Esta tarde hablamos de 'thriller'

César Pérez Gellida (izquierda) y Juan Gómez-Jurado (derecha). /El Norte
César Pérez Gellida (izquierda) y Juan Gómez-Jurado (derecha). / El Norte

César Pérez Gellida y Juan Gómez-Jurado, dos de los escritores españoles de suspense más leídos, conversan sobre el género y sobre sus últimas novelas hoy a las siete en la Casa del Libro

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

En un país tan paradójico como España, los mismos que se echan las manos a la cabeza porque las encuestas anuales indican que cada vez hay menos personas lectoras (quizá aún más preocupante, gente que no vacila e incluso ostenta no haber abierto un libro en su vida), aquellos mismos, son los que más tarde no tienen miramientos en alzar la vista sobre el hombro para contemplar a quien, sin soberbia intelectual, disfruta de un buen novelón de género. Que la lectura sea, no solo cultura, sino también entretenimiento (y si es de calidad, todavía mejor) forma buena parte de un motor de potenciales lectores que bastante tienen con que no les avergüencen porque sus libros de cabecera no los firmen Maksim Gorki, Robert Musil o Gertrude Stein.

Frente a esa frontera, muchas veces injusta, que la literatura sin apellidos quiere marcar frente a la literatura 'de género', son cada vez más las firmas que se revuelven y apuestan por conectar, mantener enganchado al público, facilitarles la lectura y ajustar el tempo literario y narrativo a la pauta de vida que marca la jornada laboral (que permite pausas de ocio traducibles en capítulos cortos y trepidantes). Todo ello mientras se ocupan de crear un estilo propio como autores, que se traduce en que el gusto del público, domesticado por lo audiovisual, ya sepa que un libro les va a gustar más por quién lo escribe que por lo que cuenta (como sucede con destacadas personalidades de Hollywood) y sigan con fervor de 'groupies' musicales el nuevo lanzamiento de sus artistas predilectos.

En esa liga juegan César Pérez Gellida y Juan Gómez-Jurado, dos de los mayores exponentes en la literatura de género actual (uno en el 'noir' y otro en el 'thriller'), que hoy visitan la Casa del Libro de Valladolid en un encuentro común con lectores a las 19:00 de la tarde para conversar sobre sus dos últimas novelas; 'Todo lo mejor' y 'Reina Roja', respectivamente. Esta última, firmada por Gómez-Jurado, ha tardado más de tres años en ver la luz con respecto a su obra previa, 'Cicatriz', si bien su autor ya llevaba trabajando un tiempo antes de esta publicación en la novela que ahora llega a las librerías

Tándem desigual

En 'Reina Roja' los protagonistas son el policía Jon Gutiérrez y la misteriosa Antonia Scott, un tándem de personalidades dispares que prosigue el esquema de algunas de las series de mayor éxito en el momento: la de agente de la ley ayudado por un asesor con alguna habilidad mental asombrosa o un don extraordinario ('El mentalista', 'Monk', 'Castle') que es quien, en última instancia, resulta un aliado imprescindible de las fuerzas del orden para resolver casos criminales... y un desastre de compañero al lado de su homólogo al servicio de la justicia: «Lo que sucede con estas parejas es que tienen que funcionar personalidades que se complementen a la perfección», detalla Gómez-Jurado. Es una conjunción de opuestos en el que tienen que encontrar puntos en común pese a que no deberían tener ninguno ni se deberían llevar bien, ahí radica lo divertido».

Buena parte de esta literatura de género también ostenta una visible seña de identidad: la escritura visual, de narrativa casi pareja a la de una serie de éxito o a la de una superproducción estadounidense, lo cual, a ojos de su autor, «es necesario para los tiempos que corren». No es un recurso nuevo, sostiene, «si lees una tragedia griega, las acotaciones de Euripides eran ya una manera visual de contar la historia, y es algo que también podemos ver con el mismísimo William Shakespeare», El autor se carcajea, así, de la preconcepción arraigada en la tradición española «de que la alta literatura tenga que ser algo del 'yo', surgido de la experiencia y, si es posible, farragoso, muy farragoso».

