Un religioso convertido en detective de novela negra escandinava

Mikael Niemi./
Mikael Niemi.

«Laestadius fue especial», dice el escritor Mikael Niemi, que publica 'Cocinar un oso', un 'thriller' ambientado en la Suecia del siglo XIX

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Lars Levi Laestadius (1800-1861) fue uno de los personajes más peculiares de la Suecia del siglo XIX. Creador del laestadianismo, un movimiento cristiano-luterano propio, pero dentro de la Iglesia sueca y con sus peculiares ritos, fue también un gran botánico, un notable escritor y un fustigador del alcohol y de los vicios en general. Le faltaba convertirse en el protagonista de una novela negra, pero lo ha conseguido en 'Cocinar un oso' (Seix Barral), del escritor sueco Mikael Niemi (Pajala, 1959), un 'thriller' histórico en el que el religioso se convertirá en detective para resolver el asesinato de dos jóvenes mujeres en los bosques del norte de Suecia.

«Pasé mi infancia a 150 metros del lugar en el que murió, así que, de alguna manera, mi infancia estuvo marcada por la figura de Laestudius, que a mí siempre se me parecía al 'beatle' George Harrison», cuenta Niemi. ¿Pero por qué llevarlo a una novela negra? «Él fue un personaje especial que siguió su propio camino en la ciencia y en la religión. Se ha escrito mucho sobre él y yo me dije que tenía que hacer algo sobre su vida, pero quería que fuera original», sostiene el autor.

Laestudius explora los bosques, las plantas, donde él veía el origen de la idea de Dios, y se aleja de las ideas preconcebidas de los lugareños, que culpan de los sucesos a los osos. «El entorno de las víctimas no quiere pensar que unos hechos tan malvados han podido ser cometidos por alguien de su comunidad, pero el protagonista no se deja llevar por los estados distorsionados de su percepción», asegura.

También fue Laestudius una figura clave de la cultura sami. Los samis, grupo al que pertenece Niemi («yo tengo renos», bromea), son una minoría étnica de Escandinavia que ha sido tradicionalmente oprimida por la mayoría sueca, que, explica el escritor, «ha ocupado el territorio y ha explotado las carreteras y las minas». No son los sami un movimiento secesionista, aclara Niemi, y tienen su propio Parlamento, pero sí han luchado por salvar del olvido una cultura centenaria. Laestuius hizo mucho por recuperar la tradición literaria escrita del sami y por darle forma a un lenguaje que necesitaba cohesión.