escritor escocés reflexiona sobre la pasión y la suerte en su nueva novela, 'El amor es ciego'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

«El amor es el gran tema de la vida. Todo el mundo quiere encontrar alguien a quien amar y alguien que le ame», afirma el escritor británico William Boyd (Accra, Ghana, 1952), que en su nueva novela, 'El amor es ciego' (Alfaguara), explora el grado más extremo de la pasión, aquella que le gusta denominar «rapto». Y lo hace a través del personaje de Brodie Moncour, un joven afinador de pianos que deja su Escocia natal para instalarse en París, donde se enamora locamente de Lika Blum, la amante rusa del músico John Kilbarron. «Todas las civilizaciones tienen música, igual que tienen drogas. Es algo instintivo que hace latir a nuestro corazón y para lo que no necesitamos una cultura previa», explica Boyd.

En 'El amor es ciego' gravitan algunas de las inquietudes de siempre del autor de novelas como 'Un buen hombre en África', 'Las aventuras de un hombre cualquiera' y 'Suave caricia', entre otras. La principal de ellas es la importancia de la suerte para determinar la existencia de los seres humanos. «En la vida todo es azar, lanzar los dados y ver qué sale. Nunca sabemos qué va a pasar con nosotros, nuestros futuros están siempre vacíos. Y en nuestro pasado, cuando miramos atrás, nos damos cuenta de que la suerte ha tenido una gran influencia. Yo conocí a mi mujer un día que fui al teatro y que me encontré con un amigo común que me la presentó. Si eso no es suerte...», cuenta el escritor, uno de los más prestigiosos del Reino Unido, miembro de la Real Sociedad de Literatura británica y Caballero del Imperio Británico, entre otros galardones.

No integrado

La biografía de Boyd es extraordinaria. Hijo de un médico escocés que se instaló en África, creció en un ambiente que, reconoce, ha marcado su obra. «Para mí, salir al jardín y matar una serpiente era algo normal. En mi época universitaria fui a Escocia a estudiar y descubrí que no estaba ni plenamente integrado en África ni en Escocia. Esa experiencia es la que me ha marcado como escritor», subraya.

Quizá esta ancha visión del mundo es la que le ha empujado a posicionarse en contra de la independencia de Escocia y también del 'brexit'. «Yo comprendo los sentimientos de quienes quieren ser independientes, pero a ellos los impulsa una fantasía y la misma fe, y no lo digo de manera crítica. En Escocia decían: 'Somos escoceses, somos geniales'. Pero luego no pensaban en que había que pagar las facturas, y eso sólo se podía hacer con el barril de petróleo a 130 dólares, algo que sólo ha pasado dos veces en la historia. Lo mismo con el 'brexit': 'Somos ingleses, podemos hacer todo solos'. Pero no, no puedes, así que ahora el 'brexit' es una catástrofe», señala Boyd. A su juicio, «los referéndums son una mala manera de gobernar porque piden respuestas sencillas, sí o no, a preguntas muy complicadas. Y estos argumentos también sirven para Cataluña», destaca.

En 2013, Boyd recibió uno de los encargos más interesantes de su vida: la familia de Ian Fleming le dio la oportunidad de retomar el personaje de James Bond y de ahí salió la novela 'Solo'. «Fue un regalo maravilloso para el que tuve mucha libertad. Pero me lo tomé muy en serio, volví a leer todas las novelas de Fleming y descubrí detalles increíbles. Por ejemplo, que a Fleming le maravillaba la moda femenina, así que hacía descripciones del tipo: 'Ella llevaba una falda al bies'. Esa no parece una frase propia de un espía», asevera. O también, prosigue, descubrir que Bond era un alcohólico funcional. «Hay una frase genial: 'Bond sabía que la decimotercera copa de whisky era un error'. ¡Eso es una botella y media! Bueno, hay que tener en cuenta que el propio Fleming se bebía dos botellas diarias de vodka», dice el escritor escocés.

Reconoce haber sentido presión cuando recreó a Bond «porque hay muchos seguidores apasionados que te hacen saber que te equivocas al elegir para 007 un tipo de coche porque él nunca llevaría un vehículo de motor americano, y detalles así. También hay gente que no distingue el personaje literario y el del cine. Y son muy distintos», concluye.