De viaje por una bíblica Babel de casi 2.000 lenguas

El coleccionista Pere Roquet, en la exposición que Caixaforum ha dedicado a sus biblias./Europa Press
El coleccionista Pere Roquet, en la exposición que Caixaforum ha dedicado a sus biblias. / Europa Press

Una exposición en Caixaforum Madrid ofrece un viaje por dos millares de lenguas del mundo a través de los 1.600 ejemplares de la Biblia de la colección Pere Roquet

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Hay una Babel hecha de biblias. Es apasionante y estará durante los próximos tres meses en CaixaForum Madrid, el espacio que acoge hasta el 1 de septiembre la exposición 'La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo'. Organizada con la colaboración del Gobierno de Andorra y el Arciprestazgo del Principado, reúne los 1.600 ejemplares del libro de los libros que ha reunido a lo largo de un cuarto de siglo Pere Roquet (Pla de Sant Tirs, Lleida, 1932). Una asombrosa y valiosa colección de ejemplares de la Biblia en más de 1.900 lenguas: muertas, vivísimas, minoritarias, raras y hasta con un solo hablante.

Este coleccionista andorrano, aunque nacido catalán, reúne desde 1995 ejemplares «corrientes» del Antiguo y el Nuevo Testamento procedentes de todos los confines del mundo. Más allá de su significado religioso, la colección hecha «a base de paciencia, constancia y suerte» permite, según Roquet, «valorar la diversidad lingüística mundial» y mostrar «la vulnerabilidad de las lenguas, que son una ventana al mundo».

El Vaticano calcula que en todo al mundo hay más de 6.000 millones de biblias, lo que la convierte en el libro más editado de la historia de la humanidad y acaso el más leído. Es también la obra más traducida y hoy puede leerse, total o parcialmente, en 3.350 lenguas, de las cuales casi 2.000 están representadas en esta exposición. Una cantidad asombrosa, dado que todavía existen 3.116 lenguas ágrafas, esto es, sin escritura.

No está la Biblia en los 7.111 idiomas que, según la Unesco, existen en el planeta que habitamos casi 8.000 millones de humanos. «Unos lenguajes -destaca Roquet desde la sabiduría de sus 87 años- que son nuestro medio de comunicación primordial; lo que nos distingue como humanos y nos sirve para relacionarnos, pero también para estructurar el pensamiento y el comportamiento de personas y sociedades».

La historia de la pasión bíblica de Roquet empezó en el remoto poblado de Lokori (Kenia), donde el misionero comboniano Franco Moretti le regaló un Nuevo Testamento escrito en turkana, una lengua nilótica oriental hablada por casi un millón de personas. Es el ejemplar más querido de Roquet, por ser la génesis de su colección. Cedida al santuario de Nuestra Señora de Meritxell, en Andorra, la de este exdirectivo de banca es una de las tres colecciones bíblicas más grandes del mudo. Y sigue creciendo «y mostrando la riqueza de las publicaciones del texto sagrado».

Entre sus biblias las hay leídas únicamente en la clandestinidad, como la procedente de Corea del Norte, donde poseer una biblia está prohibido y penado con la muerte. Llegan desde Corea del Sur en unos globos con GPS que ascienden a 6.000 metros para caer al otro lado de la frontera biblias en tamaños escamoteables y portadas sin caracteres.

Las hay en nuevos lenguajes y formatos, en esperanto, en cómic, manga, electrónicas o en videojuegos, y rarezas como la 'Biblia Septuaginta' o 'de los setenta', por los redactores de esta seminal y primitiva biblia griega abreviada. Hay otras en lenguas extintas o ultraminoritarias como el córnico, de Cornualles; el manés, de la Isla de Man, con 500 hablantes; el nabesna o atabascano, de Alaska, que hablan 110 personas, el itelmeno o kamchadal, de Kamchatka, al extremo oriental de Siberia, hablado por unas decenas de descendentes del pueblo sometido por los cosacos en el siglo XVIII.

Libros únicos

La colección tiene biblias en las 139 lenguas diferentes que se hablan en Papúa Nueva Guinea. Hay 115 de México, 66 de Rusia y 26 de Canadá, muchas aborígenes. En muchos casos la Biblia o el Nuevo Testamento es el único libro editado en un idioma, al no existir ni prensa ni otros libros en esa lengua, o son transcripciones fonéticas de algunas lengua solo habladas. Hasta 205 están en idiomas «en situación de vulnerabilidad» y hay 40 escritas en idiomas con menos de mil hablantes.

Entre las más costosas de lograr -«que no valiosas, porque esto no es cuestión de dinero»-, las de la Siberia Ártica, conseguidas a través de Suecia o Finlandia. Son también valiosas rarezas un ejemplar en yagán, lengua que solo hablaba una persona en la Tierra de Fuego, «Cristina Calderón, con 91 años cuando yo la conocí», dice Roquet. Se hizo con otro en xipago, con solo dos hablantes bolivianos cuando el coleccionista se hizo con su ejemplar.

En braille tiene 22 ejemplares, y también en romaní o arameo. Las hay tan exóticas como una procedente de Zonka, en Bután, zona mayoría budista con un 1% de cristianos y algunas especificas en alemán de Pensilvania, el alemán antiguo que aún se habla en algunas de las comunidades amish y menonitas en el nordeste de Estados Unidos y Canadá.

La exposición

Qué: La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo.

Dónde: CaixaForum. Paseo del Prado, 36. Madrid. www.caixaforum.es

Cuándo: Hasta el 1 de septiembre de 2019.

Cuánto. Entrada gratuita.

Temas

Libro