Silvia Federici: «Soy tan abolicionista como la que más»

Silvia Federici, durante su charla en el Jardín Romántico de la Casa Zorrilla. /Henar Sastre
Silvia Federici, durante su charla en el Jardín Romántico de la Casa Zorrilla. / Henar Sastre

La activista italiana llenó el jardín de la Casa Zorrilla con su charla en torno a 'Calibán y la bruja'

SAMUEL REGUEIRAValladolid

El trabajo que a lo largo de su carrera ha desarrollado Silvia Federici ha venido a poner de relevancia que las raíces de las desigualdades sociales no se remontan a la evidentemente injusta sociedad feudal, sino que fueron reconstruidas y repensadas por un sistema que, en nombre del aparente progreso, reconstruyó el status quo sin tener en cuenta la situación de la mujer: el capitalismo. De aquí se deriva su explícito rechazo a toda clase de explotación, incluida la prostitución: «Soy tan abolicionista como la que más», declaró ayer en conversaciones previas al acto que desarrolló en el Jardín Romántico de la Casa Zorrilla, en su primera visita a la ciudad, que vino organizada por Acción Ecológica y la Casa Feminista de Valladolid.

«Me opongo a toda forma de explotación de trabajo humano», insistió, subrayando que, para ella, considerar que «no es mejor vender tu cerebro que tu cuerpo» no implica el apoyo a la trata ni a la explotación. Federici aboga por la unión, así, de un movimiento feminista «de una fuerza fantástica e impresionante en España», si bien advierte que dicha unidad no se puede ni se debe lograr «a costa de no reconocer las relaciones desiguales de poder que caracterizan a las divisiones creadas por el capitalismo; entre oprimidos y explotadores, en dinámicas de racismo, colonialismo, ética, edad o jerarquía laboral». Para la activista, «la lucha debe ponerse como objetivo cambiar radicalmente el sistema y la sociedad», y se considera optimista «porque no hay alternativa a oponerse a la injusticia y a la explotación, y porque ser pesimista es un lujo».

La charla vertebró un recorrido por 'Calibán y la bruja', la obra de la autora que recorre Europa primero y la América colonizada después, con el hilo conductor de la invisibilización de la mujer a lo largo de la historia. «Para mí era importante regresar al origen del capitalismo, qué fue, cómo y por qué se desarrolló, de modo que pudiéramos comprender las raíces de esta desigualdad social», expuso Federici, para quien «la historia del capitalismo pasa por controlar el cuerpo y la sexualidad de la mujer». La escritora además citó varios pasajes de 'El patriarcado del salario' en los que advierte pocas y apenas relevantes menciones de Marx a los trabajos domésticos desempeñados por las mujeres.