Tenémos públicos comunes porque tenemos modos de escribir parecidos» César Pérez Gellida

Pero llevamos mucho tiempo escribiendo visual, a ojos de Gómez-Jurado: «Coges un cuento de Borges y es imagen pura, yo siempre he creído que la clave descansa en explotar al máximo posible la diversión del lector y, al mismo tiempo, no renunciar a que haya sustancia en el libro».

Habla Juan Gómez-Jurado de su visión de la literatura y bien podría estar hablando de 'El paciente' como de cualquier libro escrito por César Pérez Gellida. Responsable de ocho libros (seis de ellos, dos trilogías) en apenas seis años, firma ahora el noveno en 'Todo lo mejor', una intriga ambientada en el Berlín del año 1980, la Guerra Fría y el celebérrimo muro, en una época en la que estas construcciones, por su significación política, vuelven a estar tristemente de relevancia.

Por ello, Pérez Gellida también parece haber entendido esa necesidad, si bien, a diferencia de Gómez-Jurado, su narrativa se vertebra más en torno a la literatura 'noir' criminal que al 'thriller' en el cual cabe enmarcar las obras del responsable de 'Reina Roja': «La intriga tiene que ser emocionante y tiene que tenerte al borde del asiento, no hay excusa para no ser así», mantiene este último. «Puedes escribir 'El corazón le iba a toda velocidad en el pecho' o 'El corazón le zapateaba como un bailaor en el cumpleaños de un narco': la primera es funcional, la otra es literaria: provoca una imagen en el cerebro que recorre un camino durante el cual pensamos y recreamos esa imagen en nuestra cabeza».

«Siempre he creído que la clave descansa en explotar al máximo la diversión del sin renunciar a que haya sustancia» Juan Gómez-Jurado

Por aquello que comentábamos al principio de que etiquetar como segunda clase un libro de género policíaco puede resultar más insultante para los lectores que para su autor, Gómez-Jurado admite sentir un «profundo desprecio por aquellas personas que cuentan con esa manera de contemplar la literatura, es tan estúpido y ridículo como considerar aburridos a Shakespeare o a Vasili Grossman». De esta pomposidad intelectual deduce el autor que «empezarían a leer con Dostoievski», y defiende en cambio la necesidad de un aprendizaje y creación de un buen gusto, un paladar literario que va tomando forma mediante la experiencia y la paulatina lectura de autores progresivamente más difíciles, a los que, además, vale la pena volver a leer: «Leer es releer y es también crecimiento personal, y nada de eso se puede dar sin pasar por entrenamiento».

César y Juan

Conciliar en un solo acto a los públicos de los dos autores puede parecer arriesgado, pero ambos escritores defienden esta decisión: «Si te gusta la literatura de intriga es difícil que no acabes en uno de los dos o en los dos», apunta Gómez-Jurado: «Somos extraordinariamente distintos y tenemos visiones del mundo diferentes, pero coincidimos en el sentido del humor y en las ganas de hacer que la gente lo pase bien». De Gellida destaca «su absoluta e increíble capacidad para las descripciones más horrendas e imaginar la situación mas terrible o terrorífica: es un gran escritor, el mejor que hay en España de novela negra.

Pérez Gellida juzga de un modo similar la confluencia de lectores: «Tenemos públicos comunes porque recomendamos las novelas y tenemos modos de escribir parecidos: una narrativa trepidante y un estilo absorbente, aunque mis novelas se enmarcan más en el género negro y las suyas en el 'thriller'». No tiene tampoco problemas en identificar las claves de la narrativa de Gómez-Jurado en 'Reina Roja': «Es fabulosa, tanto la construcción de los personajes como la profundidad y la complejidad de la trama. Sin duda Juan sabe cómo atrapar a un lector».